Fue un baile,
y más, más, más con mucho,
porque me seduciste a pesar de estar ya seducida,
y porque aunque el ritmo era rápido,
hubo momentos en que
nuestros cuerpos
se acercaron como bailando lento.
Había alguien que en ese instante
seguía el ritmo como frecuencia,
el núcleo latiendo.
A uno le daban ganas de cerrar los ojos
y quedarse sintiendo,
yéndose a otro sitio
sin que nadie estuviera.
El perfume era constante
y sensual bajo la piel,
pues no era el aroma en sí,
sino el aroma en ti.
Esa forma de acercarse,
de esquivar la mirada y seguir viendo,
de saber que correr la boca sería un beso,
pero inhibirnos fue pecado
o tal vez ese recelo de no poder terminar.
El baile seguía, sin saberlo,
porque no se necesitaba bailar para hacerlo.
El baile es por sí, un método de moverse lento
O rápido
o.
Las vueltas...
era atraparme
y querer estar atrapada
por ese lúbrico atrapamiento.
Nada fue una exageración,
Era sólo o capaz "todo" un
universo de excitada emoción perceptiva,
pero cuando uno deja de
bailar,
ese todo se vuelve el
sueño.
Ya no es,
era.
Mariana Avalos
(Nota de TamTam: la imagen se titula "Dancing Tangles", y fue encontrada en el website de las University of Iowa Central Microscopy Research Facilities.)