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Con la primera
estrella
La tradición judía ha establecido
el comienzo del año en el mes de septiembre,
por considerárselo el mes en que Dios creó
el mundo. El 17 de este mes se considera que Dios creó
al primer hombre, Adán, y al atardecer -con el
nacimiento de la primera estrella-, comienza el nuevo
año. Esta celebración es sinónimo
para el pueblo judío de días y noches
de arrepentimiento, plegaria, balance de acciones realizadas,
comprensión y sensibilidad.
Este
año que se inicia, el 5763, empieza el 17 de
septiembre al atardecer, cuando sale la primera estrella,
y continúa durante los días 18 y 19. El
primero de los días de oración, penitencia
y caridad es llamado también Día del Juicio
o Día del Recuerdo, porque de acuerdo con la
tradición ese día Dios juzga a los hombres
abriendo tres libros: uno, con los malos (quienes son
inscriptos para la muerte), otro, con los buenos (inscriptos
para la vida) y otro, para quienes serán juzgados
en el Yom Kippur.
Este primer día del año es también
la "cabeza" del año, y así como
la cabeza comanda al resto del cuerpo, del mismo modo
se considera que en este día se predestinan todos
los hechos que ocurrirán durante el año.
Siguiendo la tradición, después de rezar
por las tardes se busca lograr el acercamiento a una
fuente de agua natural, porque se simboliza la bondad
de Dios en ella y en los peces los ojos del Creador
(siempre abiertos velando por nosotros). Allí
se recita el texto del Tashlíj, para deshacerse
de los pecados y recibir la misericordia divina.
En esos días se invita a comer alimentos que
simbolicen dulzura, bendición, salud y abundancia.
Se trasmiten estos deseos convidando pan trenzado o
manzanas remojados en miel.
El símbolo central y más importante de
la festividad es el sonido del Shofar: un cuerno que
se hace sonar para llamar a los hombres a la oración,
la caridad, la meditación y el arrepentimiento,
y se escucha en las Sinagogas durante los 2 días
de la festividad.
Perdonar también es una fiesta
El 19 de septiembre, último de los días
de reflexión, es el Día del Perdón
(Yom Kippur). Este día de fiesta lleva a los
hombres a pensar en el prójimo, y en este día
se entiende que Dios perdona a todos aquellos que se
arrepienten de aquellos pecados que hacen a la relación
hombre-Dios; pero aquellos pecados cometidos por la
persona en contra de su prójimo, Dios no los
perdona hasta que no sean perdonados por el damnificado.
El Yom Kippur y el Rosh Hashaná ("Año
Nuevo" o "Cabeza del año") forman
parte de los días austeros que en la tradición
judía ostentan un carácter singular: pertenecen
al mundo de la espiritualidad y de la fe, y al mismo
tiempo exaltan los valores que son comunes a todo el
género humano.
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