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Una victoria
trascendental
La Batalla de Maipú (5 de abril de 1818)
fue decisiva para lograr la independencia de Chile y
consolidar la libertad de los pueblos de América.
El
general realista Osorio se había adelantado para
perseguir al ejército patriota, al que creía
desorganizado y disminuido luego de Cancha Rayada. La
intención de Osorio era amenazar Santiago de
Chile por el Oeste, mediante una maniobra envolvente
sobre la capital, apoyado por la escuadra que realizaba
el bloqueo.
Mientras tanto, José de San Martín había
aprovechado hábilmente los últimos 15
días para completar unidades y reorganizar su
ejército, a fin de proteger la capital chilena
y librar la batalla decisiva. Situó su ejército
(de algo menos de 5.000 hombres) al Sudeste de Santiago,
al Oeste del camino entre la capital y Melipilla, para
oponerse al avance de Osorio mediante una hábil
maniobra que lo obligara a librar la batalla en los
llanos del Maipo.
Los ejércitos
- Realistas (Osorio): 5.300 hombres.
- Patriotas (San Martín): 4.900 hombres.
La batalla
Se inicia con un intenso fuego de preparación
de la artillería patriota. Los "Dragones"
de Morgado (realistas) atacan a los efectivos comandados
por el Gral. Las Heras, pero la artillería de
Blanco Encalada (patriota) neutraliza el contraataque
permitiendo a la División de Las Heras el éxito
y la conquista de un lugar favorable para la progresión
del ataque. Otra División patriota, la Alvarado,
recibe un fuerte contraataque que la obliga a retroceder,
produciendo un momento crítico en la batalla
que es rápidamente resuelto por San Martín,
al ordenar el avance de la reserva patriota.
Luego, los realistas que ocupaban el Cerro Errázuriz
retroceden hacia el Sur abandonando su artillería,
y son perseguidas por el Batallón Coquimbo y
un escuadrón de Granaderos a Caballo. Entonces
Osorio ordena la retirada, pero el ejército realista
retrocede desordenadamente y ofrece una última
resistencia, tras la cual es obligado a rendirse. La
persecución patriota estuvo a cargo de Zapiola,
con los Granaderos a Caballo.
El enemigo sufrió la baja de 2.000 hombres, le
fueron tomados 2.432 prisioneros y perdió la
masa de su artillería, un elevado número
de armamento portátil y sus trenes logísticos.
Los Patriotas, por su parte, perdieron 1.000 hombres
entre muertos y heridos.
Consecuencias
El triunfo en Maipú consolidó la independencia
de Chile, posibilitó la expedición libertadora
al Perú e hizo posible las victorias decisivas
de Carabobo y Boyacá obtenidas por Bolívar,
pues había disminuido la presión que los
realistas mantenían en el Norte.
La victoria de Maipú, por su repercusión
estratégica y política, influyó
en todo el ámbito del Nuevo Mundo, vigorizando
la lucha por la emancipación americana. Por su
importancia trascendental sólo puede compararse
a las de Boyacá y Ayacucho. Pero sin Maipú
no habrían tenido lugar, seguramente, ninguna
de las otras dos. De haberse sufrido una derrota, Chile
se hubiera perdido y así peligrado la estabilidad
de los pueblos del Plata. Este suceso singular tiene
además el mérito de haberse alcanzado
la victoria a los quince días de una derrota
importante. San Martín, por su profundo y amplio
conocimiento de la guerra, por la amplitud de su mentalidad
estratégica, por su certero golpe de vista, su
carácter y férrea voluntad, es el hombre
de acción deliberada y trascendental más
equilibrado que haya nacido en la Argentina. Ricardo
Rojas lo llamó el "Santo de la Espada"
y para él fue "ese hombre armado que nunca
se dejó arrastrar por ambiciones egoístas
ni vanidades terrenales, y desde Bailén a San
Lorenzo, pasando por Chacabuco, Maipú y Guayaquil,
poseyó la visión de estadista y la maestría
del guerrero, que determinaron la habilidad del verdadero
Conductor". Pero además, la batalla de Maipú
tuvo amplia repercusión en Europa, donde sus
efectos evitaron que varias potencias concurrieran en
ayuda de España, para ayudarle a recuperar sus
colonias.
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