La autenticidad de todo ser humano depende de la capacidad de exploración, así como la de reconocer su cuerpo y el de los demás como un medio de comunicación, pues éste es un elemento que por su sensibilidad logra desdoblar la expresión de sus emociones o sentimientos, mediante gestos y movimientos libres y así como sus necesidades e inconformismos consigo mismo y con su entorno.

Reconocer su cuerpo como un medio de comunicación
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En este sentido el desarrollo de la expresión corporal, entendida como la manifestación de expresiones por medio del movimiento es una responsabilidad compartida maestro – familia, dado que el movimiento no es sólo en la escuela, sino permanente del niño y de la niña. Es así que desde el inicio en el gateo, el cual debe ser visto como una gran carrera de un atleta en formación, la familia debe estar pendiente y estimular a ese gran campeón en ese nuevo reto de expresarse por medio de su cuerpo, aprovechando cada instante para encontrar la mayor eficacia y el goce de sus experiencias diarias.
Pero, ¿cómo hacerlo en la escuela? ¿ qué debe hacer el maestro? Es sencillo y a su vez más complejo de lo que parece, pues antes que nada es una gran responsabilidad.
Primero que todo es necesario determinar el valor que tienen las diversas disciplinas como medio expresivo del cuerpo, tal es el caso de la danza, las artes plásticas, el teatro, el deporte y el juego entre otros, las cuales complementan el desarrollo intelectual del niño y niña en edad preescolar, lo orientan, le permiten explorar, conocer nuevas formas de expresión, le permiten innovar y proponer nuevas acciones y más aún le permiten interactuar entre pares.
Esto lo logra el maestro a través del juego corporal, entendido éste como la acción que le permite vivir, pues es bien sabido que en todas las etapas de la vida el hombre juega, desarrolla y expresa todas sus destrezas habilidades y emociones por medio de la actividad corporal. Se evidencia en las diferentes culturas que el juego corporal o la expresión del movimiento es factor aglutinante, de identificación y de desarrollo. Como dijera Rodari: “El juego corporal no es un simple recuerdo de impresiones vividas, sino la reelaboración creadora de esas mismas impresiones, un proceso a través del cual el niño combina entre si los datos de la experiencia, a fin de construir una realidad nueva, que responda a sus curiosidades y necesidades (Gramática De La Fantasía 1993).
De esto se infiere que el juego es vital para el desarrollo normal del niño, y aprende y se relaciona más por medio de este que por cualquier otra vía, he aquí algunos ejemplos o actividades que se pueden tener en cuenta para alcanzar tal fin:
Despertando -ando: Es una forma de estiramiento muy sencilla, consistente en pedirle al niño-a reproducir el momento del día, es decir, desperezarse y desperezarse, con estiramientos y bostezos provocados. Se puede acompañar con la canción que dice…Afuera pereza hay que trabajar, afuera pereza vete para allá…ya ya ya, siguiendo la mímica de sacar la pereza del cuerpo y mandarla a dormir.
Bañando - ando: Consiste en reproducir de manera imaginaria la acción de bañarse y enjabonarse cuando el cuerpo está muy sucio. Iniciando por la cabeza el niño deberá frotarse todo su cuerpo, mencionando cada parte que limpia y al final del ejercicio debe haber generado calor en su piel.
Imaginando - ando: Este ejercicio consiste en proponerle al niño imágenes y materiales que le sugieran movimiento. Ejemplo: Caminar como un muñeco de trapo, o como un muñeco de madera con sus extremidades articuladas, o como un soldado de hierro. Igualmente sugerirle convertir su cuerpo en agua, arena, algodón, plumas, roca, o cualquier otro material que lo obligue a tensionar y relajar sus músculos. Se puede hacer uso de cuerdas amarradas en las manos y los tobillos, con el fin de convertirse en una marioneta y que otro niño-a lo maneje subido en una silla, llevándolo al desplazamiento y movimiento dirigido.
Dividiendo - entiendo: Teniendo como base el trabajo con materiales se induce al niño-a para que divida su cuerpo en partes diferentes, por ejemplo. Piernas de algodón, tronco y cabeza de piedra; lado derecho de madera, lado izquierdo de plumas; brazos de hierro, demás partes del cuerpo de papel. Con este ejercicio no solo se logra que el niño-a reconozca sus partes sino que desarrolle la capacidad de disociar movimientos.
Pintando - ando: Reunidos por parejas los niños-as deben tomar un pliego de papel periódico y con los brazos abiertos en cruz acostarse sobre este para que su compañero delinee su cuerpo sobre este, una vez hayan concluido este trabajo y con la guía del maestro deberán nombrar las partes de su cuerpo en su propia hoja. De acuerdo a la edad del niño-a deberán completar el dibujo, su cabello, sus cejas, sus uñas, etc.
¿Mirando - ando?: Frente al espejo, el niño-a debe realizar distintos movimientos con el cuerpo y con el rostro al igual que sonidos guturales, imitar a sus padres, algún personaje de la televisión o personajes de la vida cotidiana que puede imitar sus movimientos o formas de comunicarse.
Masticando -ando: Para ejercitar el rostro se sugiere a los niños-as empezar a mover el rostro como si estuvieran masticando un chicle ácido, primero con la boca cerrada y luego con la boca abierta, se regula con actividades de imitación de emociones como por ejemplo comer chicle con expresiones de tristeza, alegría, llanto, odio, amor y comprensión. Este ejercicio pretende que el niño contraiga y expanda el rostro, después de este ejercicio se puede realizar el taller de mimos.
La base de las actividades está en disfrutar lo que se hace, el cómo se hace y lo más importante encontrarle una intención comunicativa y un sentido desde lo más simple hasta lo mas complejo que se encuentra en la cotidianidad de la vida. Las actividades pueden ser adaptadas para trabajar en equipo, en parejas o individual, se puede agregar material y adaptar en los diferentes contextos, lo importante es que los niños y las niñas, gocen, jueguen, se diviertan compartiendo con sus semejantes.
Bibliografía utilizada
RODARI. Giani. Gramática De La Fantasía. Bogotá Colombia, Editorial Panamericana, 2003. |