Irlanda. Tierra de verdes, leprechauns, calderos de oro al final del arco iris, bailes celtas, música acorde y algunos, poquísimos, tréboles de cuatro hojas.
Otra de las cosas más características de Irlanda y que además se ha propagado hacia casi todos los lugares del mundo, es la tradicional fiesta de San Patricio. Todos los años la misma historia. Es diecisiete de mayo, pubs y bares abiertos durante toda la noche y miles de personas sonrientes y con un porrón de cerveza en la mano, sin saber a qué se debe semejante festejo y mucho menos, quién es el famoso San Patricio, al que le debemos el agradecimiento de una festividad.
Cuenta la leyenda que San Patricio no nació con ese nombre (claro está). Aún se llamaba Maewyn y tenía dieciséis cuando fue secuestrado por un grupo de piratas que luego lo vendió como esclavo a un señor irlandés. Años más tarde, este señor le otorgó su libertad. Maewyn aprovechó y se fue de una escapadita a Roma, donde se ordenó como sacerdote. Ya bautizado como Patricio, volvió como misionero, predicando la fe cristiana. Pero Irlanda era una tierra de dioses paganos y las palabras de Patricio no tenían mucho éxito, más bien se volaban con la brisa marina.
Un día uno de los reyes de la zona lo capturó. Sentía una gran curiosidad, porque Patricio no se rendía, y pese a no cosechar adeptos a la fe cristiana, él seguía muy convencido, contándole a todos, acerca de los milagros de su Dios. Para explicar la Trinidad Ontológica, Patricio tomaba del suelo un trébol.
Pero el Rey le pidió a Patricio un milagro. En ese momento, las serpientes se habían alojado en Irlanda. Se arrastraban a lo largo y a lo ancho de la isla. Entonces, Patricio se ofreció a demostrarle al Rey que él era capaz de hacer desaparecer a las serpientes con la ayuda de su Dios. Cuenta la leyenda que Patricio fue seguido por todas las serpientes hasta el mar donde se ahogaron.
Fue a partir de ese momento que el Rey le permitió predicar la fe cristiana en territorio irlandés y poco después, Patricio se convirtió en el patrono de Irlanda y el trébol, en el símbolo de su tierra.
Lucía Alfonso