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Espacio creativo para personas de 13 a 18 años
 

Microcuentos

Miércoles 24 de Agosto de 2005

Polaroid

concurso-4-a.jpgNecesitaba ese último recuerdo antes de irme. Había recorrido la ciudad desde los ángulos más diversos. Conocía sus callejuelas, sus aromas, sus ruidos. Pero algo me impedía salir, abandonarla. Tal vez la certeza de que había algo que olvidaría recordar. La idea surgió a mi mente casi instantáneamente. Tomé la cámara y me decidí a retratar el último rincón que faltaba. Estaba algo desierta, pero el cielo gris se reflejaba en el mar tortuoso, y así la playa se me antojó más bella y terrible. El clic sonó seco, y con ese último trozo de papel abandoné la ciudad.

Michele Pennella

(Este cuento fue finalista en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Les Chatfield.)


Martes 23 de Agosto de 2005

Caminos de bosque

concurso-4-a.jpgMi hermana y yo nos apartamos del camino. Desde la muerte de papá nos había gustado creer que se había transformado en un colibrí. No digo que dejamos de ser católicas. Eso no. Lo que digo es que a veces la muerte resulta incomprensible, y uno se aferra a ciertas cosas. Cosas mínimas, pero siempre hermosas. Y a nuestro papá le encantaban esos pajaritos coloridos y audaces, y cuando lo vimos al costado del camino olvidamos el apuro que teníamos y empezamos a perdernos por los caminos del bosque. Como si recién en ese instante hubiésemos sido libres.

Michele Pennella

(Este cuento fue finalista en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Katia BR.)


Lunes 22 de Agosto de 2005

Instantes perdidos en el recuerdo, regalo a quien me quiera escuchar

concurso-4-a.jpg—Sí, lindas. Admiro tu paciencia para la fotografía, pero ¿por qué no intentás con un paisaje más bonito? Parecen tan frías, desoladas... vacías.

Él, en silencio, guardó las fotos, le dio un beso y salió. ¿Frías?, ¿desoladas?, seguramente. Pero vacías no, jamás. Donde ella veía ruinas, él, palacios. Ella asfalto, él adoquines, carretas. Ella grises cielos, él viejos sueños, deseos. Ella, nada. Él, un amor imposible. Tomó la cámara y pensó en esa mujer a quien amaba. Desconocida, atrapada en el tiempo. A través de la lente, de la historia, la buscó. Fotografías que dibujan un instante, ya para siempre perdido.

Ireth Terúnya

(Este cuento fue finalista en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Les Chatfield.)


Domingo 21 de Agosto de 2005

30 años

concurso-4-f.jpg—Ya era hora —murmuró por lo bajo, mirando el resumen diario de noticias.

Los anteojos le colgaban del borde de la nariz, y su cuerpo envejecido descansaba plácido en la conocida mecedora.

Las paredes de la habitación estaban forradas con recortes que contaban la evolución de la investigación de cinco cuerpos y un asesino serial, en la calle doce. El escondite había formado parte del juego, pero nunca había considerado que las cosas tomaran un curso tan distinto.

Ahora que ya lo sabían, cerró los ojos con un envolvente sentimiento de tranquilidad, y esperó en el crepúsculo.

Judith Shapiro

(Este cuento fue finalista en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Pamela Adam.)


Sábado 20 de Agosto de 2005

Un mundo, en el negativo

concurso-4-a.jpgNunca se supo, y creo que nunca se sabrá, quién fue realmente capturado.

Muchas versiones se escucharon desde aquel día, no creo realmente ninguna de ellas. Pienso y repienso la situación y sólo veo, la perfección en aquel doble retrato.

¿Sabría él que estaba siendo paralizado por una cámara, en el momento en el que él congelaba otra imagen?

Juli - [Other_view]

(Este cuento fue finalista en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Les Chatfield.)


Viernes 19 de Agosto de 2005

El padre, la hija, el mar

concurso-4-a.jpgPedro la buscaba deseperadamente en el mar, ese día frío, gris.

Un grito rompió el silencio. Pedro corrió al lugar de donde provenía el sonido. Una cueva oscura. Piedras, moho, barro. Escarbó los escombros. Una carita sucia asomaba, Pedro la tomó en sus manos.

—Señor, no me deje morir. Naufragué hacé dias, me desperté hoy, no se quién me trajo aquí, pero fue mi salvación. Si no, hubiese muerto en la marea alta... ¡Quiero ver a mis padres!

Pedro la abrazó susurrando "hija, aquí estoy" con los ojos llenos de lágrimas. Ella lo miró, y tendiéndole una manita debil, murió en paz.

Matilde Mazzucco

(Este cuento ganó un premio en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Les Chatfield.)


Para siempre

concurso-4-f.jpgTe fuiste. Un día en que el Sol, por alguna maravilla de la Naturaleza, se había escondido tras la Luna, dejando una aureola de color anaranjado que encerraba un círculo negro, te marchaste sin decir adiós.

Dejaste cincuenta años de amor. Completo amor. Los tiraste por la borda. ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué? ¡Es tan lejos allá, donde sea!

—Tomá —me dijiste, al conocernos—. Leélo cuando ya no esté.

Es ahora cuando no estás. Y yo abro esa servilleta de papel, que todavía se conserva blanca. Y descubro que no hay nada escrito.

Eduardo Eleno

(Este cuento ganó un premio en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Pamela Adam.)


Opuestos y complementos

concurso-4-a.jpgCuando se encontraron en el mundo sonrieron. Al poco tiempo se regalaban largas miradas mientras se les cortaba la respiración. Pasaron la vida juntos entre noches estrelladas y días sin sol, entre noches sin luna y días sin nubes.

Un día murió uno y las personas que los conocieron juran que el otro reía cuando pasaba una misteriosa luz por su espalda.

Marilé Merino

(Este cuento ganó un premio en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Katia BR.)


El avión de papel

concurso-4-f.jpgEstiro la servilleta sobre la mesa, su textura se asemeja a la piel de una naranja. El papel tiene una vida corta. Está entero. Únicamente dedicado a rescatarme de las profundidades del abandono; de los que he protegido y amado tanto. Aquellos que me han olvidado.

Hoy me encuentro decidida, con las manos sobre la mesa haciendo uno, dos, tres y siete pliegues para formar un avión de papel y volar fuera de estas paredes, sobre los techos, lejos de la soledad.

La brisa acaricia mi cuerpo, las nubes me retienen aún en el aire. Estoy flotando.

Aldana Evangelista

(Este cuento ganó un premio en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Pamela Adam.)


Honoris causa

concurso-4-b.jpg—¡Debés aprender violonchelo! Como tu tía, tu prima, tu abuela. Es por el honor familiar —dijo mamá, indignada—. Empezás mañana.

Y así fue.

Lo detestaba. Detestaba las frías cuerdas, la madera suave, “el honor familiar”.

El día de mi presentación me senté sobre el rojo terciopelo. La familia, expectante. Mis padres, orgullosos.

Metí la mano en el bolsillo, saqué la tenaza y corté, una a una, las cuerdas (mi tía, mi prima, mi abuela).

Me puse de pie, aclaré la garganta. En lugar de un grito, un llanto, entoné un canto de libertad.

Mi honor estaba salvado.

Ireth Terúnya

(Este cuento ganó un premio en el 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Foto de Les Chatfield.)


Martes 16 de Agosto de 2005

La sueñera (12)

1608_bosque.gifAcurrucada, aterrada, cada célula aprisionada en las vibraciones de mi sangre, corazón, pulso. Sin poder recordar la razón del horror, la pesadilla. ¿Despierta? ¿Dormida? ¿Despierta?

Ana María Shua

Este es el último texto del libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996), de Ana María Shua, que publicaremos con motivo del 4° Concurso TamTam de Microcuentos. El concurso termina hoy.


La sueñera (11)

1608_bosque.gifÉsta es la historia de un bosque cuyos límites son precisos, cuyo centro cambia constantemente de lugar con movimientos de dilatación-contracción internos y parciales, brotes repentinos que espesan claros y un centro por momentos en la mitad justa, por momentos fuera de los límites mismos, lejano, inalcanzable, ésta fue la historia de un bosque.

Ana María Shua

¿Ya enviaron el cuento para participar del 4° Concurso TamTam de Microcuentos? ¡Es el último día!

Ana María Shua es la autora de este texto, publicado en el libro
La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996).


La sueñera (10)

1608_sirenas.gifLo cierto es que las sirenas desafinan. Es posible tolerar el monótono chirrido de una de ellas, pero cuando cantan a coro el efecto es tan desagradable que los hombres se arrojan al agua para perecer ahogados con tal de no tener que soportar esa terrible discordancia. Esto les sucede, sobre todo, a los amantes, de la buena música.

Ana María Shua

Hoy es el último día en que pueden participar del 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Por eso les daremos tres textos del libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996), de Ana María Shua.


Domingo 14 de Agosto de 2005

La sueñera (9)

1408_broches.gif
Si la Ropa Tendida fuera un mamífero, ¿cómo explicar sus extrañas costumbres, sus relaciones con el viento, sus absurdos métodos de reproducción (¡y el papel que en ellos juegan los broches!), la atroz indiferencia de las sábanas hacia sus hijos pañuelos?

Ana María Shua

Este texto proviene del libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996), de Ana María Shua. Quienes se animen a seguir los pasos de esta autora, pueden participar del 4° Concurso TamTam de Microcuentos.


Sábado 13 de Agosto de 2005

La sueñera (8)

1308_dormido.gifUn hombre es atacado. Se resiste. Es herido gravemente y hecho prisionero. Esto sucede en sueños. Durante varias noches consecutivas el hombre agoniza. Una noche llega la muerte antes que el despertar. El hombre sigue jugando, trabajando, enamorándose en la vigilia como si estuviera completamente vivo pero sus noches son, desde entonces, vacías y sin memoria. Muchos años después, el hombre muere también de este lado del universo, para acceder a una muerte poblada de sueños extraños.

Ana María Shua

Todavía pueden participar del 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Mientras tanto, pueden leer estos textos breves de Ana María Shua, publicados en el libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996).


Viernes 12 de Agosto de 2005

La sueñera (7)

1208_princesa.jpgDurante cien años durmió la Bella. Un año tardó en desperezarse tras el beso apasionado de su príncipe. Dos años le llevó vestirse y cinco el desayuno. Todo lo había soportado sin quejas su real esposo hasta el momento terrible en que, después de los catorce años del almuerzo, llegó la hora de la siesta.

Ana María Shua

Si les gusta escribir, pueden participar del 4° Concurso TamTam de Microcuentos. Mientras esté abierto, publicaremos textos como éste, que forma parte del libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996). Hoy es el último día para conversar con la autora, Ana María Shua, en el Foro de Imaginaria y EducaRed.


Jueves 11 de Agosto de 2005

La sueñera (6)

1108_lagarto.jpgDurante la noche, un lagarto morado invade mi cama. Lucho contra él hasta vencerlo, destrozando uno de sus ojos, del que mana un líquido incoloro. Al día siguiente, respetuosa de la tradición, observo atentamente (inútilmente), los ojos de la gente que me rodea, sin desdeñar los espejos. En casa, un lagarto morado y tuerto me espera sobre la almohada.

Ana María Shua

Mientras continúa el 4° Concurso TamTam de Microcuentos, seguimos publicando textos de La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996), de Ana María Shua.


Miércoles 10 de Agosto de 2005

La sueñera (5)

1008_shua.jpgLa caja de fósforos se abre sola. Salen dos fosforitos. A grandes bocados se comen la pizza que quedó sobre la mesa. Cuando terminan, se devoran el uno al otro hasta la nada. De la caja salen otros fosforitos voraces y van derechito hacia un señor. Empiezan por los zapatos. ¡Corten! grita el director. Pero ya nadie le hace caso.

Ana María Shua
Hasta que termine el 4° Concurso TamTam de Microcuentos, publicaremos textos de Ana María Shua. Provienen del libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996). Tendrán oportunidad de hacerle preguntas a la autora en el Foro de Imaginaria y EducaRed hasta el 12 de agosto.

Domingo 7 de Agosto de 2005

La sueñera (4)

0708_galera.gifUn mago saca un conejo de la galera. El conejo soy yo. El mago soy yo. Soy también la galera. Con sus irrespetuosos tirones el mago me hace doler las orejas. El conejo se resiste a salir de la galera en el momento indicado. Y en mi interior forrado de raso las condiciones higiénicas son lamentables. Quién solamente fuera el acto de sacarse.

Ana María Shua

Otro texto de La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996), de Ana María Shua. Seguiremos publicándolos mientras dure el 4° Concurso TamTam de Microcuentos.


Viernes 5 de Agosto de 2005

La sueñera (3)

sueno_embarazoso.gifHubo una mujer a quien un sueño embarazoso dejó preñada. La mujer no despertó, pero durante nueve meses todos vieron crecer su vientre dormido. El parto fue normal: el bebé es gordo, rosado y nítido. Sin embargo, cada vez que su madre despierta, se vuelve borroso, sus líneas se desdibujan, se lo distingue apenas de los pañales, de la batita, de la pañoleta que lo envuelve. Y pertenece otra vez, enteramente, al reino de su padre.

Ana María Shua

Hasta el 16 de agosto de 2005, cuando termina el 4° Concurso TamTam de Microcuentos, publicaremos textos del libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996). La autora, Ana María Shua, participará del Foro de Imaginaria y EducaRed hasta el 12 de agosto.


Miércoles 3 de Agosto de 2005

La sueñera (2)

principe_o_princesa.gifÉste es el cuento de un príncipe convertido en sapo reconvertido en príncipe por el beso de una princesa con la que comete matrimonio sólo para descubrir que ella tiene —sorpresas y dulzuras de la convivencia— la costumbre extraña de atrapar mosquitos con su larga lengua, o el cuento de una rana convertida en princesa reconvertida en rana por el abandono de un indignado desagradecido príncipe, todo depende, en fin, de qué lado se lo mire.

Ana María Shua

Hasta que termine el 4° Concurso TamTam de Microcuentos, seguiremos publicando textos de Ana María Shua, tomados de su libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996). La autora estará en el Foro de Imaginaria y EducaRed, a partir de hoy, respondiendo preguntas y conversando con los foristas. Basta con registrarse (es gratuito) para poder participar.


Martes 2 de Agosto de 2005

4° Concurso TamTam de Microcuentos

Escribí un cuento de hasta cien palabras y mandalo. Hay cinco CDs de premio, a elección de los ganadores (sólo para quienes viven en la Argentina). Para participar, seguí estas instrucciones antes del 16 de agosto de 2005:

Paso 1: Elegí una de estas seis fotos:

A: concurso-4-a.jpg
(Foto de Les Chatfield)
B: concurso-4-b.jpg
(Foto de Les Chatfield)
C: concurso-4-c.jpg
(Foto de Katia BR)
D: concurso-4-d.jpg
(Foto de Pamela Adam)
E: concurso-4-e.jpg
(Foto de Katia BR)
F: concurso-4-f.jpg
(Foto de Pamela Adam)
(Todas las fotos fueron publicadas bajo una misma licencia de Creative Commons.)

Paso 2: Dejate inspirar por la foto elegida y mandanos tu cuento de hasta cien palabras por email, a la dirección tamtam@ft.educared.org.ar. Último día para participar: el martes 16 de agosto de 2005. Por favor, acordate de poner estos datos en tu mensaje:

  • Título del cuento.
  • Letra de la foto elegida.
  • Texto del cuento.
  • Tu nombre y apellido (o, si preferís, un seudónimo).
  • Tu domicilio (sólo para poder mandarte el premio si salís ganador).
Daremos a conocer el nombre y apellido (o el seudónimo) de los autores de los cuentos que publiquemos. El domicilio y la dirección de email no serán difundidos en ningún caso.

Paso 3: Esperá hasta el viernes 19 de agosto. Ese día elegiremos cinco cuentos, los publicaremos en TamTam y premiaremos a cada autor con un CD de música a su elección.

Algunas aclaraciones:

  • Sólo pueden participar personas de 13 a 18 años.
  • Aunque podés enviar cuentos desde cualquier país, sólo premiaremos cuentos de autores que vivan en la Argentina.
  • Cada ganador podrá elegir el CD que quiera, con un límite de precio de $30 (treinta pesos argentinos). Se lo enviaremos a su domicilio, en cualquier punto del país. Como es lógico, si no podemos conseguir el CD pedido, le solicitaremos al ganador que elija otro.
  • Podés mandar todos los cuentos que quieras.
Después de publicar los cinco premiados, seguiremos publicando todos los que nos parezcan interesantes para los lectores de TamTam. Por favor, tené en cuenta que al enviarnos un cuento nos estás autorizando a publicarlo en TamTam.


La sueñera (1)

suenera1.jpgQuiero dormir. Ante los Dioses del Sueño, postrada, imploro. Éste es tu sueño me responden furiosos. Entonces, quiero despertar. Caminarás, me ordenan, por un largo pasillo. Hallarás dos puertas. Una de ellas guarda tu despertar. La otra, la más monótona de las pesadillas, que es la muerte. Debes abrir una: el azar o tu ingenio pueden favorecerte. Camino por un largo pasillo hasta alejarme de los Dioses del Sueño. Veo dos puertas. Junto a ellas, inmóvil, espero. Creado por Dioses tan poderosos como los del sueño, tarde o temprano sonará el despertador.

Ana María Shua, La sueñera

Durante la vigencia del 4° Concurso TamTam de Microcuentos seguiremos publicando textos brevísimos de Ana María Shua, tomados de su maravilloso libro La sueñera (Buenos Aires, Alfaguara, 1996). Mientras tanto, y desde el miércoles 3, la autora estará en el Foro de Imaginaria y EducaRed, respondiendo preguntas y conversando con los foristas. Están todos invitados.


Sábado 2 de Octubre de 2004

El Bar

Foto por Eduardo Abel GimenezElla era como la noche.

El Bar, la fría barra de café en penumbras devolvía a los concurrentes su gula melancólica. Asi era el mar de sillas y mesas maltratadas.

Ella era como un llanto.

Sentado en un oscuro rincón, aguardando su mirada en la mía, el contacto de sus pupilas, el tembloroso ademán del acometer.

Ella era todo un presente.

Le pedí una noche, solo veinticuatro horas mas antes de su fallo. Le pedí un deseo que no debía cumplir. Me lo dió.

Ella era injustamente justa.

Sonrió a la caída del segundo sol y yo, como buen humano, me presenté a la cita. Temblaba, pero era un miedo resignado.

Ella era inoportuna y predecida.

Me besó en una mejilla, le regalé la otra, me durmió en sus ojos, en sus bellas manos de canción. Dormí, me fui.

Ella era como el recuerdo del olvido.

Ezequiel Pérez

(Este cuento-poema fue finalista del Tercer Concurso TamTam de Microcuentos. Los resultados completos, aquí.)


Amores perros

Foto por Sarah SovereignTodas las personas tienen sus limites, todos tienen una línea imaginaria hasta donde aguantan cosas desagradables, y dejan macerar los improperios mas ofensivos esperando el momento oportuno. Pero una vez que se cruza esa línea se desata un torbellino de emociones internas y fuegos externos que hacen temblar hasta al más inocente de todos.

Vos ya cruzaste esa línea, ya llegaste hasta el punto máximo de mi paciencia. ¿Cuánto tiempo creés que voy a esperarte? ¿Cuántos silencios tengo que esperar para que te dignes a mirarme? Tu indiferencia me hiere hasta lo mas íntimo, me recorre el cuerpo con el dolor desgarrante de una fría daga de metal.

No importa cuánto me esfuerce, cuánto te busque, nunca respondés a mi llamado.

Quizás todo sea por el simple hecho de que naciste perro, y yo humana, pero eso no te excusa ni de acá a mil años este silencio en el que me tenés sumergida.

Lourdes Auyeros

(Este cuento fue finalista del Tercer Concurso TamTam de Microcuentos. Los resultados completos, aquí. La foto es de Sarah Sovereign, y forma parte de una galería que podés ver haciendo click aquí.)


Viernes 1 de Octubre de 2004

Gilgamesh

gilgamesh.jpgDelante de mí se encuentran, en este mismo orden que ensayo: la efigie de un rey representado en bajorrelieve; ese bajorrelieve en el muro de un mausoleo; ese mausoleo oculto en las ruinas de Uruk, lo que fue el reino de Gilgamesh, una antigua civilización babilónica.

Estoy extasiado ante la evidencia de que existió aquel hombre legendario, de quien el poeta afirmó que "nunca nadie habrá que lo iguale en majestad".

Yo creo en los poetas. Y La epopeya dice que en la tumba se encontrará una verdad que el supremo rey Gilgamesh develó para todos los hombres de todos los tiempos.

Examino en detalle, y al mirar ya no veo el muro (obviamente inmutable al entusiasmo con que lo inspecciono), sino que creo ver a Gilgamesh exhibiéndose como lo contó el poeta: "¡Enhiesta el arma, no hay quien se le oponga!"

En el tallado del manto que viste Gilgamesh hay: piedras incrustadas —que pretendieron ser amuletos—; guardas que por la erosión se volvieron imprecisas; ¡y una inscripción!

Con arrebato —y con ayuda de pinceles y escobillas—, consigo identificar algunos jeroglíficos… ¡No son algunos, sino que están todos!

Delante de mí, la inscripción que reza:

"También a ti te tocará."

Orexis

(Este es uno de los cuentos ganadores del Tercer Concurso TamTam de Microcuentos. Los resultados completos, aquí. La foto proviene de una obra de teatro de la que se habla en esta página belga.)


Rutina

Foto por Eduardo Abel Gimenez

Llegar a su casa era una ceremonia. Al abrir la puerta no descubría más que ropa desordenada, libros dispuestos al azar sobre un baúl antiguo, restos de la comida que había acompañado sus largos ratos de aburrimiento, porque no era el hambre lo que le provocaba la necesidad de alimentarse, sino el tiempo libre que la asustaba y la obligaba a ocuparlo en algo. Entrar una vez más a su universo era su añoranza cotidiana. Simplemente cuatro paredes la protegían.

Encendía el equipo, y la música celta la trasladaba a algún lugar, lejos de su familia, de sus amigos, de sus estudios... lejos aún de Jeremías.

Su gato pasó cerca de sus piernas y sintió el suave pelaje rozándola. Lápiz en mano, comenzó sus deberes vehementemente. "¿Cuándo terminará este día y podré irme a dormir tranquila?" Harta ya de sus obligaciones, el sueño logró vencerla, para cuatro horas más tarde abandonarla en un desesperado despertar. Cruzó la puerta apuradísima, terminando de vestirse en el camino. Llegaba tarde al trabajo, una vez más.

Quién sabe si pudo pensar al llegar a aquella esquina donde un auto, más acelerado aún, terminó para siempre con su corta existencia.

Lusievna

(Este es uno de los cuentos ganadores del Tercer Concurso TamTam de Microcuentos. Los resultados completos, aquí.)


El gato y todo eso

gato.jpgHubo una vez un científico. Hablaba cien idiomas, del Iroqués al esperanto. Se mudó a una casa en la cual había un baúl en el que dormía un gato siamés. Este gato lo tenía hipnotizado, lo miraba por horas convirtiéndose en el centro de su vida. Un día se le ocurrió que podría comunicarse con él y con esa idea comenzó sus experimentos. Con un magnetófono recopiló todos los sonidos gatunos. Imitando sus registros llegó a dominar el vocabulario básico. Entonces experimentó con su propio gato, y cuando quiso darse cuenta ya estaban conversando. Éste le contó la historia de los gatos, comenzando por que eran una gran civilización con un gobierno mundial, naves espaciales, etc., hasta que un día quisieron simplificar sus vidas construyendo unos robots. Estos eran las personas. Diseñaron una persona que se pudiera comunicar con ellos para transmitir sus mensajes al mundo. "Si el mundo no obedece estas reglas eliminaremos la raza." Supo que nadie le creería, se llevó a su mujer lejos de todo para sobrevivir, estuvieron allí varios años. Cuando regresaron seguía todo intacto. Para el asombro de su mujer resultó que él no estaba loco: el loco era aquel gato siamés.

Tweety

(Este es uno de los cuentos ganadores del Tercer Concurso TamTam de Microcuentos. Los resultados completos, aquí.)


Lo que nunca me hubiese esperado

patas.jpgNo sé, cómo pasó no me lo preguntes. Esa noche llegamos a casa, estaba todo bien, hasta que llegué a mi cuarto, no me lo esperaba, estaba ahí.

Justo mi mamá me llamó, cerré la puerta y me fui.

Mamá me dijo: —Que papá se tenía que ir porque un amigo tuvo un accidente.

Y me dijo: -Que si quería dormir con ella.

Yo le dije: —Que sí.

Estuve toda la noche pensando en él, no pude dormir.

A la noche siguiente estuve con mucho miedo, cuando entré a mi cuarto ya no estaba, la busqué por todos lados y no la encontré, no supe dónde podía estar...

Bajé las escaleras corriendo preguntándole a mi mamá si no había visto algún movimiento extraño. Ella me dijo: —No. ¿Por qué? ¿Pasa algo?

Le contesté: —No, mami. ¿Qué va a pasar?

Fui hasta mi cuarto y estaba ahí; pegué un grito, mi mamá asustada vino corriendo hasta las escaleras, hasta mi cuarto y me dijo: —¿Qué te pasa?

—Nada... —le contesté, asustada—, no pasó nada..., tranquila mamá...

Esa misma noche estaba nuevamente ella. Grité. Nadie me oyó. Mamá me preguntó: —¿Qué pasó?

—Nada, es solo una araña.

Laura Odaguardia

(Este es uno de los cuentos ganadores del Tercer Concurso TamTam de Microcuentos. Los resultados completos, aquí.)


Óleo

gato2.jpgEste vanguardismo en fuga. Con el pincel inventé el amuleto en contra del tiempo porque los fantasmas de mis tres facetas hablan demasiado, la vida, la muerte, el olvido. Allí, tan cómodamente sentados en el sillón y fumando.

Toda la inspiración en el óleo cargado de esperanza, dos noches completas para su realización, en la primera el pensamiento, en la segunda la improvisación.

Dibujo un gato inmóvil, distante.

Este cuadro es infinito, tengo la certeza de que cuando lo acabe se acabará el mundo, cuando abra el baúl lleno de ensayos y copias de Kuitca, Vincent, Chagall, y aporte mi nueva creación al arte seremos partículas en suspención de nuevo.

Casi tan natural como cuando el gato comienza a reír y me acaricia a través del cuadro, casi tan peligroso como cuando... ¡Ya terminé!

Ezequiel Pérez

(Este es uno de los cuentos ganadores del Tercer Concurso TamTam de Microcuentos. Los resultados completos, aquí.)


Viernes 24 de Septiembre de 2004

La oveja negra

oveja_negra.jpgEn un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Augusto Monterroso (tomado de esta página)

(Si te gusta escribir, andá a ver las bases del Tercer Concurso TamTam de Microcuentos. Hay cinco CDs musicales de premio, a elección de los ganadores.)


Lunes 20 de Septiembre de 2004

El puñal

El puñal

En un cajón hay un puñal. Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano.

Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina.

Otra cosa quiere el puñal. Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy