Manuel Belgrano
Hombre de múltiples facetas –algunas más reconocidas que otras-como: economista, político, periodista, militar, diplomático, pionero en la defensa del cuidado de los suelos y en los derechos de la mujer.
Un intelectual brillante, de fuertes convicciones y de profundos valores éticos que también merece ocupar un lugar destacado por sus esfuerzos en la promoción de la educación pública y en el establecimiento de las primeras instituciones educativas y culturales del país.
Un joven de buena cuna que, durante su etapa de formación en España, fue fuertemente influido por las ideas iluministas que se desprenden de la Revolución Francesa en ese momento en curso: ideas de libertad, igualdad, seguridad, y propiedad:
"Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le había concedido, y aun las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente"
Más tarde, ya en carácter de secretario perpetuo del Consulado de Buenos Aires durante la época colonial, cargo al que llegó en 1794 a los veinticuatro años comienza a madurar y exponer su pensamiento. En el marco de esta designación, que impone a Belgrano la obligación de escribir una Memoria anual, es que presenta en estos escritos una serie de propuestas en favor de la educación popular, sustentadas en la idea de que "La riqueza de los pueblos consiste en la inteligencia y la industria en la educación".
En el vasto plan que Belgrano proponía en la Memoria de 1796, se encuentran las ideas pedagógicas que imagina llevar a la práctica para instruir y mejorar las condiciones de vida de los más humildes y los más jóvenes. Su propuesta abarcaba la creación de escuelas de agricultura, dibujo, arquitectura, primarias para niñas, de hilazas de lana, comercio y náutica. Sin embargo, sólo pudo ver realizada una mínima parte de su programa.
Sobre ello, Belgrano señaló: “Escribí varias memorias sobre la planificación de escuelas: la escasez de pilotos y el interés que tocaban tan de cerca de los comerciantes, me presentó circunstancias favorables para el establecimiento de una escuela de matemáticas, que conseguí a condición de exigir la aprobación de la Corte, que nunca se obtuvo y que no paró hasta destruirla porque aun los españoles, sin embargo de que conociesen la justicia y utilidad de estos establecimientos en América, francamente se oponían a ellos, errados, a mi entender, en los medios de conservar las colonias”.
“No menos me sucedió con otra de diseño que también logré establecer, sin que costase medio real el maestro: ello es, que ni estas, ni otras, propuestas á la Corte, con el objeto de fomentar los tres importantes ramos de agricultura, industria y comercio, de que estaba encargada la corporación consular, merecieron la aprobación; no se quería más que el dinero que produjese el ramo destinado á ella; se decía que todos estos establecimientos eran de lujo y que Buenos Aires todavía no se hallaba en estado de sostenerlos”.
Sobre la educación de las mujeres
Belgrano consultó la obra de Juan Luis Vives, llamada Instrucción de la mujer cristiana.
"trayendo de Europa todos los tornos necesarios, los maestros que enseñen su uso a los niños y la maestra que enseñe a las niñas, pues contemplo utilísimo que haya esta separación en la escuela".
"se deben poner escuelas gratuitas para las niñas, donde se les enseñará la doctrina cristiana, a leer, a escribir, coser, bordar, etc., y principalmente inspirarles amor al trabajo, para separarlas de la ociosidad, tan perjudicial o más en las mujeres que en los hombres"
El acceso irrestricto a la educación de los indios, los huérfanos y los pobres.
En los reglamentos de las Escuelas de Dibujo y de Náutica estipulaba, que especialmente debía darse lugar a los naturales, como se denominaba a los indios, y a los huérfanos, por ser estos los mayores desposeídos de nuestra tierra.
Las escuelas gratuitas
Promovió la creación de escuelas gratuitas,
"(...) a donde puedan los infelices mandar sus hijos, sin tener que pagar cosa alguna por su instrucción: allí se les podrán dictar buenas máximas, e inspirarles el amor al trabajo, pues es un pueblo donde reine la ociosidad, decae el comercio y toma su lugar la miseria”.
Consideraba que el cuidado de estas escuelas debía confiarse “a aquellos hombres y mujeres que, por oposición, hubiesen mostrado su habilidad y cuya conducta fuese de público y notorio irreprensible”.
Artículos y documentos de interés para profundizar sobre el tema:
Belgrano y la educación, en la página web del Instituto Belgraniano, Secretaría de Cultura, Presidencia de la Nación. En el mismo sitio se puede acceder a datos biográficos, ya información sobre las distintas facetas de Belgrano: como hombre, economista, estadista, militar, entre otras.
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Belgrano, la educación popular y las virtudes ciudadanas, por Prof. Alberto Prieto.
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Manuel Belgrano. Estadista, militar y promotor de la ciencia, artículo publicado en el sitio web del planetario Galileo Galilei.
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La herencia de Belgrano, artículo de Alberto Sileoni, publicado en el diario Clarín
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Otros recursos publicados en este blog relacionados con el tema:
- Manuel Belgrano: primer economista argentino
- Día de la Bandera: recurso multimedia