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Rescatando
los regalos de la tierra
La
"Madre" tierra siempre ha brindado a sus habitantes
elementos que ayuden a su subsistencia. Desde tiempos
inmemoriales la agricultura es un medio vital para la
obtención de alimentos, y desde inicios del siglo
XIX la minería se ha tornado fundamental para
acompañar el crecimiento y evolución de
las sociedades, al sistematizar científicamente
la explotación de materiales de gran utilidad
y que ya venían siendo estudiados por el hombre
desde sus orígenes.
El 7 de mayo de 1813, la Asamblea Constituyente
de la naciente República Argentina sancionó
la primera Ley de Fomento Minero, que había sido
propuesta por la Junta de Gobierno. En conmemoración
de aquella trascendente fecha para la actividad minera
de nuestro país es que se festeja cada año
en esta jornada el Día de la Minería.
La minería es en sí misma un arte, que
consiste en explotar los recursos minerales que existen
en gran parte de la corteza terrestre para aprovecharlos
en función de las necesidades del ser humano.
Los minerales son sustancias inorgánicas
que están repartidas tanto en la superficie como
en las profundidades de la tierra, y aparecen en forma
de piedras, metales, sales y combustibles, en estado
sólido, líquido o gaseoso. Aunque los
hay inalterables como el oro, el platino y las piedras
preciosas, la mayoría se transforman por la influencia
de diversos agentes atmosféricos. Entre los más
conocidos se encuentran el cobre, el calcio, el hierro
y la plata, y entre los más de 5.000 minerales
existentes, apenas unos 200 ó 300 son de utilidad
para la vida cotidiana del hombre. El resto se utiliza
sólo con fines científicos.
En América la minería constituye una de
las principales actividades económicas, sobre
todo en Perú, Bolivia, Chile y Brasil. En la
Argentina, aunque la actividad minera nunca fue demasiado
importante, en los últimos tiempos se han puesto
en marcha importantes proyectos, sobre todo en la región
noroeste y en la Patagonia. Precisamente en el sudoeste
de nuestro país el Teniente de Navío Agustín
del Castillo descubrió, el 23 de febrero de 1887,
el que sería uno de los emprendimientos mineros
argentinos más importantes durante varias décadas:
el Yacimiento Carbonífero de Río Turbio,
que diera origen a la localidad del mismo nombre.
Además, que existen varias reservas
minerales que podrán entrar en producción
cuando las condiciones de mercado mejoren.
Valga como cierre una mención
especial para los trabajadores de las minas, esos millones
de hombres altamente capacitados que en todo el mundo
se ocupan con gran esfuerzo de que todo el resto de
la humanidad pueda disfrutar y aprovechar las bondades
de estos materiales. Es deseable que para todos estos
trabajadores las condiciones de salud y seguridad sean
mejoradas y respetadas tal como la dignidad humana lo
exige.
Contenido provisto por Revista interCole - www.revistaintercole.com.ar
Ilustración: Iván Novikov
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