Los juegos teatrales en la infancia, tienen como función el desarrollo integral de los niños, de sus aptitudes y capacidades, tanto para el conocimiento de ellos mismo como también en relación con un otro sea varón o mujer.
Si la realidad tiende a que uno, incluyendo los niños, estereotipe sus respuestas y las personas por lo general se manejen con un repertorio limitado de conductas, justamente el teatro, el arte y los distintos lenguajes expresivos permiten ampliar, modificar, enriquecer ese repertorio.
La función del docente de esta área es brindar las posibilidades para que eso suceda, abrir puertas, presentar desafíos, provocar rupturas, generar cuestionamientos, validar las dudas y los interrogantes, para que todo no quede simplificado a la incompatibilidad entre el mundo de las nenas y el mundo de los varones y de lo supuestamente esperado en un niño y en una niña. Lejos está el teatro de clasificar y etiquetar los canales expresivos, sino todo lo contrario es un medio para combatir estas posturas cerrada que no ayudan al crecimiento personal ni al ejercicio de la libertad.
En la primera infancia hasta los 6 años aproximadamente, los roles femeninos y masculinos son tratados sin mucha discriminación, una niña puede hacer tanto de un luchador valiente, un papá o un hermano, etc. Los varones en general cumplen el rol de padre dentro de la representación familiar y es cierto que tampoco eligirían espontáneamente interpretar a una princesa. Pero a diferencia de otras edades lo que los caracteriza es el continuo y latente estado lúdico frente a las propuestas, lo que les permite un acceso tanto a los personajes, como a las situaciones a desarrollar, como al vestuario y accesorios, de mayor libertad. Pudiendo jugar con los cambios de voz en caso de interpretar al sexo opuesto, o colocarse un sombrero, polleras, collares en el caso de los varones y corbatas, espadas, zapatos, etc. en el caso de las nenas, para poder jugar con ellos sin que esto tenga un significado mayor a la exploración y al disfrute. También el acceso a sentimientos de ternura, protección y compasión (más asociado al mundo femenino) en estas edades se da de igual manera.
Entre los pares no aparece la critica ni juicios de valor sobre la interpretación de los personajes, ni quien los va a interpretar, sino más bien tienen un juicio exacerbado en cuanto a lo que es justo o no lo es.
A medida que el niño va creciendo y sobre él van operando los procesos psíquicos que forman su personalidad y los procesos sociales que lo integran al medio donde se mueve, la mayoría de las veces estos procesos actúan obturando esta libertad de expresión, donde los significados empiezan a cobrar peso y aparecen entonces limitaciones en los colores que eligen por ejemplo (el rosa y los estampados son de uso exclusivo de las nenas) o en los atuendos u objetos, algunos de ellos remiten mucho a lo femenino sin posibilidad de ser transformados cambiándoles su significado.
En estos casos es bueno introducir elementos desestructurados para la confección del vestuario y los objetos, elementos que de por sí están despojados justamente de sentido permitiendo embestirlos de su propio significado, como son el papel de diario, telas lizas y de distintos tamaños, colores y texturas, cajas de cartón, material de descarte para la construcción de objetos, papel higiénico o rollos de papel de cocina, papel metalizado, celofán, etc. Otra técnica que es muy bien recibida y combate los estereotipos es “La historia dirigida” el docente va relatando una historia que debe contar con una riqueza de imágenes, de personajes y de acciones, al mismo tiempo que ellos la van dramatizando, de esta manera interpretan simultáneamente todos los roles y personajes que aparecen en el relato. Trabajamos así de lo general a lo particular, estimulando en cada uno su propia construcción y habilitando el permiso para que todos habiten los diferentes roles. Colocamos el énfasis en la vivencia de poder entrar y salir de los diferentes personajes y la libertad de interpretarlos cada uno a su manera.
Entre los 6 y 7 años aparece el “Como sí” estructura que instala la ficción y permite el desarrollo de la fantasía y la imaginación.
Mundos maravillosos están al alcance de cualquiera de los chicos y es muy fácil introducirlos en ellos, basta con plantear y definir donde transcurre la acción y quienes forman parte de ella para comenzar a jugar.
Es un momento donde los varones y las chicas no comparten mucho espacios de juego, ellos y ellas establecen sus propias reglas y los intereses son diferentes, ellas navegan más por las emociones y necesitan desplegar lo que sienten. Aparecen las representaciones de su mundo conocido los lazos familiares, las amigas, las mascotas y los estereotipos de belleza, muchas veces juegan a ser niñas y bebes y otras se imaginan mayores, representando los modelos femeninos cercanos (mamás, abuelas, tías hermanas, maestras, etc.)
Los varones disfrutan más de la acción y de poner el cuerpo en pleno movimiento (saltan, gritan, realizan grandes desplazamientos y gastos de energía), los temas que los convocan tiene que ver con las luchas y los personajes que les permitan desafiarse con el otro y consigo mismos, las aventuras, las historias de héroes y de animales fantasiosos. La ficción envuelve el clima de juego.
Como conclusión, para todos aquellos que llevemos acabo la tarea de desarrollar la capacidad expresiva, a través de los juegos teatrales, tenemos como objetivo cuestionar las pautas que impone la escolaridad y la sociedad actual, que no hace otra cosa que estructurarlos limitándoles sus posibilidades expresivas. No hay una sola manera de ser ni hay un solo modelo para reflejarse. La llave esta en posibilitarles el acceso a descubrir otros aspectos de su persona y otras maneras de transitar la infancia, promoviendo el juego con la fantasía, la imaginación, la creatividad, de esta manera estaremos enriqueciendo y nutriendo su mundo interior y aumentando su capacidad de respuestas ante situaciones nuevas y de cambio, conectándolos con sus sentimientos y no con los modelos unívocos que se les imponen.
Esta de más decir que es una tarea muy gratificante si asumimos el mismo compromiso que proponemos.
Gabriela Luján es actriz, psicomotricista y profesora de teatro.
Docente del Instituto de Perfeccionamiento IPD C-217 IPA Argentina y Coordinadora del Móvil de Juego que funciona en el Hospital Pedro Elizalde IPA Argentina y LBV.
Bibliografía utilizada
Teatro: arte y comunicación. M. Ruth Pardo Belgrano, Noemí Antraygues de Doublier, M. A. Bonilla y otros. Edit. Plus Ultra.
Teatro para maestros. Hilda Elola. Edit. Marymar.
Psicopedagogía en psicodrama. Habitando el jugar. Alicia Fernández. Ediciones Nueva Visión.