En el desarrollo de sistemas informáticos, y en especial cuando se trata de juegos, es común solicitar a cierto número de usuarios que utilicen y realicen pruebas sobre versiones preliminares, las versiones Beta.
A esos usuarios se los llama "beta tester", nombre que se puede traducir como "probadores de betas". Con este proceso, los creadores aseguran obtener opiniones, quejas, avisos de errores y pedidos de nuevas características antes de que los programas salgan a la venta. El resultado es, por supuesto, una mayor calidad en el producto final.
Los escritores de fan-fiction aplican un concepto similar: el "Beta Reader". Buen lector, y muchas veces también escritor, puede trasformarse en una pieza clave en el proceso creativo. Es fácil notar cuando un autor pasó por alto esta etapa o no consiguió un beta adecuado.
Porque no cualquier amigo con ganas de leer nuevos textos puede ser un candidato. Como mínimo, el Beta Reader tiene que ser muy bueno con la ortografía y la gramática, y conocer el uso correcto de los signos de puntuación. Debe saber dónde van las comas y dónde los punto y seguido, reconocer cuándo escribir sólo y cuándo solo, detectar redundancias, y hurgar en todo tipo de pequeños detalles.
Lo ideal es que también maneje otras herramientas literarias, y pueda descubrir problemas estructurales. Por ejemplo, un buen beta es capaz de detectar cuando en una historia todo está siendo narrado en pasado, y de pronto la acción se vuelca al presente sin que haya una justificación dramática. Puede darse cuenta de que el narrador de un texto escrito en primera persona "conoce" los pensamientos de los demás personajes, algo que sólo es explicable si alguno de ellos es telépata. Y es capaz de notar que cierto personaje del universo original en el que se basa una obra aparece sólo porque es el favorito del autor, ya que en realidad no tiene peso en la trama.
El Beta Reader actúa como editor, corrector de estilo y crítico literario. Tiene que estar dispuesto a desplegar una amable frialdad, decir verdades aunque duelan, y al mismo tiempo olvidar su propio estilo para no eclipsar al del autor. Tarea dura si las hay, pero todo sea por el bien de la fan-fiction.
Marina Cuello (texto e imagen)