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Una verdadera Maestra
Los primeros años de vida
son los que forman el futuro de las personas, los que
alientan sus motivaciones y marcan el principio de su
desarrollo intelectual y motriz. La educación
organizada y metodológica en esta etapa de la
niñez permite un crecimiento más completo
de los pequeños y facilita su inserción
en la escuela primaria. A la destacada maestra Rosario
Vera Peñaloza debemos su difusión en nuestro
país.
El
28 de mayo de 1950, a los 77 años, falleció
Rosario Vera Peñaloza, destacada educadora riojana
que fue declarada por sus seguidores como "La Maestra
de la Patria". En homenaje a ella, la fecha de
su fallecimiento fue perpetuada como "Día
de la Maestra Jardinera" y "Día de
los Jardines de Infantes".
Cuando cumplió las bodas de oro
(50 años) como docente, sus colegas, alumnos,
ex alumnos y amigos (de nuestro país y de los
países vecinos) le ofrecieron un gran homenaje
y le regalaron un libro con dedicatorias y firmas encabezado
con el siguiente texto: "A Rosario Vera Peñaloza,
espíritu superior, noble y generoso, mujer abnegada
y educadora ejemplar, que se ha dado y se da por entero
a la educación sin reparar en sacrificios y sin
esperar recompensa". En el mismo álbum,
que "devotamente le ofrecen sus amigos de todo
el país, colegas, admiradores y ex discípulos,
como modesto recuerdo en sus bodas de oro con la escuela
argentina", le otorgan un honorífico título,
en los siguientes términos: "tiene ganado
en buena ley, por su vasta cultura, su clara inteligencia
y su gran corazón, el título de MAESTRA
DE LA PATRIA". El obsequio está fechado,
en coincidencia con el Día del Maestro, el 11
de septiembre de 1945.
Rosario Vera Peñaloza nació
el 25 de diciembre de 1873 en un pueblo de La Rioja
llamado Atiles. Sus padres, Eloy Vera y Mercedes Peñaloza,
fallecieron siendo ella muy pequeña, por lo que
quedó al cuidado de su tía materna, quien
le enseñó las primeras letras. Estudió
en San Juan, La Rioja y Paraná, donde finalizó
el profesorado en 1894 y obtuvo el título Superior
de Enseñanza. Además estudió trabajo
manual, dibujo y pintura, modelado, tejido de telares,
corte y confección, grabado, ejercicios físicos
y artes decorativas.
Su enorme amor por el aprendizaje fue
el mismo que la llevó a dedicar toda su vida
a la enseñanza. En 1900 fundó el primer
jardín de infantes argentino, como anexo a la
Escuela Normal de La Rioja. Luego haría lo propio
en Córdoba, Buenos Aires y Paraná, y comenzó
a estudiar planes y elaborar programas de educación
preescolar. En 1931, el Consejo Nacional de Educación
le encargó la formación del Primer Museo
Argentino para la Escuela Primaria, que aún funciona
en la calle Cátulo Castillo 2750 de la Capital
Federal, bajo el nombre de "Complejo Museológico"
del Instituto Félix Bernasconi.
También se encuentra entre su
legado una distinguida obra escrita, con obras como:
"El hombre que rehusó el Olimpo"; "Los
hijos del sol"; "Historia de la Tierra";
"Un viaje accidentado"; "Cuentos y Poemas"
y "Pensamientos breves sobre juegos educativos".
Además, obtuvo el primer premio del Instituto
Sanmartiniano por su "Credo Patriótico"
y una condecoración por "Vida del General
San Martín" adaptada para niños.
Sin lugar a dudas, el avance de los jardines
de infantes en la Argentina se debió al impulso
dado por Rosario Vera Peñalosa junto al grupo
de maestras que la acompañaba, siendo sus principales
postulados: el uso de las manos como herramientas creadoras;
la observación de la naturaleza como proveedora
de material didáctico y la importancia de hacer
los trabajos en forma de juegos.
También en su homenaje, dos destacados
autores argentinos compusieron una zamba llamada "ROSARITO
VERA, MAESTRA". La letra es de Félix
Luna, la música de Ariel Ramírez, y su
texto el siguiente:
¡Bienhaiga! niña Rosario
todos los hijos que tiene,
¡millones de argentinitos
vestidos como de nieve!
¡millones de argentinitos
vestidos como de nieve!
Con manos sucias de tiza
siembras semillas de letras
y crecen abecedarios
pacientemente maestra.
Yo sé los sueños que sueñas
Rosarito Vera, tu vocación,
pide una ronda de blancos delantales
frente al misterio del pizarrón.
Tu oficio, que lindo oficio
magia del pueblo en las aulas.
Milagro de alfarería
sonrisa de la mañana.
Palotes, sumas y restas
tus armas son, maestrita,
ganando mansas batallas
ganándolas día a día.
Más información:
http://www.me.gov.ar/efeme/efemecortas/rosaritovp.html
Contenido provisto por Revista interCole - www.revistaintercole.com.ar
Ilustración: Iván Novikov |