La aniquilación de gran parte de los bosques
del mundo es una de las muestras más claras de
inconsciencia y egoísmo del ser humano, que en
procura de su buen pasar presente está destruyendo
el planeta que han de habitar las generaciones venideras.
Los
primeros antecedentes sobre la toma de conciencia acerca
de la importancia que tienen los recursos forestales
para el ser humano se encuentran alrededor de 1840 en
Suecia, primer país del mundo en instituir un
"Día del árbol" para difundir
el cuidado de los árboles e inculcar en los niños
su importancia a largo plazo.
En 1945 (apenas finalizada la Segunda Guerra Mundial)
y bajo el lema "Ayudar a construir un mundo sin
hambre", se fundó la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO), con el objetivo de contribuir a elevar los niveles
de nutrición y de vida, incrementar la productividad
agrícola y mejorar las condiciones de la población
rural. En 1971, la FAO se hizo eco de un creciente interés
y preocupación universal sobre el tema de la
forestación, e instituyó la celebración
del Día Forestal Mundial el 21 de marzo, primer
día de otoño en el hemisferio sur y primer
día de primavera en el hemisferio norte. Está
dedicado a realzar la importancia de los árboles
y bosques de todo el planeta, que silenciosamente pero
de manera vital contribuyen con el desarrollo de todas
las especies, fundamentalmente del ser humano. Los bosques
nos proveen de bienes (pensemos simplemente en el papel,
o en todas las utilidades de la madera), producen oxígeno
para que puedan respirar los seres vivos, nutren el
suelo, purifican el aire... son decididamente vitales
para todo ecosistema de nuestro planeta. Y además,
embellecen paisajes y lugares para nuestro deleite.
En la Argentina, fue Domingo Faustino Sarmiento uno
de los grandes impulsores de la actividad forestal.
Durante su presidencia (1868-1874) enfatizó:
"El cultivo de los árboles conviene a un
país pastoril como el nuestro, porque no sólo
la arboricultura se une perfectamente a la ganadería,
sino que debe considerarse un complemento indispensable.
La Pampa es como nuestra República, tala rasa.
Es la tela en la que ha de bordarse una Nación.
Es necesario escribir sobre ella ¡Árboles!
¡Planten árboles!".
Actualmente, la Dirección Nacional de Bosques
lleva adelante el Plan Forestal Argentino, con el objetivo
de "establecer prioridades nacionales e identificar
las medidas necesarias para el manejo sostenible de
los bosques, de manera participativa y transparente,
salvaguardando los derechos de propiedad y de conocimientos
tradicionales".
Algunos datos que ilustran el problem
•
La superficie de cubierta forestal natural
(es decir, la misma que existiría si no hubiera
habido injerencia del hombre; esto es, sin incluir las
plantaciones) está en pleno descenso: entre 1970
y 1995 se perdió casi un 10% (lo que equivale
por ejemplo a la desaparición anual de un área
superior a la superficie de Grecia).
•
Cada año se derriban 4 billones
de árboles, lo que da la pauta de que la deforestación
es realmente muy grave.
•
En casi todos los países del
mundo se talan bosques. En Europa y Asia, por ejemplo,
se ha talado casi el 70% de las que fueron en una época
zonas boscosas, principalmente para dejar sitio a la
agricultura y la ganadería.
•
En nuestros días, solamente quedan
grandes superficies de bosques en estado natural en
algunas zonas de Rusia, Canadá, cuencas del Amazonas
y el Congo.
•
Solamente queda alrededor de la mitad
de la cubierta forestal original del planeta.
•
En los bosques tropicales, de varios
tipos de árboles, viven 5 millones de especies
de plantas y animales. Pero muchos bosques están
siendo fragmentados en pequeñas porciones que
no son lo suficientemente vastas para servir de hábitat
a poblaciones de especies que requieren grandes superficies
contiguas de hábitat natural.
•
Además de lo que expresan estos
datos, hay daños que no son medibles pero cuyas
consecuencias son tan o más graves: el empobrecimiento
de la biodiversidad y de la calidad de los bosques,
que atentan en definitiva contra la calidad de la vida
de numerosas especias, entre ellas el propio ser humano.
Fuente: INDICE DE UN PLANETA VIVO 1999
No se trata, en conclusión, de un problema que
pueda sernos ajeno, sino estamos ante uno de los grandes
males de la modernidad, fruto de la voracidad del hombre
pero sobre todo de su egoísmo. Cada uno de nosotros
puede y debe contribuir a revertir esta terrible situación,
empezando por tomar conciencia de su existencia.
Este día puede ser una buena manera de comenzar
a cuidar nuestros bosques, proponiendo acciones concretas,
sencillas y que ayuden a los niños a comprender
este problema y a tomar partido por su defensa. Hay
que hacerles ver que está en juego la vida de
nuestros sucesores, y que pequeñas acciones como
plantar un árbol; cuidar sus troncos y no dañarlos;
tratar de utilizar menos productos de madera y más
productos reciclados; no arrancar ramas; y otras acciones
similares tomadas como parte de la vida cotidiana, son
un excelente primer paso para cuidar nuestro futuro.