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TEMA DE LA SEMANA
Luces y sombras del crecimiento argentino

Por cuarto año consecutivo, al finalizar el año 2006 la economía argentina presentará tasas de crecimiento altamente positivas. Durante el primer semestre, los indicadores del crecimiento se acercaron a un 8% con respecto al mismo período del año anterior. Si la tendencia se mantiene durante la segunda parte del 2006 -los datos disponibles hasta hoy parecen confirmar que así será-, el país habrá acumulado cuatro años consecutivos de tasas de crecimiento cercanas al 9% en promedio.

Entre 2003 y 2005 la tasa de crecimiento de bienes y servicios acumulado fue de un 30%. Los estudiosos de la historia de la economía argentina contemporánea encuentran pocos antecedentes de un crecimiento acumulado de esta magnitud, que sólo puede compararse con el de los primeros años del siglo XX o el de principios de la década del sesenta.

 

Una pregunta inevitable: ¿cuáles son las causas del crecimiento econ actual?

El análisis de cualquier fenómeno social, requiere como cuestión clave, delimitar con claridad sus causas. En las explicaciones sobre el desempeño de la economía argentina actual, se combinan diversos factores vinculados con la coyuntura política y económica interna con otros que son resultado de la situación internacional.

En los últimos años, el crecimiento de la economía argentina y de su nivel global de actividad ha estado motorizada, en parte, por el aumento del consumo interno, la inversión (que en términos generales creció 130% en tres años) y el impulso especial de algunas ramas de la actividad económica como la de la construcción (incentivada por la inversión pública y privada). Pero también ha crecido gracias a actividades tradicionales que han adquirido una expansión inédita durante los últimos años como el turismo y, sobre todo, las exportaciones de productos primarios.

En efecto, la actividad del sector exportador constituye hoy uno de los motores principales del crecimiento. La exportación es dinamizada hoy fundamentalmente por el llamado sector oleaginoso (aceites y derivados de la soja especialmente), el petróleo y sus derivados y la industria automotriz. El turismo ocupa, detrás de los ya mencionados, el cuarto lugar en la generación de divisas, superando a exportaciones tradicionales de la Argentina como la carne.

Otros factores que explican el crecimiento son también el proceso de reestructuración de la deuda y la política monetaria. En relación con este último punto, la decisión del gobierno de establecer un tipo de cambio elevado sosteniendo un peso devaluado en relación con las monedas fuertes (como el euro y el dólar), ha favorecido notablemente el aumento de las exportaciones de productos argentinos. A su vez, la política de fijar altos impuestos a estas exportaciones (retenciones), ha permitido un amplio superávit fiscal, que otorga fortaleza a las cuentas públicas y posibilita al Estado disponer de cuantiosos recursos.


Los factores externos

Sin dejar de tomar en cuenta, la relevancia de los factores internos, muchos economistas enfatizan que la expansión argentina está impulsada por un ciclo muy intenso de crecimiento de la economía mundial, que tiene un claro efecto de “arrastre” sobre toda América latina. Algunos analistas sostienen que este ciclo -profundizado en los primeros años de esta década- no es coyuntural, es decir, que no está limitado a una fase breve en el tiempo sino que es estructural y que se mantendrá durante un lapso muy prolongado.

Este proceso estructural de crecimiento se explica, entre otras razones, por un aumento acelerado de la productividad (asociado al desarrollo tecnológico) que se verifica a nivel mundial pero sobre todo en los Estados Unidos; y fundamentalmente por un proceso muy rápido de ampliación del mercado internacional provocado por la incorporación de la población de los países del sudeste asiático a dicho mercado, básicamente de India y China. Estos países, sobre todo el último, vienen creciendo en los últimos años a una tasa del 10% anual, y acumulan un gigantesco superávit comercial. China es una gran importadora de alimentos que compra en Sudamérica, sobre todo en Brasil y la Argentina. Este país asiático es, además, un gran comprador de materias primas y su incorporación plena y activa al mercado mundial ha estimulado la demanda mundial de materias primas y alimentos, bienes que ocupan un lugar central entre las exportaciones argentinas.


La cara oscura del proceso de expansión: los límites del crecimiento

Mientras algunos economistas destacan las virtudes del crecimiento, hay otros estudiosos de la realidad social que no ven el proceso de manera tan optimista. ¿Qué es lo que los datos mencionados anteriormente no dejan ver? ¿Cuáles son los aspectos negativos que presenta el panorama actual de la economía argentina? Se admite que el auge económico de los últimos años ha permitido reducir las tasas del desempleo y generado la revitalización de algunas economías regionales. También que se han logrado disminuir los índices de pobreza e indigencia, aunque siguen siendo notablemente elevados. De todos modos, la pobreza que afectaba, en el año 2002 a un 54% de la población, a finales de 2005 comprendía a un 39% de ésta.

Sin embargo, señalan, durante los últimos años se ha incrementado la desigualdad en el interior de la sociedad argentina. Los índices que miden la distribución de la riqueza siguen, entonces, mostrando niveles altísimos de desigualdad. Durante este primer trimestre de 2006, se calcula que el ingreso del 10% más rico de la población, es 36 veces superior al del 10% más pobre. Estos niveles de desigualdad a mediano o largo plazo pueden afectar negativamente el nivel de crecimiento. Por otro lado, la inflación que experimenta la economía argentina, aunque moderada en los últimos tiempos, es considerablemente elevada en términos internacionales y constituye un factor que incide también negativamente en la distribución del ingreso.

Por otro lado, hay críticas desde el sector empresario que resaltan también que el crecimiento puede encontrar algunas trabas muy serias en los próximos años. La preocupación que predomina en este caso se vincula con aquellos factores que, se estima, a mediano o largo plazo pueden comprometer o limitar el proceso de crecimiento de la economía.

Una de estas trabas se vincula con el problema energético. Una de las ventajas que presentaba la Argentina hace unos años era que el costo local de la energía (vía devaluación, entre otros aspectos) era mucho más barata que en el mercado internacional. Sin embargo, se señala que la política de precios del gobierno que congeló los valores e impuso altas retenciones a las exportaciones, provocó una caída de la inversión en esta área y una disminución sustancial de las reservas.

Los recursos energéticos de nuestro país están en un proceso de agotamiento sin que puedan advertirse proyectos de exploración y explotación de mediano o largo plazo. Se señala que esto convertirá en poco tiempo a la Argentina en un importador neto de energía. En este contexto, han surgido algunos proyectos para resolver el llamado “cuello de botella” energético a través de la construcción de nuevas centrales nucleares.

Este problema se encuadra en otro más amplio que es el de la inversión. Si bien esta se ha incrementado en los últimos años, acompañando en cierta medida el crecimiento, aún es insuficiente la proporción de ésta destinada a incrementar la capacidad productiva del país a través de la sustitución y compra de equipos y maquinarias.

Otro problema se vincula con el superávit fiscal. Este constituye uno de los factores centrales del crecimiento de la economía y está basado en los impuestos a las exportaciones y en los impuestos a movimientos bancarios.
Sin embargo, su ritmo de crecimiento ha disminuido aceleradamente en los últimos meses. Los ingresos del Estado han crecido gracias a una mayor eficacia fiscal y sobre todo a partir del crecimiento de la actividad económica y el alza de los precios. Pero también a partir de la postergación de gastos que, en algún momento, deben afrontarse. Un ejemplo es en este sentido el caso de las jubilaciones. Un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia le ha exigido a los poderes del Estado adecuar el monto de los haberes de una parte relevante de los jubilados para reestablecer la relación de esos haberes con los trabajadores activos. El gasto tiende también a aumentar para satisfacer demandas y exigencias de diferente carácter. Es, en especial, el gasto de las provincias el que ha aumentado y se presume que, siendo el año 2007, un año electoral, el gasto tenderá a seguir subiendo. Desde la perspectiva de algunos economistas, estas circunstancias incidirán negativamente en la evolución futura de la economía argentina.

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