Por Mariana Spravkin
Julio 2010
"El territorio del juego, el territorio del arte,
aunque ligado de mil maneras a la subjetividad de quien juega
o crea, tiene su autonomía y tiene sus reglas."
Graciela Cabal "La frontera indómita"
En las primeras décadas del sigo XX, Picasso y Braque incorporan en sus obras, por primera vez, papeles impresos y luego otros elementos provenientes del mundo extraartístico. Con ello van mucho más allá de la simple renovación del universo de los materiales posibles de ser usados en las artes visuales.
Desde un punto de vista conceptual, esos trozos de empapelado o de papel de diario incluidos en las obras no sólo aportaron sus cualidades visuales a la imagen (forma, textura, color), sino que han sido incorporados como significados, es decir "representan lo que son" o dicho de otra manera aluden "a sí mismos". Su significado es el mismo dentro de la imagen y fuera de ella, es decir que estos elementos tienen un sentido autoreferencial.
De esta manera el naciente collage recupera el referente concreto y lo hace partícipe de la imagen y con ello el cubismo instala la ruptura de los límites entre lo representado y la representación.
"La persiana" Juan Gris (1914)
Con el collage se inaugura un largo camino en el arte contemporáneo, que va a revisar tanto el concepto y el sentido de la imagen como así también sus procesos de realización, incorporando la idea de componer la imagen a partir de elementos añadidos y mediante procesos de construcción.
Estos nuevos conceptos, materiales y procedimientos constructivos no solamente abarcan la imagen bidimensional sino que también van a incluir la escultura.
También en el campo de la escultura es Picasso quien avanza en la incorporación de objetos "ya creados" como parte de la obra, dándoles nuevos significados. Es conocida su "Cabeza de toro" realizada con el manubrio y el asiento de una bicicleta.

"Cabeza de toro" Picasso (1942)
Así nace la construcción - también conocida como ensamblaje - que es una forma de escultura realizada (total o parcialmente) con objetos o elementos de origen muy diverso, utilizados como materiales e integrados de tal manera que conforman la unidad que la obra es.
De esta manera las construcciones rompen con la hegemonía de los materiales y procedimientos tradicionales, a favor de todo elemento que el artista considere oportuno para su obra, cualesquiera sea el origen del que provenga: envases, latas, cartones, tornillos, cajas, chapas, plásticos, entre muchos otros.

"La pesadilla de Ramona" A. Berni (1964)
Las construcciones como esculturas en el Jardín de Infantes.
Hablar de construcciones en el ámbito del Jardín, nos remiten a una doble filiación: por una parte - como hemos visto - la de la escultura y por otra la del juego.
La escultura, como un tipo de producción de las artes plásticas con características específicas, es una incorporación relativamente reciente en el Nivel Inicial. No me refiero al mero uso de materiales vinculados al volumen (masa, plastilina, bloques), que tienen bastante tradición en las salas; sino a la idea de vincular a los niños pequeños con la representación escultórica, acercándolos a la creación y contemplación de las formas que tienen volumen y se yerguen en el espacio.
De los múltiples procedimientos escultóricos, el modelado y las construcciones son los que están presentes en el Jardín, ya que se los considera al alcance de los niños de estas edades. Vamos a referirnos aquí en particular a las construcciones.
La construcción como actividad lúdica, se refiere a los juegos en los que se combinan piezas, de diferentes formas y tamaños, para edificar con ellas diferentes estructuras.
No resulta difícil encontrar una gran similitud entre ambas actividades, análogos procedimientos de realización y, fundamentalmente, el mismo motor: el placer constructivo que impulsa a armar, superponer, alinear, encastrar, ganarle al espacio en altura o en extensión de acuerdo a las posibilidades de las piezas que se utilicen y las capacidades e intenciones del jugador/creador.
Pero hay un momento en que los caminos del arte y del juego toman diferentes rumbos.
Armar, desarmar y volver a comenzar es parte de la finalidad misma de los juegos de construcción; es algo así como una regla tácita que las piezas vuelvan a su caja para poder recomenzar. Encuentro en este proceso de "armar - para desarmar- para volver a armar", ese constante movimiento de vaivén, ese ir y venir libre de fines del que habla Gadamer (1) , como característica constitutiva del juego.
El arte, en cambio, reclama obra y va en busca de una imagen/objeto que persista y trascienda más allá del proceso de realización: "El arte es expresión ciertamente. Pero también, y sobre todo es obra." (2)
Así, las construcciones como esculturas demandarán de los niños no solamente la selección y combinación de las piezas con sentido compositivo, sino también el logro del equilibrio físico y la manera de poder unir las piezas o módulos de una manera firme.
Aprender a pegar es una cuestión central en la realización de este tipo de esculturas, aprendizaje que demanda tiempo y paciencia y que los niños irán dominando con progresiva autonomía. Para ello es preciso que vayan comprendiendo la lógica de este proceso (que no es "evidente" cuando se tiene 3, 4 o 5 años), conociendo los materiales que sirven para pegar, la manera de ubicar las superficies para que hagan contacto, la cantidad y distribución del pegamento, sus tiempos de secado, etc.
Todo esto que para el adulto es un proceso relativamente sencillo, para los niños es un procedimiento que hay que dominar en forma paulatina.
Es recomendable, aun cuando signifique un poco más de tiempo, paciencia y trabajo, realizar uniones firmes. El uso de cinta para pegar suele ser efímero y muy poco estable, por eso es necesario utilizar cola vinílica.
Evidentemente todo este proceso no puede realizarse en una sola sesión de trabajo, por tanto hay que anticipar un itinerario de varias sesiones de trabajo y un espacio en donde se puedan dejar los trabajos en proceso de realización.
En cuánto a la selección de materiales, es importante que el docente tenga en cuenta cuánta diversidad va a ofrecer, cuál es la contribución que, en términos de posibilidades constructivas, esa diversidad aporta a la realización y cuáles son las posibles dificultades. Algunos materiales son aptos para el armado de estructuras (por ejemplo las cajas, tubos y las placas de cartón); otros en cambio, tienen una función vinculada al agregado de detalles (por ejemplo tapitas de gaseosa, lanas, botones, corchos, etc.).
No es necesario poner "todo" en forma simultánea y se puede organizar la tarea de modo de ir avanzando en etapas sucesivas, cada una de las cuáles tendrá distinta selección y organización de los materiales, las herramientas y el espacio.
La escultura en general y particularmente las construcciones demandan espacio, no sólo para los materiales sino también para permitir que los niños puedan moverse y ser dueños de una disponibilidad corporal acorde a este tipo de actividad.
Tanto para optimizar el uso del espacio como para generar un marco organizativo claro, se pueden ubicar alguna mesa o rincón del aula en los que ubicar materiales y herramientas a los que los niños puedan recurrir con autonomía para abastecerse o reponer elementos de trabajo, dejando así que la docente pueda observar el desarrollo de la tarea y asistir a quienes necesitan ayuda.
(1) Hans-Georg Gadamer "La actualidad de lo bello" Editorial Paidós. Barcelona, Buenos Aires, México (1998)
(2) Graciela Montes "La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético" Fondo de Cultura Económica. México (1999)