Papás, mamás y abuelos pueden ser las personas que los niños consultan para obtener ayuda en torno a las tareas encomendadas. El esfuerzo por ayudar desde otro camino o propuesta es de profundo valor y converge, en algún momento, con el método o la estrategia enseñada en las aulas. Los adultos no tienen que hacer un nuevo curso ni entender una nueva estrategia para ayudarlos. Considerar y entender las necesidades de los niños a la hora de ayudarlos en la construcción del conocimiento da cuenta del compromiso y el afecto puesto en el crecimiento de las nuevas generaciones.

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