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La formación del profesorado en la era de la información: entre lo conveniente, lo deseable y lo posible
Juana M. SANCHO GIL
He pedido un micrófono inalámbrico, porque sentarme allí... no los veo, y yo necesito ver los ojos de la gente cuando hablo porque si no, no sé a quién hablo, y he pedido un inalámbrico para poderlos ver un poquito más. Quisiera agradecer a los organizadores de este acto el hecho de estar aquí y sobre todo a la Doctora y amiga Edith Litwin porque aunque siempre es un coste energético importante llegar hasta aquí cuando llegas te sientes como en casa y siempre merece la pena. Sobre todo merece mucho la pena su generosidad, su entusiasmo, su pasión y el intercambio que siempre nos dan.
Ayer aunque el espacio de conversación con la Doctora Litwin, que yo personalmente disfruté muchísimo, no tenía preguntas, al final se hicieron una serie de preguntas. Algunas me pedían sobre la dirección de un proyecto europeo, que eso se los puedo dar después sin ningún problema. Y una persona decía que nadie les daba orientaciones sobre cómo integrar las tecnologías en el curriculum en la educación. Yo no les voy a contestar esto, yo hace muchos años que trabajo eso y tenemos diferentes propuestas, pero voy a aprovechar para, en esta gran conversación que es la educación, compartir con Ustedes alguna reflexión.
Si me pidiesen que representase en este momento cómo es la educación en un noventa y muchos por ciento de escuelas del mundo, no hablo de Argentina ni de España sino en general, yo diría que la educación todavía sigue mucho este modelo. El curriculum es un sitio donde llegar y no un camino que recorrer. Es una pregunta a contestar y no una conversación –como decía ayer Edith- con límites imprecisos. Entonces en este modelo la única forma de integrar las tecnologías es como pizarras digitales, que están teniendo mucho éxito. Más de lo mismo, o sea, el profesor es el que sabe, tiene el conocimiento, traspasa al alumno, etc., etc. Yo creo que hemos de plantearnos la pregunta de manera diferente. Yo creo que en la industria, en el comercio, en las actividades en general de la vida fuera de la escuela no se preguntaban ¿cómo vamos a integrar las tecnologías en la producción de automóviles, cómo vamos a integrar? No, tenían un problema: cómo mejorar la producción de automóviles y entonces se dotaban y desarrollaban las herramientas necesarias. Nosotros desafortunadamente no tenemos y más y más y... Tenemos muy poquito dinero comparado con otros ámbitos para desarrollar tecnologías y nos las tenemos que apropiar.
Pero yo les sugeriría que cambiásemos las preguntas porque si no cambiamos nuestra concepción sobre qué es enseñar y aprender, y pongo una foto antigua, Freinet, 40 – 60, no estamos inventando nada, si no cambiamos nuestra noción de qué es el conocimiento, de cómo se enseña, de cómo se aprende, de cómo el sujeto necesita dar sentido a su experiencia, no podremos integrar las tecnologías. Tenemos que transformar todo el sentido de la enseñanza. Ya sé que no es una respuesta, son muchas preguntas, pero ya saben que los gallegos –como aquí nos llaman gallegos- pues yo aprovecho porque una cosa que caracteriza a la gente de Galicia de verdad es que a una pregunta contestan siempre con otra pregunta. Pues yo les contesto con la pregunta ¿cuál es su pregunta? ¿quieren mejorar la educación? Busquen lo necesario para ello. Y las tecnologías es una de las formas.
Me han hecho una pregunta también, el blended learning, nos fascinan los nombres ingleses. Blended quiere decir mezclado, el blended whisky, whisky de malta, blended whisky. ¿Esto no les sonaba antes o no son bebedores de whisky? Ahí se entiende rápido, el whisky de malta whisky puro y el blended whisky es whisky mixto, con diferentes tipos de cebada. Pues aquí es lo mismo, el blended es lo que hemos hecho toda la vida, por lo menos los que trabajamos desde la escuela nueva. Combinar todas las tecnologías a nuestro alcance e inventar las que no tenemos. Eso es el blended learning. Lo que pasa es que los anglos cuando lo descubren le ponen nombre y luego nos lo devuelven como si fuera algo nuevo.
Comienzo. Yo quiero hablar de tres cosas. Y como las tres cosas son enormes lo haré en plan posmoderno, seguiré –no sé si han visto la película de Agnes Varda Las espigadoras- pues yo voy a ser una espigadora, una espigadora de imágenes para intentar sustentar una discusión potente sobre temas que son muy importantes.
Yo no puedo hablar de formación del profesorado si no caracterizo primero los cambios que se están dando en los últimos veinte, treinta, cuarenta años en todos los ámbitos de la vida social, cultural, tecnológica, etc. Con lo cual voy a pasar apoyándome en imágenes por todos esos cambios. No les voy a hablar de teorías de cambios, no, se los voy a poner con imágenes, porque a veces una imagen vale más que mil palabras.
Luego hablaré muy rápidamente de la educación como utopía y en estos momentos cómo estamos. A veces nos da la sensación de que estamos más en un momento de distopía que de utopía. Hemos vuelto a Bacon y ahora las utopías son tecnológicas pero las utopías tecnológicas sin determinado sentido tienen sus partes distópicas.
Y finalmente me preguntaré qué formación para qué educación, porque yo no puedo hablar de formación si no sé a qué educación me refiero. Si lo que queremos es pues que la gente repita muy bien algo lo que tendremos que hacer es alquilar loros, que no se cansan nunca de repetir. Yo, es que como me canso mucho de repetir, y no sería una buena profesora para que alguien repitiera mucho. Si lo que queremos es que la gente se desarrolle como persona, se construya como individuo individual y social, tenga capacidad para pensar, para emitir juicios, para seguir aprendiendo, pues la formación del profesorado tendrá que ser otra muy diferente. Y finalmente nos encontraremos con la dura realidad que es que la mayoría de las veces no tenemos espacios para la formación y tendremos que inventarlos. De todo esto intentaré hablar en estos ya pocos minutos que me quedan.
Muy rápidamente recordarnos a todos que Inis sintetiza de una forma para mí muy interesante los efectos de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en los individuos y en la sociedad. En primer lugar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación alteran la estructura de los intereses, las cosas con las cuales pensamos. Los individuos nos hemos dotado desde el albor de los tiempos de signos, de lenguajes, de lenguajes simbólicos para podernos comunicar, para poder entender nuestro mundo. Y las nuevas tecnologías son uno más. También cambian el carácter de los símbolos, las cosas con las cuales pensamos. Amplían de forma considerable todo nuestro repertorio, los lenguajes digitales, formas de representar el conocimiento, etc., etc. Y también modifican la naturaleza de la comunicación, el área en la cual se desarrolla el pensamiento. En estos momentos nuestro pensamiento ya no se desarrolla en nuestra ciudad, en nuestra escuela, en nuestra universidad, sino que se desarrolla hasta la planetaria, podemos estar aquí, podríamos tener una video conferencia con no sé quién, vamos a Internet y nos comunicamos con no sé cuánto. Sin salir de casa teóricamente podemos transitar por el mundo. Y esto, unido a una determinada forma de entender la sociedad, porque no podemos separar las tecnologías de su contexto de producción y en este momento el contexto de producción es un contexto que yo lo llamaría no neoliberal sino neoconservador y de pensamiento único, provoca toda una serie de cuestiones.
¿Qué es lo que ha cambiado en este mundo en estos años? Yo aquí tengo una publicidad del diario El país, cuando hizo veinte años que salió, o sea, salió por primera vez en 1976 como el periódico de la democracia, y veinte años más tarde decía: Veinte años de evolución. Ayer, antes de ayer preguntaba una persona cuántos de Ustedes habían tenido computadores y no sé qué, yo diría que casi todos los que estamos aquí ya tuvimos un lápiz o un bolígrafo pues mínimamente comercial, prácticamente todos. No crean, yo cuando fui a la escuela los primeros años, los muy primeros años, todavía utilicé tinta. ¿Algunos de Ustedes utilizaron tinta y tintero o soy yo la única matusalénica? ¡Bien! Gracias. Claro, veinte años después, cuando esto salió, yo cuando daba una conferencia preguntaban ¿cuántos tienen bolígrafo? Todo el mundo. ¿Cuántos tienen ratón (mouse)? La mayoría de la gente no levantaba la mano. En estos momentos si yo digo cuántos tienen ratón, levanten la mano, sí, bueno. Pero claro, esto ha provocado nuevos retos para la educación. Estábamos luchando porque todo el mundo pudiese utilizar el bolígrafo y ahora tendremos que luchar porque todo el mundo pueda utilizar ratón. Porque como decía Gramsci, y a mí me encanta esta definición tan sencilla y tan profunda de la educación, quizás la finalidad más fundamental de la educación es contribuir a formar hombres y mujeres a la altura de su tiempo. Y este es el tiempo en el que estamos y es el tiempo en que tenemos que vivir.
Veinte años de tu vida. ¿Ustedes conocen el símbolo de arriba? ¿Qué significa para Ustedes? La A de arriba. Una calificación. Para mí era el símbolo de la anarquía, el símbolo de los anarquistas. Hace veinte años, en el año 1976, esto era el símbolo de los anarquistas. Mis alumnos en la universidad ya no conocen eso, no lo conocen. El de abajo sí, la arroba sí. Sin embargo para mí cuando era pequeña la arroba era unidad de medida, una arroba de patatas, antigua, ya no se utilizaba. Y ahora resulta que tengo varias arrobas en mi vida como todos Ustedes tienen arrobas en su vida.
Pero también ha cambiado la naturaleza del conocimiento, el mundo es redondo, el mundo es digital. Han cambiado las formas de representación del saber. Diez mil años, cien mil años del hombre, cien años desde que el hombre empieza a moverse por el aire y ya nos movemos por todo y por nada. Es curioso ¿no? Empezamos a movernos y ahora nos movemos sin movernos, nos movemos por todas partes sin movernos de nuestra casa. Formas mediante las cuales la publicidad, todas estas imágenes están tomadas de periódicos nos muestra cómo está cambiando el mundo. La propia forma de representar el saber. Y si esto en un gran hipertexto lo pudiésemos ir combinando con los avances del saber y la tecnología en diferentes ámbitos veríamos cómo representa grandes cambios, grandes cambios en todos los ámbitos. De tal manera que la tecnología se ha instalado en nuestras vidas y nos llegamos a preguntar, como se pregunta el Roto, un filósofo de la viñeta, que cómo es posible que se construyese el mundo si no teníamos la tecnología necesaria. La tecnología está instalada y además un tipo de tecnología, no nos permiten pensar en otro tipo de tecnología. Incluso enmendamos la plana, no sé si se ve bien la capilla Sixtina, claro, le damos la tecnología a Dios porque no tiene suficiente. De todas formas se ve que no tenía mucha porque la verdad es que muy bien este mundo no le ha salido o es que hemos contribuido muy mal a su obra, no sé.
También hay un cambio brutal en el tema de los empleos, empleos que desaparecen, empleos que vienen. Estas cosas son un poquito de ciencia ficción pero luego a la larga muchas suceden, parece ser que estos diez empleos eran muy importantes, la realidad virtual, la biotecnología, etc., pero fíjense, teóricamente los profesores desaparecemos. Desaparecemos según esta profecía como profesores analógicos, como profesores de tú a tú. Yo no me lo creo. En este proyecto sobre la escuela del futuro hicimos grupos de discusión con alumnos y les pusimos la situación de decir: a ver, los vamos a poner en una situación extrema, una escuela llena de tecnologías, con las realidades virtuales, navegar por cualquier sitio, pero ningún adulto. Ustedes solos llegan aquí, se organizan, se montan, tal. Una escuela sin ninguna tecnología, más que sí, el papel y el lápiz, que ya es mucha tecnología, no crean que ahí detrás no hay tecnología, libros evidentemente, pero ni televisión, ni tal, nada. ¿Cuál prefieren? No dudaron, la escuela con adultos. Porque el adulto te mira y la educación es relación, la educación es diálogo. El adulto está contigo, te puede poner la mano sobre el hombro cuando tienes una determinada situación.
Pero en cualquier caso hay cambios importantes. Cambios en el conocimiento escolar. Aquí tienen Ustedes todo el saber que necesitaba teóricamente adquirir un niño o una niña cuando yo fui a mi primera escuela. Aquí tienen el Parvulito, la Enciclopedia I, la Enciclopedia II, la Enciclopedia III, el Libro del Profesor. Incluso les diría más, para la gente que iba a hacer formación profesional todo el saber que necesitaban estaba en este libro. En estos momentos esto ya para nada es así. Tenemos cientos de libros, tenemos cientos de publicaciones, videojuegos, entradas a la televisión, a Internet, a todo tipo de fuentes de información, a todas las fuentes de información en todos los idiomas, si es que los podemos leer, porque esa es otra, una cosa es que haya información y otra cosa es que la podamos entender y leer. Y en la propia escuela la información proviene de muchísimos medios de tal manera que si en estos momentos Geppeto construyese a Pinocho no le tendría que dar un lápiz, le tendría que dar un disco externo o algo así. O le tendría que dar un zapping, o sea, un control remoto, pero no un lápiz. Me hicieron notar una vez que Geppeto le dio una manzana a Pinocho para que se la diese de comer a la maestra porque en aquella época los profesores no estaban muy bien pagados y me decían: esto ya no es así. Digo ¡uy!, porque no has salido de donde vives, pero yo conozco muchos países donde estaría muy bien todavía ir a la escuela con una manzana.
De tal manera que la configuración actual de la socialización del chico y de la chica ya no es como antes la familia, el municipio, la escuela y el sindicato, no, ahora es el mundo mundial. Ahora todo de alguna manera le influye. Y esto es un gran cambio. Y el cambio muy importante se sitúa en el acceso, o más que en el acceso en la naturalidad por supuesto con que los chicos y las chicas actuales acceden a la tecnología, pero eso es normal. Ustedes no se sorprenden de los automóviles. A mí me contaba mi madre cuando era pequeña que unas señoras de un pueblo que venían a la ciudad iban por un camino y por la noche vieron un camión con unos faros enormes y se subieron a un árbol porque decían que era un animal terrible. O sea que todo lo que no conocemos cuando nacemos nos es ajeno. Cuando nacemos nos encontramos con un mundo que hemos de descubrir y es un mundo natural y es un mundo tecnológico, y cada vez es más tecnológico que natural. Lo que no conocen ahora los chicos y las chicas son las vacas, las gallinas y los campos de trigo, pero sí que conocen todo esto que cuenta este niño. Fíjense qué maratón nos hemos dado, luego lo tienen que apoyar con todas las teorías de cambio, pero yo no puedo en una conferencia.
Todo esto nos lleva a tener que plantearnos qué está pasando. Las reglas del mundo han cambiado. Y tenemos que replantearnos que una educación que se fundamentó a partir de las propuestas, sobre todo del siglo XV, XVI y XVII, con los padres de la escuela moderna que pretendían ampliar la educación que se les daba a los nobles y a los hombres sobre todo también a la plebe y a las mujeres, se consiguió mucho más tarde, ahora este modelo hace agua, es normal. Pero fíjense cómo han cambiado todos los modelos. Imagínense que los automóviles se siguieran fabricando como en el siglo XIX, imagínense que sería complicado. Lo que hablábamos del curriculum, imagínense que obligásemos a todos los niños a comer la misma dieta todos los días a la misma hora y en la misma cantidad; eso es lo que hacemos con el curriculum. Eso es lo que hacemos, los metemos a todos en la misma hora, con la misma profundidad, o sea, lo hacemos continuamente. Imagínense que todos los niños y niñas tuviesen que llevar la misma talla de vestido. No puede ser. Imagínense que todos tuvieran que llevar el mismo calzado. Hemos convertido el curriculum en algo esclerotizado, como si fuese eso algo que nos tenemos que merendar, casi las pastillas que nos tenemos que tomar para que nos den un título. Algo tendremos que cambiar.
Y en ese cambio yo querría situar, yo creo que hay un pequeño cambio que por lo menos yo que comencé a trabajar en la escuela en la década de los ‘70, era una década en la que la gente que nos dedicábamos a la enseñanza, por lo menos en España y creo que aquí también, creíamos que la educación podía ayudar a realizar una utopía. Había esperanza, el hecho de poderte pensar, el hecho de poder ser tú mismo, el hecho de poderte desclasar incluso, el hecho de mejorar, de una vida mejor, etc. Lo que pasa es que en estos momentos los discursos utópicos no los encuentro en la educación, no sé si Ustedes los encuentran. Los discursos utópicos, hemos vuelto a Francis Bacon, están en la tecnología. Estas son las imágenes que en los años ‘70 teníamos de la educación, un nuevo amanecer, caminos por recorrer.
Pero en estos momentos yo oigo muchos más discursos utópicos en la tecnología que en la educación. La tecnología nos promete la resolución de todos los problemas. Bueno, todo, seremos más guapos, nos comunicaremos mejor. La tecnología tiene glamour, tiene mucho glamour, nos la presentan siempre muy bonita, siempre muy bien empaquetada. La gente que trabaja con tecnología siempre está contenta, siempre sonríe, siempre está muy feliz. No los pillan nunca cuando se les para el sistema, cuando no les funciona la impresora y tienen que entregar un trabajo, nunca, nunca, siempre los pillan cuando están haciendo algo contentos, todos felices. Además todos son ricos, tienen dinero, van al cajero. O sea, todo funciona bien, las líneas no están sobrecargadas, el recibo del teléfono nunca es excesivo, siempre muy bien. Ya digo, todos los niños están felices y aprenden todos súper motivados.
Pero el señor Ortega y Gasset, ya es un poco mayor, en el año 1932 fíjense lo que decía. No lo voy a leer porque Ustedes saben leer, voy a dejar un minutito porque me parece que vale la pena y a mí me parece que es una gran reflexión. La tecnología son herramientas vacías, les tenemos que dar sentido. Una herramienta sin una finalidad, una herramienta sin una utopía, una herramienta sin algo que quieres hacer se puede convertir en otra cosa. Y de hecho hay mucha tecnología que se convierte en otra cosa, esta es la otra cara de la tecnología. Ya lo reconocen, la basura, la contaminación. Nos vendieron la tecnología de la información y la comunicación como una tecnología limpia. ¿Ustedes tienen idea de lo que contaminan los restos de las computadoras que liquidamos? Entren a Internet y busquen computer polution, se sorprenderán. ¿Ustedes saben lo que contaminan los teléfonos celulares cuando se terminan y se tiran? Nos los venden como tecnologías limpias pero siempre hay una doble cara. Esto ya saben el mito del que le robó el fuego a los dioses, Prometeo, les robó una tecnología fundamental para el hombre y la mujer. ¿Pero qué le pasó al pobre? Durante toda su vida le carcomieron el hígado los buitres. O sea, la tecnología siempre tiene una doble cara, por eso es muy importante que sepamos valorarla. Y mucho más antes de producirla. Todo esto son imágenes de pobreza, tal como se utiliza en estos momentos la tecnología de la información y la comunicación, produce mucha pobreza. Mucha pobreza porque transforma las formas de producción, transforma los mercados. Esta mañana, mientras me preparaba para venir aquí, oía que trescientos niños de Tucumán llegaban hoy a Buenos Aires a reclamar que no puede haber en este país el 70% de la infancia que está viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Sin embargo ayer estuve en un centro comercial que podía haber estado en Nueva York, en París o en Tokio. Y estas son las dos caras de las sociedades en las que vivimos. Y en la educación nos encontramos con esto y tenemos que vivir con ello y a veces nos es muy difícil. Yo no sé Ustedes, a mí se me hace muy difícil.
Más imágenes de pobreza. ¿Y saben qué es esto? Un premio a quien lo adivine. La Ciudad de México en un día de alta contaminación, no es una foto mal hecha. Y ahí vivimos todos, sea en México, en Buenos Aires o en Barcelona. Y trabajamos todos en lo mismo.
Esto nos lleva a lo que decía que frente a una utopía que teníamos en los años ‘70, que en estos momentos parece más situada en otras partes, parece que la educación nos instala en la incertidumbre o en la distopía, en la utopía al revés. Y al cambiar el contexto, cambiar el sentido, se transforma también la razón. Por ejemplo, ahora los chicos ahora dicen que para qué ir a la escuela, si total después la gente que estudia gana una miseria y los señores que pegan cuatro patadas a un balón pues se montan en el euro, en el dólar o en lo que sea. Claro, esto hace muy difícil que la motivación, que la razón para ir a la escuela no puede ser ya que vas a encontrar un trabajo mejor, porque no sabemos si encontraremos un trabajo mejor, ni siquiera sabemos si va a haber trabajo. La motivación y la razón tiene que ser otra, como dice Neil Postman en el libro El fin de la educación hay que buscar nuevas narrativas, hay que buscar nuevas razones para levantarse por la mañana, ir a la escuela y aguantar un curriculum que a veces cuando lo lees dices: pobres niños. La parrilla de televisión, llegan allí, de 9 a 10: Los Simpsons, de 9 a 10: Matemáticas, de 10 a 11: Boca Juniors con no sé quién. O sea, si ven un curriculum de los niños es igual que una parrilla de televisión, sin orden ni concierto, no va y viene a ningún sitio, todo es descontextualizado, con lo cual lo mejor es aprender para pasar el examen y olvidar, si total para qué te va a servir, si no te dice nada de ti ni del mundo en el que vives, ni te ayuda a entender nada y encima no sabes si vas a encontrar trabajo cuando termines. Y con todo eso yo he de vivir en mi clase y Ustedes en la suya. En la universidad, en la escuela primaria, en la secundaria, etc.
Pero hay también dos tipos de escuela, una escuela donde tienen clarísimo quiénes son y a dónde van y que están muy felices y muy contentos y escuelas que no saben ni quiénes son ni a dónde van. Les he puesto una cafetería de una escuela africana, me ha gustado. Estoy descubriendo el sistema educativo africano y me emociona. En Kenya hay escuelas nómadas, escuelas árbol, escuelas tienda, porque buscan poder tener una vía de representarse.
Esta es una estadística de su país en la que hay un porcentaje de más del 20% de chicos y chicas que ni van a la escuela ni trabajan. Pero no piensen que pasa sólo aquí, el otro día me decían que en la Comunidad de Madrid hay casi un 30%, sobre todo de chicos, que no va a la escuela y tampoco trabaja. ¿Qué está sucediendo? Quizás lo que está sucediendo es que nosotros mismos no nos creemos lo que estamos haciendo. Este es un chiste que sacó Jorge el primer día de curso, a mí me resultó duro, porque es que yo debo ser muy ingenua, pero yo me creo lo que estoy haciendo. Yo creo que lo único que puede ayudarnos a ser nosotros mismos, a transformarnos, es la educación, que nos puede ayudar a pensar, a escribir nuestra propia historia y a no seguir la historia que tenemos escrita. Pero bueno, quizás soy una ingenua.
Todo esto me lleva al tema de la formación. Ya saben que en el título decía lo conveniente, lo deseable, lo posible. Lo conveniente, claro, en estos momentos las políticas están en manos de los gobiernos que son las que dirigen el contenido del curriculum, dirigen la formación, etc. Entonces claro, si yo me pregunto qué es lo conveniente, con la situación que tenemos, pues es muy sencillo. Lo que conviene al profesor es que reciba formación en la asignatura que él o ella imparte, que esté muy al día eso sí, que no dé contenidos del siglo XIX sino del siglo XXI, que bueno tendría que empezarse también por el... etc., etc. No lo sé aquí, pero en España ahora se dan muchos cursos sobre estrés, sobre conflictos, sobre educación emocional, sobre cómo... Esos son los cursos que tienen más éxito en las escuelas de verano y alfabetización digital, eso sí. Ahora, replantearse el curriculum porque la alfabetización digital significa que el acceso al conocimiento es diferente, que el propio conocimiento se representa de forma diferente, que se ve claramente y cada vez más que el conocimiento no es algo dado sino algo construido, eso ya es una cosa más difícil. Yo no sé aquí, pero en España yo he visto en el mismo plan de formación una clase en la que se da didáctica de las matemáticas o de lengua o de lo que sea con ningún recurso más allá de los materiales sobre papel y lápiz y en la habitación de al lado un curso sobre bases de datos, hojas de cálculo, tratamiento de texto, sin contenido educativo ninguno, con lo cual los profesores utilizan el tratamiento de texto para escribir su curriculum, hacer sus informes, preparar la planificación pero no se les ocurre para nada que esto es un instrumento que puede ayudar a los procesos de creación, a los procesos de búsqueda, a los procesos de indagación. Que puede hacer a los alumnos no reproductores de la información de otros sino constructores y comunicadores de sus propias producciones. Eso produce mareos.
¿Entonces yo qué hago? Yo les digo: aprende con tus alumnos. ¿Qué vas a hacer, enseñar lo que ya sabes, aburrirte como una ostra cada año explicando lo mismo? Yo no podría, es que se te oxida el cerebro. Entonces aprende con tus alumnos, pregunta, indaga, no hagas tú el Power Point, hacedlo juntos. ¿Entonces qué hago con el curriculum? Tíralo por la ventana, trasgrede, yo qué sé con el curriculum, es que no sé. Al final mira a ver qué es lo que han aprendido tus alumnos y ve al Ministerio y di: Mire, señor, este es mi curriculum, a lo mejor le puede interesar. Seamos un poquito más atrevidos. Lo ideal sería no ser atrevidos sólo en nuestra clase sino hacerlo con toda una escuela, con todo un grupo, porque claro, uno puede ser atrevido pero suicida tampoco...
A ver, qué sería lo deseable. Aquí viene la carta a los Reyes Magos, a Papá Noel. No intenten copiar todo eso, si quieren yo después les doy el contenido, no hay ningún problema. ¿Yo qué he hecho aquí? Yo he tomado todos los informes que se han escrito últimamente sobre cómo debería ser la educación para poder dar respuesta a los retos de las sociedades actuales y entonces he hecho una síntesis y he dicho pues si este es el reto que tiene la escuela la formación del profesorado debería situarse en esto. El profesorado tendría que ser un individuo, un conjunto de individuos desarrollados de forma integral, capaces de hacer juicios reflexivos, con habilidades similares a las de la investigación, capaz de alcanzar su autorrealización, posibilidad de encontrar lo que realmente es, porque eso es lo que se pide que la escuela haga. Entonces claro, el profesorado tiene que tener alguna idea de esto para poderlo enseñar.
Pero continúa, hay mucho. Lo de la UNESCO, tenemos que ser capaces de trabajar con todas estas tensiones, con lo cual yo tengo que tener alguna formación sobre esto. Y sigo, que tengamos una amplia gama de habilidades, tenemos que saber un poquito de todo, no podemos sólo saber nuestra disciplina, pensar y no sólo acumular hechos, pensar. Es fuerte, cuando en la vida sólo nos han pedido que acumulemos hechos, como me decían unos alumnos hace bastantes años: “Juana, tú nos pides nuestra opinión y no creas que no la tenemos, pero llevamos diez años en la escuela –tenían trece- llevamos diez años en la escuela y nunca nos la ha pedido nadie”. Claro, a lo mejor nosotros tenemos treinta años y nunca nos ha pedido nadie nuestra opinión. O como decía Malcom X: “no me gustan las matemáticas porque no puedo discutir”, claro. Entonces yo tengo compañeros que son didactas en matemáticas y dicen: “pero si las matemáticas son una discusión sobre todo”. ¿Pero cómo la enseñamos? Como hechos dados. Bueno, y así sigue, que haya desarrollado capacidad de comunicación, habilidades lingüísticas, creatividad, capacidad para trabajar en equipo, capacidad para resolver problemas, utilizar nuevas tecnologías y trabajar con ellas, etc.
Luego tenemos el perfil del profesorado que propone la OCDE. Evidentemente el profesorado tiene que ser fuente de conocimiento pero esa fuente de conocimiento no la adquiere sólo en la formación inicial, tiene que seguir aprendiendo continuamente. Claro, nos preguntamos ¿y dónde están las condiciones para que aprenda continuamente? Yo sé que hay países, entre los que creo que se encuentra éste, donde hay profesores que tienen que trabajar más de un turno, que tienen que trabajar en más de un sitio, y yo lo siento pero para aprender yo necesito tiempo, necesito sentarme, leer, pensar, discutir. Entonces claro, no puedo hablar sólo de formación, necesito hablar de condiciones de trabajo, porque si no, no me puedo formar.
Tengo evidentemente un saber pedagógico, un entender la tecnología, entenderla, no sólo utilizarla, entenderla. Competencia de organización y colaboración, flexibilidad para aceptar los cambios que se van produciendo. Yo no sé lo que pasa en Argentina pero en España la gente dice: “es que a estos alumnos no se les puede enseñar”. Digo, es que no vamos a tener otros. Qué quieres que te diga, es que no vamos a tener otros, es los que tenemos y es los que hemos hecho, es los que hacemos en la familia, es los que hacemos en los medios de comunicación, y es lo que tenemos. Entonces yo no puedo pensar que yo sólo puedo enseñar al alumno que se sienta delante de mí y va anotando lo que yo digo. En el siglo XXI, Dios mío, igual que en la Edad Media, que llevaban a aquellos señores con unos aucas y decían voy a contar la historia de no sé qué, aquí la cogió de los pelos, la gente no anotaba porque no sabía escribir pero lo escuchaba. Pues seguimos enseñando de la misma manera en la era de la información.
Y una cosa interesante es apertura, trabajar con las familias, con otros adultos, que también hay que aprender. Los profesores somos muy celosos, nos encerramos en nuestra cuadrícula y no queremos que nadie entre. Yo a veces pienso ¿de qué tendremos miedo? Qué pasa, que con los niños sí que nos atrevemos pero con los mayores no. Yo creo que nuestro discurso tiene que ser público y todo lo que hagamos con los niños tiene que ser público, lo puede ver todo el mundo. Lo que pasa es que aquí en este mundo todo el mundo sabe lo que se tiene que hacer con la educación pero claro, nadie se pone a hacerlo.
Pero ya sabemos que esta situación es un poquito complicada por las condiciones de trabajo. ¿Entonces qué es lo posible? Pues no lo sé, todo y nada. Pero se van organizando formas, yo creo que lo posible son las comunidades de práctica, que aunque trabajemos en diferentes sitios se pueden encontrar momentos para intercambiar con los colegas. Yo cuando dicen los objetos de aprendizaje, los repositorios, intercambiar con los colegas, yo digo intercambiemos primero con los que tenemos presenciales. ¿Cómo voy a intercambiar con alguien que está en la otra parte del mundo si no intercambio con la que está al lado de mi clase? Cambiemos un poquito la cultura profesional, intercambiémonos ideas, eso ya es formación. Grupos de trabajo y estudio, aunque sea un artículo al año, discutamos con un cafecito, aquí les gusta mucho tomar cafecito, pues en el cafecito discutir un poco, ser un poco brokers, o sea, allí donde podamos espigadores, en el momentito ese que ya tenemos un poquito. Grupos mixtos de formadores docentes, yo invito a los docentes de la universidad a formar grupos mixtos de trabajo con el profesorado, eso es muy rico para el profesorado de la universidad y para los docentes. En la universidad española, y aquí lo mismo, eso teóricamente no te cuenta para nada, pero a mí me da igual, me cuenta para mí, que es lo primero. Proyectos de mejoras basados en la escuela, plantémonos la escuela como un todo, cómo transformarla. Y ahí evidentemente entran todas las tecnologías habidas y por haber. El conjunto, la blended learning, la combinación de tecnologías. Yo creo que esto es lo posible y esto sí que está en nuestras manos. Y además yo creo que está en nuestras manos muchas cosas, porque en la medida en que te mueves, pones en evidencia a quién no se mueve y eso a veces surte ejemplo. Crea muchas turbulencias y a veces envidias pero a la larga funciona.
Pero no piensen que creo que toda la responsabilidad o todo el foco está en el profesorado, yo no me lo creo. El profesorado es una parte de un sistema complejo y yo creo que la formación también se tendría que repensar. La formación de los formadores del profesorado, y hablo por mi universidad. Los formadores del profesorado en mi universidad no propician una formación que facilite luego a sus formados que formen hombres y mujeres a la altura de su tiempo, porque ellos no están. No está la formación a la altura de los tiempos. O sea que nosotros los formadores también nos tenemos que formar. Todo lo que he dicho antes ahora viene hacia nosotros, los formadores. También las familias, las familias están despistadas, están que no saben qué hacer con sus chicos. Formemos comunidades de aprendizaje familia-escuela. Los medios de comunicación. Los responsables de políticas educativas. Yo a veces me desespero cuando hablo con los responsables de políticas educativas, digo por favor, lee un poco, se sabe mucho ya de esto. Y los medios de comunicación.
De tal manera que lo que yo propongo para la formación es lo que propongo siempre, un pacto para la educación. La educación tiene ser un pacto de toda la sociedad y solamente este esfuerzo conjunto hará posible volver a recuperar no la utopía tecnológica sino la utopía educativa.
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