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EINSTEIN Y DARWIN: 2 MENTES OSADAS, REBELDES Y CREATIVAS. SU EDUCACIÓN Y SU AMOR POR LA CIENCIA.
Por Milena Winograd el 5 de Julio 2008 1:07 PM | Link | Comentarios (0) | TrackBacks (0)

cuadrados2.jpgAparte de darle la Bienvenida a Julio (y en  honor a este invernal mes), vamos a empezar un tema nuevo en nuestro blog.

Queremos que empiecen la lectura con un ánimo muy tranquilo (si es que les podemos pedir eso), ya que vamos a tirar un tema fuertón, bastante polémico.

El tema surgió a raiz de observar, en bastantes biografías de científicos, que la escuela no había sido el lugar de mayor generación de ese "espíritu científico".
En estos grandes científicos, generalmente aparece un "maestro", un personaje educador genial (o varios), pero éstos aparecen luego de la edad escolar, ya en un ámbito universitario o incluso pueden ser personajes totalmente ajenos al campo educativo que aparecen en la infancia (como en el caso de Talmud -o Talmey- con Einstein).

¿Podemos hacer alguna autocrítica -siempre constructiva, por favor- a partir de lo que estas mentes sentían en la escuela? Y si vamos por la positiva: ¿podemos extraer las características de estos "maestros" extraescolares que supieron "tocar la fibra" de estos personajes?

Una de las preguntas más fuertes es: esta capacidad de sorprenderse, de amar la ciencia, de entretenerse con la formulación de preguntas, de fascinarse ante la observación de la naturaleza, de experimentar, de dudar, ¿por qué no escuchamos más a menudo que se gatille en la escuela?

Obviamente, habrá ejemplos donde la escuela haya sido el motor a todas estas inquietudes, ¡por supuesto! En este sentido, este artículo puede estar sesgado ya que sólo aparecen dos personajes donde se observa lo contrario, pero nos parece significativo ya que se trata justamente de dos de las mentes más brillantes de la historia.

Ahora vamos a citar extractos de la autobiografía de Darwin y de una biografía de Einstein, para poder reflexionar acerca de estos temas:

 

CHARLES DARWIN

 

Una anécdota de la edad escolarPortrait-of-Charles-Darwin-1881-Posters.jpg

 "Hacia el final de mi vida escolar, mi hermano empezó a cogerle afición a la química y construyó un bonito laboratorio en el cobertizo del jardín, provisto de un equipo bastante decente, y me permitía que le ayudara como auxiliar en la mayoría de sus experimentos. Fabricaba todo tipo de gases y muchos compuestos y yo me dediqué a leer con detalle varios libros de química, como el Chemical Catechism de Henry y Parkes. El tema me interesaba mucho y solíamos trabajar hasta altas horas de la noche. Aquélla fue la mejor faceta de mi formación en la escuela, ya que demostraba en la práctica el significado de la ciencia experimental. En la escuela acabaron enterándose de que realizábamos experimentos químicos y como era un hecho sin precedentes, me pusieron el apodo de Gas. En una ocasión, el director, el doctor Butler, me reprendió públicamente por perder el tiempo en temas inútiles. Me calificó muy injustamente de -poco curante-, y como yo no comprendí lo que quería decir, me pareció un reproche terrible."

 

El profesor Henslow

 "No he mencionado todavía una circunstancia que inflyó en mi carrera más que cualquier otra. Se trata de mi amistad con el profesor Henslow..." "...Una vez a la semana celebraba una sesión de puertas abiertas por las noches en la que solían reunirse todos los estudiantes y algunos miembros veteranos de la universidad aficionados con las ciencias..."

"...su mayor afición era extraer conclusiones a partir de sus largas y minuciosas observaciones"

"estábamos examinando unos granos de polen sobre una superficie húmeda cuando vi que emergían los tubos polínicos y al instante corrí a comunicarle mi sorprendente descubrimiento. Me imagino ahora que cualquier otro profesor de botánica no habría aguantado la risa al verme llegar tan acelerado para comunicarle una cosa así. Él, en cambio, coincidió conmigo en que el fenómeno era muy interesante y me explicó su significado, pero dándome a comprender que ya era perfectamente conocido, de modo que no me sentí en absoluto avergonzado sino satisfecho por haber descubierto por mi mismo un hecho tan notable..."

 

Otros fragmentos de esta autobiografía relevantes para la enseñanza de las ciencias:

"En aquella época, era un gran admirador de la Zoonomía; pero cuando la leí por segunda vez después de un intervalo de diez o quince años, me sentí defraudado; tan grande era la proporción de especulaciones respecto a los datos aportados" ¿Pueden discriminar nuestros alumnos qué parte de un texto es evidencia y cuál es especulación?

"...Pero en aquel momento, me asombró tremendamente que Sedgwick no se alegrara ante un hecho tan maravilloso como el de descubrir una concha tropical en medio de Inglaterra y cerca de la superficie. Nada hasta entonces me había hecho percatarme, pese a los diversos libros científicos que había leído, de que la ciencia consiste en agrupar datos para extraer de ellos leyes generales o conclusiones".

"Durante este viaje tuve un ejemplo espectacular de lo fácil que es obviar fenómenos, por flamantes que sean, si antes no han sido observados por nadie" ¿Cuánto le temen nuestros alumnos a observar algo nuevo en un experimento, algo que no haya sido descrito previamente por el docente? ¿Les transmitiremos que esto es "equivocarse"?

 

Autobiografía. Charles Darwin. Grupop editorial Norma, Buenos Aires, 2006.

 

ALBERT EINSTEIN

 

einstein.jpgSu poca tolerancia hacia el "aprender de memoria"

En palabras textuales de Einstein: "...Por mi parte, estaba deseando marcharme de aquel colegio e irme con mis padres a Italia, debido principalmente a sus métodos aburridos y mecánicos de enseñanza. Mi mala retentiva para las palabras me causó grandes dificultades, pero me parecía absurdo luchar por evitarlo. Preferí soportar todos los castigos antes que aprender maquinalmente y de memoria".

Mientras se relatan las causas por las cuales a Einstein no le iba bien en la escuela, el biógrafo dice: "Tampoco le ayudó demasiado el hecho de formularles -a sus maestros- preguntas que no podían responder" (el biógrafo evidencia esto con la carta de un profesor que le indica al joven Einstein que, a pesar de que no había hecho nada malo, su mera presencia hacía que la clase no lo respete...") ¿Tanta amenaza sentimos ante un alumno que cuestiona cosas que no sabemos?

 

Su primer "maestro"

Respecto a su tutor, un joven que visitaba la casa de los Einstein y que tenía largas charlas con en aquel entonces niño Albert, la biografía dice:

"Siendo niño, Albert leyó libros de divulgación científica con lo que más tarde describiría como "atención embelesada". Estos libros no llegaron a sus manos de forma accidenta. Se los había proporcionado deliberadamente Max Talmey, perspicaz estudiante de medicina que durante algún tiempo acudió todas las semanas a casa de los Einstein. Tamley tuvo prolongadas discusiones con el pequeño Albert, orientándole y ampliando sus horizontes intelectuales a una edad crucial para su formación." Por favor, tomen conciencia de que Talmey era un estudiante de medicina, de 21 años, que se ponía a charlar de Geometría Euclídea, de física, de filosofía con un chico que tenía 11 años, 10 menos que él. Fíjense la grandeza de este maestro, la falta de prejuicios, para darse cuenta de que podía charlar con este niño de igual a igual sobre estos temas. ¿Nos ponemos los docentes en este lugar de paridad real? ¿sentimos que podemos discutir de igual a igual con nuestros alumnos sobre teorías científicas?

 

 "Einstein" por Banesh Hoffmann. Biblioteca Salvat de grandes biografías, Barcelona 1985.

 

Más sobre la relación entre Talmey y Einstein:

"Talmud, quien más adelante cambió su nombre por el de Talmey, visitaba a los Einstein todos los jueves. Era un estudiante judío de medicina en la universidad de Munich. A los veintiuno era once años mayor que Einstein, y estaba tan impresionado con su inteligencia que pronto empezó a a tratarlo como a un igual intelectual. Por su parte, a Einstein lo intrigaba poder discutir matemática y ciencia con un estudiante universitario tanto mayor que él, y no podría haber deseado el mejor mentor. Talmud comenzó a pasar horas con él, discutiendo de matemática y ciencia, y más adelante de filosofía.

Fue alrededor de esa época cuando Einstein obtuvo por adelantado algunos de sus libros de clase, justamente antes de las vacaciones de verano uno de los libros, un texto de geometría, atrajo su atención y pronto lo intrigó. Empezó a trabajar con los ejercicios y a buscar pruebas alternativas para muchos de los teoremas que allí aparecían."

 

"Einstein. Pasiones de un científico". Barry Parker. Editorial El ateneo, Buenos Aires, 2005.

 

Quisiéramos que este post los haga reflexionar fuertemente acerca de las características de los grandes maestros que supieron estimular las inquietudes y el espíritu científico de estos dos personajes y acerca de cuáles fueron las actitudes que justamente iban en contra del cultivo de este espíritu. cuadrados3.jpg

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