| |
|
|
Para aprender
a cuidar nuestra casa
La Tierra es ni más ni menos que el
lugar donde nacimos, vivimos y habitaremos siempre.
Y así también nuestros descendientes.
Si no hubiera planeta Tierra, nosotros no existiríamos,
y si algún día deja de haberlo, la humanidad
misma va a extinguirse, porque si bien es improbable
que el planeta desaparezca, no es difícil que
-de continuar el ser humano tratándolo tan mal
como hasta ahora- gran parte sea destruido. La solución
es una sola: cuidarlo.
Lo
primero que hay que aclarar, aunque parezca obvio, es
que este día se instituyó en resguardo
de la Tierra (así, con mayúscula) como
planeta, y no de la "tierra" (con minúscula)
como "suelo" o "elemento de la superficie"...
El término "Earth Day" es muy claro
al respecto, pero su traducción puede llevar
a la confusión de los menos atentos. Lo cierto
es que el Día de la Tierra contempla muchos otros
aspectos además de la "tierra" propiamente
dicha: esta fecha se instauró en Estados Unidos
en 1970, por iniciativa de Gaylord Nelson, quien logró
unir a 20 millones de compatriotas para crear una agenda
nacional sobre el medio ambiente, un llamando a revertir
la preocupante tendencia de agresión a nuestro
planeta. Es que con su elevada cantidad de acciones
despreocupadas y nocivas, el ser humano está
destruyendo lentamente su planeta, su propia casa.
Nelson decidió plasmar en una acción concreta
su preocupación al notar que el hombre ha puesto
en peligro el futuro del agua, los bosques, la energía
y la biodiversidad ambiental, que permite el desarrollo
de todas las especies en armonía.
La celebración se fue extendiendo luego a todo
el mundo, y tuvo su pico más alto en 1990, cuando
alrededor de 200 millones de personas en 141 países
(en lo que fue considerada por muchos la mayor manifestación
popular de la historia) realizaron todo tipo de celebraciones,
algunas muy llamativas: En lugares tan lejanos como
Lepizig, Viena y Burkina Faso se organizaron actividades
contra la contaminación, ya sea plantando arbolitos
o mediante "bicicleteadas" para promover los
medios de transporte no contaminantes. En el mismo sentido,
en Italia se bloquearon autopistas para llamar la atención
sobre la contaminación que producen los automóviles.
La limpieza fue también eje de diversas manifestaciones:
un equipo de montañistas bajó más
de dos toneladas de basura del Monte Everest. En Jordania,
los protagonistas fueron más de 10.000 estudiantes
que promovieron una campaña de limpieza nacional.
El Río Loira, en Francia, es uno de los últimos
ríos limpios de Europa, y para promover su cuidado
se formó una cadena humana de 800 km. de largo.
El gran problema actual que impide una política
unificada en torno a la protección del medio
ambiente, es que muchas veces el trabajo frente a las
amenazas futuras queda supeditado a las necesidades
más urgentes, entonces miles de bosques son arrasados
para destinar los terrenos a agricultura o ganadería,
y miles de automóviles contaminan lentamente
nuestras ciudades, emparchando los problemas actuales
y poniendo en serio peligro la supervivencia de nuestros
sucesores.
Pero los culpables no son sólo las grandes fábricas
que tiran desechos a los ríos, ni las poderosas
corporaciones que talan millones de hectáreas
de árboles para vender su madera, ni las que
lucran con la caza de especies en extinción...
Los culpables somos también cada uno de nosotros,
cada vez que tiramos un papel al suelo, cada vez que
usamos un automóvil en mal estado, cada vez que
usamos lavandina o detergente en nuestros lagos o ríos,
cada vez que dejamos una canilla goteando, etc., etc.
Todas estas acciones individuales, multiplicadas por
miles y millones, son las causas de que se estén
contaminando los suelos, destruyendo la capa de ozono
y alterando el planeta, cambiando su clima y desencadenando
extinciones.
Desde nuestro lugar de educadores, es importante entender
y transmitir que la solución de estos problemas
de enorme magnitud no está sólo en manos
de los gobernantes, sino que exige la participación
todos los ciudadanos comunes y corrientes (nosotros
mismos) que solemos culpar a los demás de todos
los males, pero no hacemos nada para cambiar la realidad,
cuando lo que tenemos a nuestro alcance es realmente
mucho en vistas de contribuir al mejoramiento del medio
ambiente.
Se trata simplemente de vivir con respeto por los intereses
públicos, y sobre todo de educar e inspirar acciones
de protección del medio ambiente. Esa acción
debe ser desde lo personal hasta lo comunitario, para
que sea nacional y luego internacional. Debe nacer de
cada uno. Para que haya un compromiso de TODO el mundo,
es necesario el compromiso de CADA UNO de nosotros.
Habrá que empezar por ahí. En esta causa
como en ninguna otra somos todos una misma raza y un
mismo pueblo, que debe unirse para cuidar nuestro hogar
común.
La decisión depende de cada uno, y marcará
el compromiso que se quiere asumir a la hora de hacer
un aporte personal para el cuidado de nuestro planeta.
Para que nuestros nietos y bisnietos tengan una casa
como la nuestra.
Más información:
www.earthday.net/
|