Los jóvenes de Fighiera y la historia reciente del país
Como jóvenes de este tiempo debemos asumir una posición frente a un período de nuestra historia que todavía genera debates y polémicas. Esa etapa se inicia cuando los integrantes de una institución, las Fuerzas Armadas, con una visión organicista, produjeron el golpe militar del 24 de marzo de l976 e instauraron un régimen que pretendió lograr el disciplinamiento político e ideológico de la sociedad argentina, desconociendo los derechos humanos básicos que deben ser preservados como inviolables. Esos derechos son los que tiene toda persona, a la vida, a la identidad, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.
Sabemos que en esa época hubo secuestros, detenciones y desapariciones de personas. También, que muchos argentinos debieron partir hacia el exilio. Todo lo que leímos en los textos y en los diarios, todo lo que nos han contado algunas películas, todo lo que muchos creían que podía ocurrir sólo en Buenos Aires o en grandes ciudades, tuvo su eco en Fighiera, nuestro pueblo.
Aquí vivía gente a la que supuestamente no le había pasado nada, pero la historia de Victoria, una exalumna de nuestra escuela, quien recobró su identidad el 4 de enero de 2000, activa la memoria de nuestros mayores, y para nosotros su testimonio nos ayuda a reflexionar sobre el valor de la identidad y, al mismo tiempo, nos permite comprobar la veracidad de las denuncias que los organismos defensores de los Derechos Humanos habían hecho oportunamente.
Consultados dos abuelos, coincidieron en que en ese período oyeron hablar de una "guerrilla intolerante", también, de "grupos clandestinos de jóvenes", de "enfrentamientos con la policía", de" grupos subversivos-el ERP y Montoneros-", de "asaltos a cuarteles" y de "colocación de bombas". Pero que, en un pueblo tranquilo como el nuestro, nada de eso sucedía, aunque alguien recordó que una bomba había estallado frente a la casa de un dirigente gremial, cuando promediaba la década del 70, dirigente que también estuvo detenido, como tres o cuatro más vecinos de Fighiera, en general, representantes de sectores obreros industriales. Lo que más recuerdan es lo del "villazo", en 1974 ,y la toma de fábricas. Nuestros padres tienen presente que por ese conflicto zonal, que derivó en acontecimientos violentos, las clases de nuestra escuela fueron suspendidas durante cuatro días, pero que debieron recuperarlas los días sábados. Eso ocurrió en un período democrático en el que se había complicado el panorama político.
También nos hablaron de que "grupos de tareas" se ocupaban del"trabajo sucio", que "chupaban en "Falcon verdes" y que "desaparecieron más de 30.000 personas". Ambos afirmaron que de esto último se enteraron recién cuando se restauró el régimen democrático.
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En el país de Nomeacuerdo
En el país de Nomeacuerdo
doy tres pasitos y me pierdo.
Un pasito para aquí,
no recuerdo si lo di.
Un pasito para allá,
¡Hay que miedo que me da!
Un pasito para atrás,
y no doy ninguno más.
Porque ya, ya me olvidé
donde puse el otro pie...
En el país de Nomeacuerdo
Doy tres pasitos y me pierdo...
María Elena Walsh
Niños desaparecidos
"Los represores que arrancaron a los niños desaparecidos de sus casas o de sus madres en el momento del parto, decidieron de la vida de aquellas criaturas con la misma frialdad de quien dispone de un botín de guerra. Despojados de su identidad y arrebatados a sus familiares, los niños desaparecidos constituyen y constituirán por largo tiempo una profunda herida abierta en nuestra sociedad. En ellos se ha golpeado a lo indefenso, lo vulnerable, lo inocente y se ha dado forma a una nueva modalidad de tormento."
Nunca Más. Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, Eudeba, Buenos Aires, 1984
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