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El premio de Carlos
Energía. Trabajo mecánico. Trabajo y energía. Energía mecánica total. Conservación de la energía mecánica. Potencia. Polea.
 
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El relato

Les quiero contar el problema que Carlos Azlapurúa tiene esta semana. Hace casi un año que Carlos realiza su trabajo en el depósito de “Sanitarios Aisten”. Hasta la fecha, su desempeño se podría calificar como perfecto. Sin embargo, está semana se atrasó con la preparación de las entregas y eso podría ocasionarle muchos inconvenientes.

Ustedes dirán… ¿y eso qué importa? Mucha gente se atrasa en su trabajo. Es verdad. Pero el atraso de Carlos seguramente le costará dinero y es imprescindible para él cobrar a fin de mes todo lo que tenía previsto. Les cuento cómo viene la cosa. Carlos trabaja por un sueldo y un premio. El sueldo fijo es bueno, pero con el dinero extra del premio termina de redondearlo y puede pagar una deuda que arrastra por el alquiler de su casa.

Y aquí viene la otra parte de la historia. ¿Saben cómo gana Carlos la plata extra? Ahorrando energía. Para él, energía es dinero. Y el dinero es el alquiler de su casa.

Su problema central es cómo ahorrar energía cumpliendo su trabajo en el tiempo previsto. La empresa le otorga el premio extra solamente en caso de que finalice su tarea en tiempo y forma pero, además, cumpliendo la cuota de ahorro de energía. Es que la empresa estaba empeñada en realizar ahorros energéticos pues el gobierno argentino beneficia con reducciones tarifarias en el gas y la electricidad, a las empresas que bajan su consumo.

El trabajo de Carlos es fácil de explicar: Debe ordenar las mercaderías (cerámicas y azulejos para paredes y pisos, sanitarias y materiales para plomería) que le llegan parcialmente fraccionadas. La lectora de códigos de barra automáticamente carga la computadora con la existencia total de ese artículo (color, cantidad, fábrica de origen, precio de costo, precio de venta, etc.). El debe acomodar la mercadería según peso, tamaño y tipo.

Una vez que tiene todo ordenado, va a la computadora e imprime los pedidos de las sucursales. Con el papel en la mano, preparar el pedido para su despacho. Vuelve a pasar la lectora que, en este caso, descarga la cantidad enviada del total registrado, y lleva cada material hasta un contenedor. Baja este contenedor hasta la recepción. Allí los muchachos de la sección “Despacho y cargas” lo reciben y él ya se desentiende.

Aunque ustedes no lo crean, Carlos hace todo este proceso solo. Tiene los elementos necesarios para transportar la mercadería muy pesada o paquetes muy grandes dentro del piso y entre los pisos: cintas transportadoras, elevadores eléctricos y manuales. Los paquetes que son pequeños los transporta él mismo.

Cuando Carlos Azlapurúa comenzó a trabajar, le parecía increíble que una sola persona pudiera hacer todo el trabajo. Pero ahora, un año después, le resultaba sencillo y no le costaba demasiado decidir cómo iba a transportar las cosas para que el ahorro de energía fuera máximo. Les cuento que el depósito tenía tres pisos y una extensión de cuarenta metros.

  • En cada piso una cinta transportadora movida a electricidad podía llevarle los paquetes a lo largo de los cuarenta metros. El la detenía enfrente de la estantería donde debía guardar el paquete en cuestión.
  • El montacarga eléctrico hacía el transporte vertical. Su desplazamiento era muy lento, pero transportaba mucho peso.
  • El tractor con la uña levantaba los paquetes de gran porte. Podía subir con el mismo los tres pisos pues era pequeño y accedía fácilmente a la rampa. No llevaba tanto peso como con el montacarga pero lo hacía más rápido.
  • Los gases que producía el gasoil eran extraídos del gran galpón con un extractor potente que debía estar prendido, según las normativas, todo el tiempo en que él usaba el tractor.
  • Contaba también con una mesa enorme en cada piso para apoyar la mercadería, sacarla de los grandes paquetes, rotularla convenientemente en paquetes más pequeños.
  • Finalmente la nave estaba iluminada con potentes reflectores. Cada piso tenía un censor que hacía prender la enorme línea de iluminadores en la medida en que se movía gente dentro del piso.

Como todo principiante, en los inicios cambiaba de máquina innecesariamente o utilizaba una grande para paquetes pequeños y aunque con alguna variante lograba que el costo fuera un poco menor, nunca conseguía hacer gran diferencia. Todo fue complicado hasta que se dio cuenta que los paquetes estaban preparados para la fuerza de cada máquina. Así por ejemplo: piezas pequeñas como acoples de plomería, estaban empaquetadas de tal modo que armaban un solo envoltorio de gran tamaño y peso, listo para que el elevador eléctrico lo levantara de una.

Cuando advirtió esto, comenzó a desarmar los envoltorios grandes. Los paquetes pequeños que estaban en su interior podían ser movilizados con sus propias manos. Esto le consumía tiempo, cosa que él tenía, pero le permitía ahorrar combustible de las máquinas o disminuir el consumo de electricidad. El no “gastar” energía en los paquetes chicos o de poco peso, llevándolos hasta su lugar de almacenamiento, mientras la máquina hacía su trabajo con los otros, le dio buen resultado. Cuando consiguió esto, exclamó: “Por fin puedo ahorrar!!!”. El ahorro para la empresa era la ganancia para él. En definitiva el objetivo final estaba cumplido.

II. Todo había ocurrido sin tropiezos, hasta su enfermedad de ésta semana. Nunca se había puesto a pensar en sus propias fuerzas hasta que no se sintió cansado y débil… No se sentía muy bien, y dejó algunos paquetes, de los que él mismo transporta, para más adelante. Incluso una tarde se retiró antes de tiempo. Comenzó a retrasarse con el trabajo. Por experiencia sabía que si utilizaba las máquinas hacía las cosas más rápido, pero gastaba más y eso lo perturbaba.

Le costaba más trabajo llevar los paquetes a los pisos altos, pero si lo hacía con las máquinas, perdería la comisión. Pensó, entonces, en moverlos de un piso a otro con las poleas que disponía. De su época de albañil sabía que era más fácil subir un peso con la polea que a mano por las escaleras. También pensó en utilizar el pequeño tractor para llevar los paquetes hasta el montacarga…

¿Qué haría? Ya no podía pensar entre tantas variantes… Esa noche, al llegar a su casa con el problema sin resolver dando vueltas en su cabeza, encendió el televisor mientras comía para ver las noticias. En el primer corte del noticiero una placa del mismo anunciaba: “Crisis energética. La cumbre mundial trata el tema de la crisis energética”. Para ilustrar el título la tele mostraba aviones despegando, camiones cargando nafta, tractores en el campo en plena siembra. Fue la visión del tractor lo que motivó que Carlos uniera por primera vez su trabajo con la crisis mundial. Hasta ese momento el problema de la energía, era un problema que tenía que ver con su sueldo y la ganancia de la empresa. Ahora se daba cuenta que era un problema de mayor envergadura. Carlos pensó….”Vaya que mi crisis me persigue a donde voy, si hasta es mundial...” y siguió comiendo. La locutora del noticiero comentó los esfuerzos de los gobiernos de los distintos países, que proponen otras formas de energías no convencionales.

Por primera vez, se detuvo a analizar la tanda de publicidad que siguió al noticiero. La propaganda de una gaseosa light en el cual dice “baja en calorías” un joven musculoso termina de levantar pesas y pese a su transpiración, con una sonrisa bebe de la botellita el “deliciosos sabor”. Luego vino la del último modelo de camioneta 4 x 4 que no le teme al trabajo del campo.

Al otro día, descansado y mejor de salud, Carlos se tomó unos minutos para observar las cajas que aún debía acomodar y las máquinas que utilizaba. Pensó que no solamente tenía que pensar en velocidad, sino también en pérdida de energía. Cada máquina tenía puntos a favor y en contra. Ya que con el tractor podía levantar grandes pesos, pero al bajar y subir los paquetes y ubicarlos en los anaqueles, tardaba tiempo y eso gastaba el combustible del tractor. Y así con cada aparato. Por un lado, tenía los eléctricos, luego los movido por gas oil, en tercer lugar los manuales.

Ganancias, pérdidas, transformaciones. ¿Y si volvía a las poleas? Vio que algunas podía levantarlas del piso con un sistema de poleas de tracción manual. Podía transportar más peso de un piso al otro. Hacía bastante tiempo que las poleas no se utilizaban y estaban un poco oxidadas y la cuerda se enganchaba demasiado en la misma lo cual costaba mas esfuerzo a Carlos. Con un poco de viruta logró sacarle una capa de óxido a las poleas que al tener una superficie menos rugosa permitía que la cuerda se deslizara mejor.

También arregló la cinta transportadora. Estaba rota en algunas partes, los hilos se enganchaban con los engranajes, haciendo al motor trabajar con mayor esfuerzo y recalentarse y, por lo tanto, gastar más energía de la necesaria.

Cuando hubo arreglado estas cosas, se puso a trabajar. ¿Lograría su propósito?