| Juntos, por
un futuro mejor
Nunca fue sencillo para la humanidad crecer
y desarrollarse. En ninguna época. A medida que
nuevas soluciones ayudaban a superar los problemas existentes,
nuevos desafíos iban apareciendo. Hoy, el máximo
peligro que debe afrontar la raza humana para su evolución
se llama SIDA, y la única manera de hacerle frente
es haciéndolo entre todos juntos.
El SIDA constituye, seguramente, la mayor emergencia
mundial de nuestro tiempo, y uno de los problemas más
graves para la vida, la dignidad y la evolución
del ser humano.
Y
aunque es cierto que, como rezan las amplias campañas
de prevención, esta enfermedad "nos afecta
a todos", es cierto también que son más
vulnerables a contraerla las personas que viven en lugares
subdesarrollados, pues en los análisis más
serios sobre el tema, la pobreza y el analfabetismo
son considerados como algunos de los principales factores
que contribuyen a la propagación del Síndrome
de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA).
Así considerado, el tema es mucho más
triste aún, pues quiere decir que hay mucha gente
en el mundo que ni siquiera conoce la forma de hacer
frente a la enfermedad, y que no tiene opción
porque no sabe, o porque aun sabiendo no tiene a su
alcance medios para protegerse.
SIDA: sólo cuatro letras para números
muy grandes
- Alrededor de 36.000.000 de personas viven actualmente
con SIDA.
- Sólo durante el año 2000 se registraron
en el mundo 5.300.000 nuevos casos.
- De estas nuevas infecciones, 600.000 casos afectaron
a menores de 15 años.
- El número de muertes por esta causa ya asciende
a 21.000.000.
- 3.800.000 africanos están infectados por
el HIV, lo que incluye a una de cada cuatro mujeres
sudafricanas de entre 20 y 29 años.
La impresionante magnitud que reflejan los números
muestra a las claras que el SIDA es un problema en el
que todos deberíamos sentirnos inmersos. Puede
tocarnos de más cerca o de más lejos,
pero nadie está exento. Por eso es fundamental
que tengamos y transmitamos una forma de vida cuidadosa
de nuestros valores, porque esa cultura individual contagia
a la forma de vida familiar; y la familia, justamente,
es la que imprime a cada comunidad su manera de ser
y comportarse. A su vez, las comunidades firmes en sus
ideales transmiten sus sentimientos al sentir nacional,
que será más fuerte e invulnerable cuanto
más lo sean sus integrantes.
Por eso es que, para dar batalla seriamente a esta
epidemia, no sólo debemos ser conscientes de
la necesidad individual de atender y contener sicológicamente
a los que han contraído la enfermedad, sino también
cada estado en el mundo debe fortalecer sus políticas
de educación y prevención. Todos juntos
debemos enfrentar este flagelo, porque "el SIDA
nos afecta a todos".
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