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07/07/2006

Cuentos, Lectores expertos

Sir Heriberto miró hacia atrás

Fragmento de una imagen de Javier SánchezTexto: Nilda Lacabe
Imagen: Javier Sánchez

Un caballero cansado, una princesa fastidiosa, un dragón sensato y un caballo con sentido del humor animan este divertido cuento de Nilda Lacabe.

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Imagen por Javier Sánchez

Sir Heriberto miró hacia atrás y apuró a Nieve, su caballo negro. El aliento cobre del dragón le asaba la nuca. Y para colmo tenía que escuchar a lady Lala:

—¡Oh, señor! ¡Me salvasteis! ¡Habéis corrido lo peores riesgos por mí! ¡Mi padre, el rey, os recompensará! ¡Abundantemente, os recompensará!

“Al fin y al cabo lo hago por amor a la profesión”, pensó el hombre, “¡Paciencia Heriberto!”.

Miró hacia atrás. Comprobó que lo perseguía un dragón veloz. Apremió de nuevo al potrillo quien de reojo trató de decirle: “No doy más”.

Así fue como ni uno ni otro vieron la laguna que se aproximaba, y así fue también como cayeron los tres.

Caballero y corcel treparon la ribera con la dama gritando desde el agua: —¡Una vez más, gentilhombre! ¡Salvadme una vez más!

Para suerte de Sir Heriberto, la boca de Lady Lala hacía aguas, de ahí que los chillidos no fueran tan agudos. Al fin, se resignó a sacarla. Tules y volados le atrapaban los pies como una hiedra. Entonces, la agarró del cuello como pudo y la llevó hasta la orilla. Allí Nieve mostró su reluciente dentadura y tomó a la dama por la parte trasera del ropaje.

Sir Heriberto salió del agua sin fuerzas. Como la doncella no dejaba de acusar al caballo de “bestia salvaje”, buscó algo en qué pensar. Miró su armadura nueva y frunció el ceño con disgusto: cien lingotes y tenía un talón estropeado. “Ya no se hacen como antes”, reflexionó, y se tiró en el pasto a tomar un poco de sol. La música de fondo seguía: “Un caballero no trata así a una dama. No se tiraría a tomar sol aunque tuviera frío. Las niñas casaderas como yo necesitan unas flores. ¿Nadie me alcanza una flor?”.

Con esa letanía se durmió Sir Heriberto y al rato, despertó. “¡A palacio!”, se dijo. Pero no pudo pararse. Pronto comprendió que agua, lata y sol no son buena compañía: la armadura se había oxidado.

Como una tortuga dada vuelta pidió auxilio. La princesa, sorprendida por una voz que no era la suya miró al hombre enlatado:

—Ayudadme —dijo Heriberto—. ¿No veis que no puedo moverme? Esta armadura se ha oxidado.

La mirada de Lady Lala imploró al caballo. El potrillo por toda respuesta lanzó un relincho carcajeador y se tiró lomo arriba para rascarse.

Detrás de un gran roble, el dragón se divertía espiando. Con semejante espectáculo olvidaba todo: el cansancio de custodiar princesas y las ganas de comerse un choripán. Sin más alternativas, decidió ayudar a los desafortunados.

La muchacha gritó cuando lo vio acercarse. Sir Heriberto apretó los párpados y se tapó las orejas. Cuando abrió los ojos encontró la nariz del dragón frente a la suya. Palpó con disimulo a un costado y notó que la princesa reposaba desmayadamente. Ojeó hacia el otro lado y la mirada sonriente de Nieve bailaba por el hocico.

La situación no podía ser peor, entonces decidió que ya no estaba para esos sustos. Juró y rejuró que apenas venciera al dragón se jubilaría.

El animal adivinó los pensamientos de lanzas y arcos que surcaron la cabeza del gentilhombre.

—¡Ni lo sueñes! —ordenó—. Solamente yo puedo salvarte, no seas desconsiderado.

Antes de que Heriberto se ahogara en su propia sorpresa, continuó:

—Con mi aliento de fuego, muy medido, puedo hacerte aflojar esa hojalata. Pero lo haré a cambio de un favor.

Un choque de extremidades selló el pacto.

Pequeñas llamaradas cayeron sobre los pernos oxidados de la armadura. Cada tanto, la delicada misión era interrumpida por alguna expresión del estilo de:

—¡Noble amigo! Controlad vuestra fogosidad. ¡Que debajo de la armadura hay todo un hombre!

Y así, llamarada va, reclamo viene, Sir Heriberto fue liberado. El caballero comenzó a caminar escoltado de cerca por su noble potrillo mientras que el nuevo compañero mantenía la distancia para no estropearle la popularidad. La damisela, ya recuperada, se desarmaba en expresiones de alegría:

—¡Al fin! De nuevo hacia el castillo. ¡Qué noble salvador me ha tocado! ¡Enfrentarse al dragón y salir airoso! Lo tenéis tan espantado que nos mira de lej…

En ese momento, la larga cola de Nieve se encargó de acallarla con gran alivio para el resto de la compañía.

Una vez llegados, Sir Heriberto depositó a la dama en brazos de su padre. El rey lloraba y trataba de recompensar al caballero con la mano de la princesa. Pero ni los guardias pudieron detener al héroe. Ya en el bosque Heriberto se acercó al dragón y le dijo:

—Bueno, amigo, ésta fue mi última aventura. Soy un hombre de honor y voy a realizar mi parte.

Seis meses después, la popularidad del parri-pollo “El Dragón ardiente” cubría el reino.

Al lugar asistían personas de las más lejanas comarcas. Y aunque todos querían arrancar a Sir Heriberto, el secreto de semejantes delicias, el caballero no confesaba que las “brasas al dragón” eran legítimas.

Dragón, por su parte, cumplió su deseo: un trabajo lejos de princesas o de caballeros molestos. Además de saborear a gusto su comida favorita: choripán.

El disfrute de los vecinos era total, pero cada tanto se veía interrumpido:

—¡Mozo! ¡Buen mozo! —profería lady Lala desde su mesa —Una patita. ¿Qué mejor que una patita para una prince…?

Y la siempre oportuna cola de Nieve acallaba a la dama con la aprobación de toda la concurrencia.


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Hay 26 comentarios sobre “Sir Heriberto miró hacia atrás”

  1. Vale escribe:

    Felicitaciones por una historia muy bien contada y llena de humor.
    Quiero ya la dirección del parri-pollo!!!!!

  2. andres sobico escribe:

    ¡Nilda! me reí y me sorprendí mucho…¿vos no eras feminista?
    Gracias por el rato que me hiciste pasar, es difícil hacer un cuento al que no le sobre nada.
    Andrés Sobico.

  3. ana laura escribe:

    bueno me encantan los cuentos estan re copados y dibertido bueno tengo pocas palabras a si q chau

  4. Susana escribe:

    Nilda:
    tu cuento ma atrapó de principio a fin, me hiciste reir, me sorprendiste con el final y, sobre todo, lograste que cada escena se dibujara en mi mente. Podría decir que no lo leí…¡Lo vi!
    Felicitaciones

  5. Albi escribe:

    me encanta tu pluma y tu cuento me pareció muy bien contado y de un humor exquisito.

  6. maría laura escribe:

    ¡FELICITACIONES, NILDILLA!
    Un cuento para descostillarse de risa y, ya que estamos descostillados, a comerse un rico chori mejor que un asado al plato. ¡Además es hermosísima la ilustración!

  7. nestor escribe:

    Nilda, congratuleiyons, una delicia de humor inteligente.

  8. julian escribe:

    me gusto mucho

  9. Gabriela escribe:

    Felicitaciones por el cuento,es muy gracioso.Mis hijos y yo lo disfrutamos muchísimo

  10. Gaby escribe:

    Nildis, qué decir, volví a leer el cuento y me reí más que antes! Ya lo imprimo para mis hijos.
    Impecable la cara del caballero.

  11. camilita escribe:

    nilda me encanto y me hizo pasar un momento hermoso!!!
    continua escribiendo de esta manera!!!!
    estamos todos muy orgullosos de tu ingenio y creatividad…te queremos mucho!!!

  12. santiago escribe:

    querida nilda, como dijo mi vieja en su mensaje, mientras leia parecia que estaba ahi, viendo todo… lo disfrute mucho. te felicito.
    santiago

  13. Claudilla escribe:

    Nildilla, tu cuento es proporcionalmente a lo fastidioso en la princesa latosa…
    Me encantó!
    Larga vida al rey, al caballero y a los choripanes de dragón-pollo!!!

  14. Claudilla escribe:

    (“Proporcionalmente “DIVERTIDO!”!)
    Me olvidé de teclear la palabreja…

    La pastillita, bobe!!!

  15. Marita escribe:

    Me encantó tu cuento: es divertido y lleno de imágenes. Me gustaría leer más cuentos tuyos. ¿Dónde los encuentro?

  16. nilda escribe:

    Qureidos todos:
    Agradezco enormemente las palabras que me dirigieron, tanto afecto me estimula para seguir escribiendo.
    Marita es lo primero que publico pero estoy preparando unas cuántas cosas más que espero muy pronto puedas encontrarlas y que te diviertan tanto como estas aventuras de Sir Heriberto.
    Muchas gracias
    Nilda

  17. Valeria escribe:

    Nilda
    Me encantó tu cuento! es super divertido, me pude imaginar todas la expresiones de los locos personajes que le pusiste!
    Te felicito!

  18. Victoria ,Sol y Bruno escribe:

    Querida Nilda,

    Tu imaginacion ha llegado a USA. Tu cuento rico en vocabulario nos ayudara a ensenarle a Victoria nuestro idioma. Nos has hecho reir, excelente moraleja detras del choripan!Deseamos que puedas publicar muchos mas!!! Felicitaciones!

  19. Ethel escribe:

    Nilca;ME ENCANTÓ !!!Gracias por compartir esto conmigo,confirmo una vez más que alguien que puede decir las cosas como vos es muy especial.

  20. Paula escribe:

    feo

  21. Paula escribe:

    no mentira estubo re bueno te felicito de verdad.

  22. Nilda escribe:

    Sigo agradeciendo el cariño y ¡¡¡Paula!!! me encantó que me invitaras a jugar con vos (te juro que me la recreí). Gracias de nuevo. Nilda

  23. maria delia escribe:

    Muy bueno,realmente muy bien manejado el humor

  24. Patricia escribe:

    Nilda que alegr’ia y emoci’on reencontrarme con tu humor!!!!
    Precioso el cuento tan justo que esta per-fec-to!!!
    Te quiero Mucho, Pato./

  25. Cristina escribe:

    Querida Nilda: realmente tu cuento me encantó. Espero con ansias estar con ni nieta, para poder contárselo.
    GRACIAS!!!!

  26. Nilda escribe:

    Otra vez gracias a todas por el cariño.
    Pato ¿te conozco? ¿sos quizás alguien que conozca desde mis años más inocentes?

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