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El mundo en
paz, ese deseo indestructible.
Desde
este año 2002, cada 21 de septiembre se celebrará
en todo el mundo el Día Internacional de la Paz.
En 1981, la Asamblea General de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) decidió que, cada
año, el día de apertura de su período
ordinario de sesiones sería proclamado oficialmente
como Día Internacional de la Paz, y estaría
dedicado a "conmemorar y fortalecer los ideales
de paz en cada nación, en cada pueblo y entre
ellos", según decía la resolución
36/67. Pero desde el 28 de septiembre de 2001, a partir
de la nueva resolución 55/282, quedó proclamada
como fecha fija para celebrar el Día Internacional
de la Paz el 21 de septiembre. De este modo, se pretende
acentuar la relevancia de la celebración de este
día, diferenciándolo de la jornada de
apertura de la Asamblea General y dotándolo de
entidad propia. Además, la misma Asamblea General
declaró que este Día Internacional
de la Paz será un día de cesación
del fuego y de no-violencia en todo el mundo, para que
todas las naciones y pueblos se sientan motivados para
cumplir una cesación de hostilidades durante
todo el día.
En septiembre de 1998, en la apertura de la Asamblea
general (por entonces todavía coincidente con
la celebración de este día), el Secretario
General de la ONU rogó a todos los líderes
de las naciones en guerra que "dejen a un lado
sus propias ambiciones y piensen en su pueblo; resistan
la tentación de buscar la gloria por medio de
la conquista y reconozcan que la capacidad de gobernar
pacíficamente, por sí sola, traerá
a ustedes y a vuestros pueblos las recompensas que merecen".
Un mensaje tan claro, sencillo y contundente que a veces
cuesta entender por qué no se logra poner en
práctica. De cualquier modo, valga este esfuerzo
en pos de la paz como muestra de la voluntad de la gran
mayoría de los habitantes del planeta, y sirva
además como incontrastable argumento para la
toma de conciencia acerca de los enormes beneficios
de los que goza un pueblo que vive en paz.
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