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Iguales, como
ante Dios
Aunque
parezca mentira, hasta mediados del siglo XX en nuestro
país las mujeres no gozaban de los mismos derechos
que los hombres. Con la institución del voto
femenino se dio un gran avance en el camino hacia la
igualdad.
El 23 de septiembre de 1947, durante el
transcurso de la primera presidencia de Perón,
se sancionó la Ley 13.010, que otorgaba los derechos
políticos a las mujeres. Fue un día histórico
para nuestro país, en el que se instituyó
el voto femenino obligatorio y para su eficaz cumplimiento
fue creado el padrón electoral femenino de la
Nación, hasta entonces inexistente. Así
fue dado un paso fundamental para que sean sumadas las
mujeres a la vida pública nacional, y contribuyan
desde su particular visión a la construcción
de una sociedad más justa.
Y no sólo fue un gran avance por permitirles
a las damas de nuestro país elegir a sus representantes,
sino sobre todo por darles la posibilidad hasta entonces
vedada de ser elegidas, principal argumento de su participación
política.

Como antecedente y hecho de suma relevancia en la apertura
política de nuestro país, no se puede
soslayar la Ley Sáenz Peña, que en 1912
marcó un nuevo hito en la historia institucional
argentina. Al promulgarse esta ley se puso en marcha
una trascendente reforma electoral, que incluyó
el voto universal (el cual había sido propuesto
por el Presidente Roque Sáenz Peña a pocos
meses de asumir su mandato).
Sin embargo, a pesar del rotundo cambio que la reforma
electoral introdujo en las costumbres cívicas,
la universalidad fue sólo a medias, ya que incluía
sólo a los varones mayores de 18 años,
y las mujeres quedaban excluidas del derecho de sufragio.
Esta situación puede ser vista, desde una óptica
actual, cuanto menos como "insólita",
tanto por no cumplir realmente con el principio de universalidad
como por no permitir el goce de los derechos civiles
de la población femenina. Así fue percibido
por los gobernantes algunos años después,
y subsanado en consecuencia el vacío legal y
social existente.
Por todo lo visto, por lo que costó construir
la actual sociedad de derecho, es que hay que mirar
el logro que hoy se conmemora desde la óptica
de su época, para valorarlo en su justa medida. |