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TEMA DE LA SEMANA

Los jóvenes, la tecnología y la identidad cultural (II)


En la primera entrega comenzamos por analizar algunos aspectos en la compleja relación entre identidad cultural, nuevas tecnologías y el mundo educativo de los jóvenes.
Las propias vivencias de los adolescentes acerca de su identidad, así como el análisis de especialistas y los estudios sobre pautas de consumo y comportamiento respecto a las herramientas tecnológicas, trasmiten una idea similar: los cambios y avances en el terreno de la informática llevan a que los jóvenes produzcan nuevas maneras de comunicación así como a construir formas de identidad también innovadoras.
Uno de los mitos que va diluyéndose en el tiempo, es que estas nuevas herramientas, como los celulares o las computadoras personales, provoca un proceso de aislamiento y reclusión individual. Ahí están las redes sociales, en las cuales los jóvenes son los grandes protagonistas así como los grupos instantáneos que se crean mediante el chat múltiple o los juegos on line, que demuestran la búsqueda de un uso social, no solo privado ni individual, tanto de Internet como de las otras vías de comunicación.
A continuación, vamos a indagar un poco más en los usos de estos espacios y a pensar críticamente su relación con el ámbito de la escuela.

La tecnología en la escuela


Desde hace algunos años, cuando el crecimiento del uso de celulares fue explosivo y alcanzó a prácticamente todos los estratos sociales y etarios, el debate por el uso del celular aulas adentro se convirtió en “un clásico”, tanto en los medios de comunicación como en las charlas entre los docentes que se mostraban más permisivos como los que tenían posturas más prohibitivas.
Pasado el primer choque que produjo el ingreso masivo de los nuevos a aparatos a la vida de las instituciones educativas, el panorama actual se encuentra más matizado.

Consultada para Educared, Melina Muñoz, docente de enseñanza primaria en una escuela privada de capital federal, considera que el celular no afecta de manera negativa el trabajo en el aula:

"Hoy, todos los chicos tienen celular. Mis alumnos, que están en sexto y séptimo grado, comienzan a ir y volver solos de la escuela y desde sus celulares avisan a los papás que llegaron bien."

Sin embargo la escuela fijó límites para su en el horario de clases:

"Cuando estamos en el aula los teléfonos tienen que estar apagados y guardados en las mochilas".

Tampoco es alarmista en cuanto a los cambios en la forma de jugar y entretenerse:

"Los chicos usan muchos juegos electrónicos en los recreos, pero en definitiva, siguen jugando juntos, formando grupos, viendo como juegan unos y otros."

Melina pone el problema en otro lugar:

"El año pasado a casi todos mis alumnos les robaron el celular a la salida de la escuela, y si bien no fueron situaciones extremadamente violentas, los chicos vuelvan al otro día con mucha angustia. Esto tiene que ver también con que los nenes hoy tienen no sólo el celular, si no el mp3, o mp4, Iphone, la Play portátil…"

La cuestión tecnológica parece, entonces, estar también ligada a cuestiones sociales. Al mismo tiempo, muestra de qué manera el rol de los padres sigue siendo determinante: en las familias adineradas es común que los hijos reciban celulares de último modelo, que cumplen funciones mucho más sofisticadas que la del llamado tranquilizador. La antigua mochila de libros se convirtió ahora en un botín tecnológico mucho más tentador para el asalto callejero.
Volviendo al aula, Melina Muñoz resalta algunos cambios importantes respecto a la era “pre-Internet”:

"Suelo utilizar bastante los recursos que nos da hoy internet. En mi casa busco material nuevo, muchas veces enlaces de Youtube dónde hay muchos videos educativos interesantes, después, como la escuela tiene un salón con varias computadoras en red, vemos con los chicos el material audiovisual." Sin embargo, también es conciente de los nuevos desafíos que implica esta herramienta: "El mayor problema es el cortar y pegar. Aunque insisto mucho en que busquen en distintas fuentes, que consulten la biblioteca de la casas, que le pregunten a los papás sobre todo si es un tema de historia argentina reciente, lo primero y casi único que hacen es imprimir lo que les da la búsqueda de Google, entonces hay que trabajar en que descubran la importancia de seleccionar una fuente y no otra, de tener un criterio para eso". Algunas técnicas clásicas aparecen ahora como más necesarias que nunca para saltar la trampa del click instantáneo: "darles guías de lectura, no plantear búsquedas muy generales, si no ir a profundizar, hacer preguntas mas precisas, de esa forma no basta con que impriman lo primero que ven, que muchas veces está en primer lugar porque son sitios que pagan para estar en ese lugar y no necesariamente porque tengan información confiable".

En Jóvenes, tecnología, participación y consumo1, Sergio Balardini reflexiona sobre la tensión que se crea en la escuela a partir de la crisis que supone la relación entre texto e imágen.

"En este marco, las instituciones escolares, afincadas en la cultura del libro, del texto y la palabra escrita, tienen dificultades, en la medida en que los jóvenes estan inmersos en una cultura de la velocidad, de la fragmentación y de la imagen, y los adultos enfrentan el desafío de seguir enseñándoles de manera secuencial y en base al texto."

Facebook, fotolog, messenger y las redes virtuales


En algo menos de cinco años, las redes sociales, los juegos on line y el chat adquirieron una masividad impensable. Como parte de la naturalidad con que los más jóvenes se involucran en las nuevas tecnologías, adoptaron también el uso de estos espacios virtuales como un ámbito propio para desarrollar sus inquietudes e identidades.
Hasta el martes 27 de octubre de 2009, Facebook tenía registrados 6.861.340 usuarios en la Argentina. Una cifra altísima que ubica al país en el décimo puesto, adelante de sociedades altamente conectadas como Alemania, y de otros países de la región como de México y Brasil, que tienen una población mayor a la Argentina. De esos casi 7 millones de usuarios, el 16% tiene menos de 17 años.

Estas cifras muestran que se trata de un fonómeno en crecimiento y masificado. Sin embargo, parece que las diferencias sociales no tardan en trasladarse al mundo virtual. Un estudio reciente de la empresa Webar Interactive2 -especializada en análisis de mercado para internet- descubrió que la elección entre Facebook o Fotolog en los jóvenes estaba vinculada a la posición socio-económica de los adolescentes. Mientras que Facebook era elegido por los sectores más altos, el Fotolog crecía en los jóvenes de menores recursos.
La red social que nació como búsqueda para egresados universitarios en los Estados Unidos tiene un crecimiento exponencial, pero no ilimitado, según esta investigación: en los sectores menos favorecidos, el Fotolog aparece cumpliendo casi el mismo rol que le asignan los adolescentes más pudientes a Facebook. Crearse un perfil y compartir imágenes y mensajes escritos. El estudio marca sí una diferencia en cuanto a la búsqueda de una exposición mayor en el Fotolog, dónde la premisa es juntar más cantidad de "firmas" en los libros de fotos y hacer contactos más inmediatos, muchas veces con desconocidos. Mientras que los usuarios de Facebook tienen un sentido de pertenencia más excluyente, y buscan relacionarse adolescentes de su mismo entorno social.


Algo de eso es también alimentado desde la propia red, dónde es común encontrar invitaciones a "pertenecer" a determinado grupo que consume tal o cual bebida, o marca de ropa, o escucha determinado estilo de música. Si bien el estudio no lo marca, cabe preguntarse si estas diferencias en la elección del tipo de red social, no están ligadas a las distintas posibilidades de acceso a internet. Un adolescente con acceso hogareño de banda ancha, probablemente tenga más tiempo para armar un perfil multifacético como el que propone Facebook, mientras que un jóven que sólo accede esporádicamente y fuera de su casa, en cibers o locutorios, probablemente privilegie un soporte más sencillo e inmediato.

En lo que no parece haber diferencia es en la búsqueda constante de los nuevos formatos que les permitan a los adolescentes y jóvenes nuevas opciones para relacionarse. Contrariamente al prejuicio tan difundido, Internet y sus múltiples usos parecen haber abierto inmensos canales de interacción entre las personas, así como acelerado muchos procesos de identificación y masificación de modas y costumbres.

Si bien la mayoría de estos espacios no están en relación directa con la escuela y el sistema educativo, en tanto están pensados desde una lógica del disfrute, el ocio o la recreación, el aumento de las posibilidades de conectividad posibilitaron el reencuentro de ex alumnos o, para las últimas generaciones, la permanencia del contacto.Aunque pasaron todavía pocos años para ver su repercusión real, es muy probable que estimule a que los lazos de los jóvenes con la institución educativa se extiendan más allá de terminada la etapa formativa.

La importancia de mostrar otra cosa

Leandro Mederdrut es profesor de música en dos escuelas porteñas, su mirada respecto a sus alumnos es mucho más matizada que la de otros docentes:

"No creo que los jóvenes de hoy sean tan diferentes, ni tengan una identidad tan distinta a los de hace 10 o 15 años." Más allá del molesto uso de celulares dentro y fuera del aula -en una de las escuelas, la semana pasada una nota circular prohibió su uso tanto para alumnos como para profesores-.”

Leandro identifica como más preocupante el excesivo relajo en la relación entre el docente y el alumno:

"Noto que en los últimos tiempos la institución profesor bajó un par de escalones. Y eso pasa, muchas veces, porque es el profesor el que da pie a que se pierda la autoridad y se termina perdiendo el control de la clase. El equilibro entre una buena química y el respeto se rompe, y el docente cede después en todo."

Mederdrut es un jóven profesor de música y en su materia también debe sopesar las ventajas y desventajas en el uso de las nuevas herramientas tecnológicas.

"Muchas veces les aconsejo que escuchen tal o cual música desde Internet, eso brinda un acceso increíble que antes no existía. Ahora, si tienen que investigar sobre la música durante el período barroco, por ejemplo, lo más probable es que traigan impreso lo primero que encontraron en una web. Con algunos profesores estamos pensando en hacer obligatorio ir a las bibliotecas para que tengan que buscar información. Porque si no, con la misma velocidad con la que bajan la info, se la olvidan. Así es muy poco lo que pasa verdaderamente por sus manos."


Pero Leandro también aclara que no tiene una visión pesimista de los jóvenes, no solo con relación con la tecnología y la educación, si no en un aspecto más general, ligado a la formación de sus identidades y gustos:

"Los adolescentes están ávidos de conocer cosas nuevas. Por eso es una edad tan interesante y también con tantos peligros. Con el tango, por ejemplo, se copan. Por ahí no es la música que ellos vienen escuchando. Lo que les llega todos los días es la cumbia, el regetton, pero es una edad muy fértil y si les mostrás otra cosa, les permitís el acceso a otra música, que además tiene que ver con su cultura -a pesar de que en Buenos Aires vivos consumiendo música extranjera- los chicos se interesan mucho, aparecen viejos long-play de los abuelos y cosas así."

La escuela aparece desde estos relatos, no sólo como el lugar de impacto de las nuevas formas de comunicación y relación de los jóvenes, si no también como lugar de oportunidad: una frontera disponible para aumentar los accesos y las opciones de conocer. Así, la escuela puede convertirse en un ámbito útil para que los jóvenes no construyan su identidad sólo con los moldes prefijados de la propaganda, la moda o los medios de comunicación.


Federico Vázquez y María Ernestina Alonso
Buenos Aires, 5 de noviembre de 2009


1 Balardini, Sergio.Jóvenes, tecnología, participación y consumo.En publicacion: Jóvenes, tecnología, participación y consumo. Sergio Balardini.

2 WebAr Interactive es una compañía argentina, especialista en comunicación e interacción Web, que opera desde abril de 1998 presidida por Gustavo Buchbinder. Con oficinas en Buenos Aires, Bogotá, México DF y Santiago de Chile, tiene como principales clientes a General Motors, Procter & Gamble y Nestlé.

 

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