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Domingo Faustino Sarmiento: Una mente brillante

Domingo Faustino Sarmiento fue un adelantado para
su época. Hombre de acción y carácter,
eso le valió muchos adversarios y enemigos. No
obedeció a la tradicional cultura hispana y admiraba
a los Estados Unidos.
Sus participaciones en diferentes órdenes de
la vida pública y privada siempre estuvieron
signados por obras y progreso. Sarmiento fue un hombre
que se tomó el trabajo de expresar siempre su
pensamiento.
Tan así fue, que permitió que la historia
lo conociese íntegramente sin misterios. La educación
y las ciencias le rinden en su día el mayor tributo
y homenaje a uno de los más grandes forjadores
de nuestra patria.
DE AÑO EN AÑO, LA VIDA DEL PRÓCER
EN SÍNTESIS
1811:
Domingo Faustino Sarmiento, hijo de Doña Paula
Albarracín y José Clemente Sarmiento,
nace en San Juan de la Frontera (provincia de San Juan).
1816: Ingresa a la Escuela de la Patria, en su provincia
natal.
1825: Funda con su tío, el padre José
de Oro, una escuela en San Francisco del Monte (San
Luis). Allí se inicia como maestro.
1829: Se alista junto a su padre en las filas unitarias.
1831: Combate contra los federales, lo persigue Facundo
Quiroga y se exilia en Chile. Trabaja como maestro y
minero.
1832: En Pocuro (Chile) crea una escuela rural donde
da clases.
1836: Regresa a San Juan y se dedica a la enseñanza.
1839: Inicia su carrera periodística al fundar
el diario El Zonda, pero es clausurado por el gobernador
Benavídes.
1840: Es tomado prisionero por participar en una conspiración
unitaria. Se exilia en Chile, donde permanecerá
más de 10 años.
1841: desarrolla una gran labor periodística
en El Mercurio y El Nacional, de Chile.
1842: Funda el periódico El Progreso y organiza
y dirige la primera Escuela Normal de Preceptores que
se abre en América Latina.
1843: Publica “Mi defensa”. Lo nombran miembro
de la Facultad de Filosofía y Humanidades de
la Universidad de Chile.
1845: Escribe “Método gradual de lectura”,
“Civilización y Barbarie”, “Vida
de Facundo Quiroga” y “Vida de Fray Félix
Aldao”. Es enviado por el gobierno de Chile a
estudiar la organización escolar de América,
Europa y África durante dos años.
1848: Se casa con Benita Martínez Pastoriza,
viuda, madre de Dominguito Fidel.
1849: Publica el primer tomo de los “Viajes por
Europa, África y América” y “Educación
Popular”. Rosas reclama su extradición.
1850: Escribe “Argirópolis” y “Recuerdos
de Provincia”.
1851: Viaja a Montevideo y se incorpora al ejército
de Urquiza; es el encargado de redactar los boletines
de la guerra contra Rosas. Comienza a trabajar en un
proyecto de Constitución Nacional.
1852: El 3 de febrero participa en la Batalla de Caseros,
en la que Rosas es derrotado. Se distancia de Urquiza
y se exilia, otra vez, en Chile. Escribe “Campaña
en el Ejército Grande”.
1854: Quiere regresar a la Argentina, pero lo detienen
por pedido del gobierno de San Juan. Vuelve a Chile.
1855: Regresa a Buenos Aires y publica “Educación
Común”. Dirige el periódico
“El Nacional” y comienza su relación
con Aurelia Velez Sarfield (hija de Dalmasio).
1856: Forma parte del Concejo Municipal de Buenos Aires
y lo nombran Jefe del Departamento de Escuelas.
1860: Es miembro de la Comisión Revisora de la
Constitución Nacional y de la Convención
Reformadora de Santa Fe. El gobernador de Buenos Aires,
Bartolomé Mitre, lo nombra Ministro de Gobierno
y de Relaciones Exteriores.
1862: Es elegido Gobernador de San Juan.
1864: Asume el cargo de Ministro Plenipotenciario de
la Argentina en los Estados Unidos.
1866: En la batalla de Curupaytí muere su hijo
Dominguito.
1868: En octubre, asume la Presidencia de la Nación,
hasta 1874.
1875: Es nombrado Director General de Escuelas de la
Provincia de Buenos Aires. Es Senador Nacional por San
Juan.
1876: Funda la revista Educación Común.
1877: Lo ascienden a General de Brigada.
1879: Renuncia a su banca de senador y al cargo de Director
de Escuelas. El presidente Nicolás Avellaneda
lo nombra Ministro del Interior.
1880: Acepta la candidatura presidencial que le ofrece
la Asociación de Jóvenes “Unión
Nacional”.
1881: Es designado Superintendente de Escuelas del Consejo
Nacional de Educación. Al año siguiente,
renuncia.
1882: Llega al grado de General de División.
Publica “Conflicto y armonías de las razas
en América”.
1884: Viaja a Montevideo y a Chile en representación
del gobierno de Julio A. Roca.
1885: Funda “El Censor”, el último
de sus periódicos.
1886: Da a conocer “Vida de Dominguito”.
1887: Parte enfermo hacia Asunción del Paraguay.
1888: Muere el 11 de septiembre en Paraguay.
SU VIDA
SUS PADRES
Su
madre, Paula Albarracín, además de cumplir
con las tareas domésticas pasaba casi todo el
día trabajando en el telar para mantener a la
familia, ya que su marido no tenía trabajo fijo
y pasaba largos tiempo fuera de su casa por las guerras
civiles. Por eso, ya adulto, Sarmiento nunca dejó
de reconocer cómo el ejemplo de su madre lo impulsó
a seguir adelante en los momentos más difíciles
de su vida. Don
Clemente, su padre, peleó junto a San Martín
en la batalla de Chacabuco.
Sarmiento aprendió a leer a los cuatro años,
cuando le enseñó uno de sus tíos,
el sacerdote José Quiroga Sarmiento. Pero la
mayor influencia en su educación provino de la
familia Oro, especialmente de su tío José,
quien era clérigo. Le enseñó latín
y otras materias, y lo llevó a San Luis, donde
Sarmiento, con apenas 15 años, hizo sus primeras
armas como maestro en la escuela que ambos fundaron.
La capacidad intelectual de Sarmiento superaba la habitual
de los niños de su edad. Sus padres lo llevaban
a las casas para que leyera en público. También
poseía una prodigiosa memoria e inclinación
al dibujo.
ANÉCDOTAS DE SU VIDA
La primaria
Sarmiento fue inscripto en la escuela el mismo día
en que ésta abrió sus puertas, el 22 de
abril de 1816. Terminó a los nueve años
la primaria y un año después su padre
lo llevó a Córdoba para que se iniciara
en el seminario. Pero como se enfermó y no consiguió
la beca, no pudo ingresar. Entonces, como había
terminado con sólo 9 años, debió
hacer tres veces seguidas el último año
de la primaria, hasta que su padre le consiguiera cómo
estudiar en Buenos Aires. Allí, como se aburría,
Sarmiento fue convirtiéndose en un alumno de
mala conducta.
Siempre docente
“Sarmiento era siempre docente, hasta con el
ordenanza que le arreglaba el escritorio. Le gustaba
explicar sus proyectos, sus obras. Yo sufrí por
culpa de esto una verdadera desilusión. Estaba
halagado de la importancia que me daba el ex presidente,
quien complacía en hablarme largo rato acerca
de las cosas que le preocupaban, que eran una infinidad.
Me confiaba sus iniciativas y hasta solía pedirme
opinión. “¡Caramba! -me decía
yo- el general ha de tenerme en elevado concepto si
me comenta tantas cosas importantes”.
Hasta que un día, el entrar en su despacho,
lo descubrí haciéndole las mismas confidencias
al ordenanza, el cual, impasible, lo escuchaba con suficiencia.
También a él le comunicaba sus proyectos
y le pedía opinión.”
(Julio A. Costa, secretario de Sarmiento en la Superintendencia
de Escuelas del Consejo Nacional de Educación)
Con simpatía
Notando cierto malestar en los semblantes de los alumnos
de la Escuela Normal, no habituados a recibir lecciones
y puestos en guardia contra el profesor, al empezar
el curso de francés Sarmiento les dijo:
-Ustedes han de creer que el idioma francés es
muy difícil de aprender. Pues no, en el fondo
es idéntico al español. Sólo se
diferencia en que el francés es más “fruncido”.
Por ejemplo: los franceses dicen frunciendo, “cul-de-sac,
cul-de-lampe”, mientras todo español honrado
lo dice a boca llena, para no andarse con ñañerías
como los franceses...
La clase quedó rota y el buen humor estableció
la corriente de simpatía para hacerse escuchar.
(Augusto Belín)
Presidente ejemplar
“Fui
a su casa, en la calle Cuyo, y le dije al vigilante
que cuidaba la puerta que yo era estudiante de medicina
que necesitaba ver al Presidente de la República.
La entrevista me fue concedida sin ningún trámite
ni ceremonia. Sarmiento me recibió en el patio.
-¿Qué necesita, amigo del Presidente?
-me preguntó.
-General -le contesté- soy alumno de medicina
y me haría falta un empleo para costearme los
estudios.
-Un empleo... ¡Cuándo no! ¡En nuestro
país todos necesitan empleos del gobierno!
Con un gesto me invitó a acompañarlo hasta
su mesa de trabajo. Ocupó el escritorio y me
hizo sentar frente a él. Entonces, agitando su
diestra acusadora, con el gesto adusto exclamó:
-¡La empleomanía es la enfermedad nacional,
amigo mío! ¡Nuestra patria no será
un gran país hasta que los argentinos no sepan
vivir fuera del presupuesto público!
No conseguí el puesto que necesitaba. Al despedirme,
Sarmiento me aconsejó paternalmente:
-¡No vaya a cortar los estudios, eh!... ¡Cuidado
con dejar los estudios!
(Wenceslao Tello, médico argentino)
EL EXILIO PERMANENTE
En
1929 se había incorporado, junto a su padre,
a las fuerzas unitarias de Aniceto Vega y José
María Paz, para luchar contra los federales de
Facundo Quiroga. Su bautismo de fuego fue en la batalla
de Niquivil, en 1829, pero en 1831 fue derrotado y debió
exiliarse en Chile. Cinco años después,
enfermo de fiebre tifoidea y con su hija en brazos,
regresó al país, gracias a un permiso
del gobernador sanjuanino Nazario Benavides.
En 1840 fue detenido por sus constantes ataques al
gobierno. Hombres del gobernador Benavides se presentaron
a la cárcel donde estaba engrillado, lo golpearon,
y cuando estaba casi muerto lo salvó la llegada
del edecán de Benavides, quien impidió
que siguieran castigándolo. Luego fue desterrado
nuevamente a Chile, y es allí donde aparece en
todo su esplendor la veta periodística: Trabajó
en el diario "El Mercurio" de Valparaíso,
desde donde atacó al gobierno de Juan Manuel
de Rosas. En 1842 fundó el diario El Progreso.
Allí comenzó a aparecer por entregas lo
que luego sería su libro más recordado:
"Facundo".
Regresa definitivamente recién en 1855.
EL FINAL
Al morir, el 11 de septiembre de 1888, Sarmiento lo
hizo con una pluma en la mano, símbolo de una
vida llena de expresión de su pensamiento.
La causa de su muerte fue un ataque cardíaco
en Asunción del Paraguay, cuando gobernaba en
la Argentina Miguel Juárez Celman.
El monumento a su memoria fue levantado en el Parque
Tres de Febrero, con el apoyo de Carlos Pellegrini,
Aristóbulo del Valle y Miguel Cané, entre
otros.
SUS PERFILES
Educador
En San Francisco del Monte (provincia de San Luis)
cuando tenía sólo 15 años de edad
Sarmiento fundó su primera escuela, junto a su
tío José de Oro. Hizo lo mismo en una
humilde escuela chilena de Procuro, en 1831.
En 1839 creó el Colegio de Señoritas de
Santa Rosa.
En 1842 fundó y dirigió en Chile la primera
Escuela Normal de Sudamérica.
En 1845 el gobierno chileno lo envió de viaje
por Europa y Estados Unidos, para estudiar los sistemas
de educación.
Cuando asumió la Presidencia de la Nación
(1868) recibió el gobierno con 30.000 alumnos
en las escuelas primarias. Al terminar su gestión,
seis años después, había 100.000
alumnos.
Durante su presidencia se crearon 800 escuelas nuevas
(2,5 escuelas promedio por semana). Creó la Escuela
Normal de Paraná, abrió colegios en las
principales ciudades de las provincias, trajo 65 maestras
de los Estados Unidos y científicos de Alemania.
Tuvo los cargos de: Jefe del Departamento de Escuelas
de la provincia de Buenos Aires (con Mitre); Director
de Escuelas de la Provincia, cuando deja la presidencia;
y Superintendente General de escuelas, en 1881 (durante
el gobierno de Roca).
Adelantado
Sarmiento estaba convencido que el progreso del país
iba de la mano de una transformación social.
Por eso estimuló la enseñanza pública
y laica que permitiera el acceso irrestricto a la educación
gratuita para todos los habitantes. Eso le valió
varios enemigos, porque hasta ese entonces la enseñanza
era privativa de las congregaciones religiosas y estaba
íntimamente ligada a la fe religiosa. Por otro
lado, el estímulo a la educación de la
clase media y los sectores de menores recursos provocaría
una mayor independencia y libertad de acción
de todo un sector de la sociedad, sometido hasta ese
entonces al arbitrio de la clase pudiente.
Su tarea como gobernante fue ardua y muy provechosa:
Impulsó el ferrocarril, triplicando el número
de vías férreas; estimuló la agricultura
(con la incorporación de tecnología),
las comunicaciones y la inmigración (con la publicación
de avisos en los periódicos más importantes
de Europa invitando a radicarse en la Argentina); embelleció
la ciudad de Buenos Aires con el plantado de numerosas
arboledas; fundó los jardines Zoológico
y Botánico; hizo construir el Observatorio Astronómico
de Córdoba; promovió la realización
del Censo Nacional de 1869, que reveló que el
70% de los 1.836.490 habitantes no sabía leer
ni escribir; promulgó el Código Civil;
creó el Colegio Militar de la Nación y
la Escuela Naval.
El polémico
Sarmiento era un hombre de pocas pulgas a la hora de
discutir, especialmente a través de su punzante
pluma. Polemizaba principalmente con Juan Bautista Alberdi
sobre el proyecto constitucional de Urquiza, y sobre
la inmigración (Sarmiento consideraba que los
inmigrantes debían ser ciudadanos y defender
con la vida el nuevo país que los adoptaba).
También la Iglesia Católica lo atacó
cuando Sarmiento impulsó y defendió la
enseñanza laica, que separaba educación
de religión.
SU PENSAMIENTO
SARMIENTO X SARMIENTO
“Desde aquella época me lancé a
la lectura de cuanto libro pudo caer en mis manos, sin
orden, sin otra guía que el acaso que me los
prestaba, o las noticias que adquiría de su existencia
en las escasas bibliotecas de San Juan.” (Recuerdos
de Provincia, 1850)
“El lento progreso de las sociedades humanas
ha creado en estos últimos tiempos una institución
desconocida a los siglos pasados: La instrucción
pública, que tiene por objeto preparar las nuevas
generaciones en masa para el uso de la inteligencia
individual (...) es un derecho que hoy ya no pertenece
a tal o cual clase de la sociedad, sino simplemente
a la condición del hombre.”
“Un padre pobre no puede ser responsable de la
educación de sus hijos; pero la sociedad en masa
tiene interés vital en asegurarse de que todos
los individuos que han de venir con el tiempo a formar
la nación, hayan sido, por la educación
recibida en su infancia, suficientemente preparados
para desempeñar las funciones sociales a que
serán llamados.”
“De la educación de las mujeres depende
la suerte de los Estados; la civilización se
detiene a las puertas del hogar doméstico cuando
ellas no están preparadas para recibirla.”
“¿Hemos de cerrar voluntariamente la puerta
de la inmigración europea, que llama con golpes
repetidos para poblar nuestros desiertos?”
“¿Hay en América muchos pueblos
que estén, como el argentino, llamados por lo
pronto a recibir población europea, que desborda
como el líquido en un vaso?”
“La Constitución ha hecho del Presidente
el jefe de la administración; y puedo en consecuencia
anunciaros de un modo solemne, puesto que se trata de
actos exclusivamente míos, que la moral administrativa
será completa durante el período de mi
gobierno.”
“Soldado con la pluma o la espada, combato para
poder escribir; que escribir es pensar; escribo como
medio y arma de combate, que combatir es realizar el
pensamiento.”
“Cuando los hombres honrados se van a su casa,
los pillos entran en la del Gobierno.”
“No es rico el que tiene plata, sino el que produce
y sabe gozar del fruto de su trabajo.”
“No está prohibido que el hermano del
Presidente sea ministro, pero la decencia lo impide.”
“Hombre, pueblo, nación, estado, todo:
todo está en los humildes bancos de la escuela.”
“Fui nombrado Presidente de la República
y no de mis amigos.”
“¿Por qué no se ha destinado una
vigésima parte de los millones que devora una
guerra fraticida y de exterminio, a fomentar la educación
del pueblo y fomentar su ventura?”
“El poder, la riqueza y la fuerza de una nación
dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual
de los individuos que la componen; y la educación
pública no debe tener otro fin que el aumentar
estas fuerzas de producción, de acción
y de dirección, aumentando cada vez más
el número de individuos que la posean.”
CURIOSIDADES
¿SABÍAS QUE...
...las obras completas de Sarmiento abarcan 52 volúmenes,
en los que se reúnen sus discursos, escritos
políticos, ensayos pedagógicos y obras
literarias?
...Sarmiento visitó en Gran Bourg al General
San Martín en el verano de 1846? San Martín
sabía de Sarmiento, porque al cumplirse 25 años
de la batalla de Chacabuco había escrito un artículo
conmemorativo en Chile.
...sus libros más recordados son: Método
Gradual de Lectura (1845), Vida de Fraile Aldao (1845),
Facundo o Civilización y Barbarie (1845), Viajes
por Europa, África y América (1849), Educación
Popular (1849), Argirópolis (1850), Recuerdos
de Provincia (1850), Campaña del Ejército
Grande (1852), Las Ciento y Una (1852), Vida de Lincoln
(1866), Conflicto y Armonía de las razas en América
(1883), Vida de Dominguito (1885), y Vida de Francisco
Muñiz (1885)?
...en "Argirópolis" Sarmiento propone
una unión entre tres países: Argentina,
Paraguay y Uruguay, con capital en la Isla Martín
García?
...en su estadía en Estados Unidos conoció
en Boston a los pedagogos Horace y Mary Mann, con quienes
entabló una gran amistad?
...que admiraba la modernidad de Estados Unidos por
sobre la historia de Europa, pero lo único que
criticaba del país del norte era la esclavitud
de los negros, al punto de afirmar que sería
un grave problema futuro de ese país?
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