¿Por qué documentar una experiencia?
Poner por escrito la práctica profesional y hacerla pública tiene valor por distintas razones:
- Ayuda a revisar lo hecho, plantear nuevas preguntas y desafíos en la tarea. Nos estimula a valorar lo que hacemos, pero también a la crítica y al cambio. La externalización hace posible la revisión, en el sentido de “volver a mirar”; y convoca al análisis, paso previo y necesario para la reformulación, la corrección y la ampliación de las buenas prácticas. Esa mirada crítica revaloriza el rol del docente como creador de saberes desde una práctica de permanente revalidación.
- Permite que la experiencia pueda ser compartida socializando aciertos, dificultades, problemas y logros que ayuden a otros colegas en la tarea de pensar y repensar sus propias propuestas de enseñanza. De esta manera, la experiencia de uno puede ser iluminadora o inspiradora para otros docentes o instituciones que realizan su propia búsqueda; al tiempo que permite recibir de otros nuevos aportes o ideas que enriquezcan el propio trabajo.
- Ofrece una oportunidad para el debate y la discusión entre colegas de los marcos teóricos en los que las prácticas se sustentan, muchas veces, sin clara conciencia de su adscripción.
La sistematización de experiencias nos permite reconocer el valor de nuestro trabajo, al tiempo que referenciarnos en las prácticas de otros miembros del colectivo docente. La utilización de las nuevas tecnologías facilitan esos encuentros multiplicando los intercambios y sosteniéndolos en el tiempo. |