Sí, sí, acá estamos nomás, ni más ni menos que en nuestro primer encuentro virtual. Vamos directamente a zambullirnos en dos historias distintas, sin mucha introducción (ya habrá tiempo para mucha charla). La única consigna es que, cuando lean cada uno de los dos relatos que encontrarán a continuación, se metan "de lleno" en la escena y la vivan como si estuviesen presentes en ella. Descubran el modo de pensar y de actuar de sus personajes, vean las caras, la predisposición al debate, la actitud que hay detrás de sus palabras, todo. Al final de los dos relatos se encontrarán con una serie de preguntas que serán el puntapié inicial para nuestro debate.
Ahí van las dos historias:
· Historia 1:
Está Juan sentado en el sillón con sus 4 hermanos y su tío Alberto. Cada uno está leyendo un libro cuando a Juan se le oc
urre comentar que, dado que su libro tiene una tipología de letras muy extraña (en particular este libro estaba escrito con letras de estilo gótico), siente que comprende menos lo que lee. Aclara que puede leer perfectamente (entiende cada una de las letras) y a una velocidad normal, pero que le cuesta comprender el significado de las palabras más que si estuviese leyendo un libro con letras normales.
Frente a este comentario, el tío Alberto frena la lectura y les dice a sus otros sobrinos:
- Yo no sé la respuesta, ¿Ustedes qué opinan? ¿Creen que el tipo de letra afecta a la comprensión del significado de la palabra aún en el caso de que la velocidad de lectura se mantenga igual?
En el salón se armó un revuelo. Todos los hermanos se sorprendieron ante el cambio de rumbo de la apacible lectura, todos se pusieron a meditar qué les pasaba ante diferentes tipos de letras. Se podrán imaginar todos los comentarios que surgieron: "a mi me pasa eso, pero cuando la letra tiene un color claro, tipo amarillo, puedo leer todo, pero no entiendo nada", "a mi me pasa lo mismo pero sólo si estoy cansado", "a mi me pasa al revés, cuanto más rara sea la forma de la letra, más me meto en la historia".
Uy Uy Uy, ¡la que se armó!. El tío Alberto, en lugar de irse corriendo despavoridamente, sonrió y le brillaron los ojos. Les pidió a los chicos que anoten todas las características morfológicas de las letras que creían que afectaban a la comprensión de un texto. Entre todos, eligieron 3 de estas características y armaron un grupo a cargo de cada una de ellas. Cada grupo luego tuvo que pensar cómo haría para probar si efectivamente esto pasaba en las personas o no. Esa noche, Alberto agarró a sus hijos después de la cena y les dio para leer un párrafo con letras góticas para ver cuánto comprendían. Se acostó en la cama y sólo podía pensar en qué estarían haciendo sus sobrinos para descubrir este misterioso efecto. La semana siguiente, analizando todos los resultados que habían obtenido luego de las experiencias de los distintos grupos, llegaron a la conclusión de que, efectivamente, las letras con muchos "rulos" y "curvas" empeoran la comprensión del texto en las personas de entre 15 y 30 años. La historia para el tío Alberto, contrariamente a estar cerrada, era sólo la puerta de entrada a un nuevo mundo de preguntas: ¿porqué ocurre? ¿será porque algo del procesamiento del dibujo interfiere con la comprensión? O quizá, ocurre que la zona de codificación de formas "nuevas" es la misma que la que se usa para comprender el significado de una palabra, y entonces ambos fenómenos interfieren (y se excluyen mutuamente). Pero entonces, si fuese este el caso, debería ocurrir para cualquier tipo de letra siempre que tenga una forma novedosa (independiente de la cantidad de "rulos" que tenga). Y de nuevo, si fuese este el caso, entonces se podría hacer que la persona se "habitúe" a la letra gótica y así deje de interferir, después de un tiempo, en la comprensión. También surgían otras preguntas como ¿pasa en todos los idiomas?
· Historia 2:
El mismo contexto que la situación 1. Un nene llamado Martín está sentado leyendo, al lado de su tío.
Martín comenta lo mismo que en la situación anterior: -Tío, este libro que me diste para leer tiene las letras muy raras, son como letras de otra época. Puedo leerlas perfectamente (rápido y de manera contínua), pero no sé porqué siento que no comprendo todo el contenido de lo que leo.
El tío del nene, lo escucha y rápidamente comienza a explicarle todo: -¡Claro Martincito! Lo que decís es cierto, es algo que tiene explicación. Resulta que cuando leemos estamos procesando información visual. La primer fase de este procesamiento involucra sólo la decodificación cerebral de todas las líneas y garabatos sueltos del dibujo (en este caso son letras). Recién después, en una segunda fase, el cerebro comienza a entender el significado de ese garabato. Ahí es cuando comienza la fase de la "comprensión", o el pasaje del símbolo al significado. Cuanto mas nuevo o raro es el estímulo visual, más lento es este pasaje y, por lo tanto, menor es la comprensión.
A lo que Martín, respondió aliviado: -Gracias tío, siempre me explicás todo, ¡sos un genio! Martín quedó totalmente satisfecho con la explicación, y a partir de ese momento sólo se compró libros con la letra más normal del mundo.
Preguntas a los participantes de este blog:
¿Cuál de estas situaciones creen que es más científica? ¿Por qué? ¿Qué valores/características encuentran en cada uno de los tíos que los hacen más o menos científicos?
Los invitamos a participar del blog, así que anímense a contestar estas preguntas y a dar su opinión respecto a estas historias, acá los estamos esperando con los brazos abiertos. En base a los comentarios que vayan surgiendo, vamos a armar un buen debate acerca de la ciencia y su enseñanza (ya verán...).


