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Andrea, de Buenos Aires, nos cuenta:
"Tenía unos cuantos años de experiencia en sala de cinco, pero siempre con grupos de niños que ya habían asistido al jardín. Un año me ofrecieron una sala de niños de cinco años sin experiencia en jardín. ¡Un gran desafío!
En el período de inicio, el primer día de clase cuando comenzaron a desayunar, les dije
"el que terminó puede guardar su taza en la mochila".
A los pocos minutos veo que de varias bolsitas colgadas en el perchero goteaban leche... ¡Habían guardado las tazas con su contenido!
Errores que uno comente por dar cosas por sobreentendidas. Ese día me dí cuenta que era necesario explicitar muchas de las cosas que daba por sobreentendidas. Muchas acciones y tareas que se desarrollan exclusivamente en el jardín y que los niños, aunque "fueran grandes" y tuvieran cinco años, no las conocían porque nunca habían participado de ellas.
Patty, de Ventanilla-Perú, nos cuenta:
En la escuela las profesoras durante el recreo acompañamos a los niños y los cuidamos, observamos cual es su comportamiento y cómo se interrelacionan
Hace unos días vi que uno de mis niños perseguía a otro que no era de mi salón. Ambos corrían riéndose, la estaban pasando muy bien. Cuando me di cuenta los dos estaban con los pasadores (cordones) desatados. Los llamé y les até los pasadores y bueno... continuaron jugando.
Pasaron unos días y cuando recibía a los niños en la puerta del colegio el pequeño entró y me miró y le dijo a su mamá:
"Ella fue la señorita que me ayudo"
Rápidamente recordé el hecho y me sorprendió tanto que una simple acción como esa genere en un niño tal gratitud.
Pienso que las maestras con nuestras actitudes enseñamos valores que muchas veces son difíciles de explicar.
Karime y Milena, de Cartagena de Indias-Colombia, nos cuentan:
Trabajar con niños pequeños puede ser una fuente de inmensa satisfacción. Trabajo con niños entre los 2 y 3 años de edad. Durante el mes de Mayo realizamos diversas actividades con el propósito de inculcar en los niños devoción y amor hacia La Virgen María.
Al iniciar cada mes acostumbro a comunicarles a mis alumnos el nombre del mes y qué celebraremos en él.
En esta ocasión les dije que Mayo era el mes de las madres y que ellos tenían dos mamás, La virgen María, que está en el cielo y es la madre de todos y la mamita que está en la casa, a lo que una de las niñas aclaro:
"¡No Karime, nosotros tenemos tres mamas, La virgen, la mamita de la casa y tú, que eres nuestra mamá en el colegio!"
Esto nos hace pensar en qué tan importante es nuestra labor y qué significamos para esos niños que diariamente tenemos al lado y que es realmente mucho el tiempo que ellos pasan con nosotras, casi 6 horas diarias, puesto que ellos llegan desde las 7:30 a.m. y se van a la 1:30 p.m.
Durante este tiempo les ofrecemos la protección y el amor que una madre puede dar.
Silvina de Chacabuco, nos comparte:
"En una sala de 5 años, estábamos trabajando un proyecto sobre teatro. Nos habíamos propuesto con los nenes dramatizar un cuento y estábamos decidiendo los personajes que intervendrían y quién personificaría cada uno (¡ardua tarea!).
Dejé que ellos se pusieran de acuerdo. Cuando llegó el momento de elegir al rey, ningún varón se proponía, a todos les daba vergüenza.
Entonces propuse a uno de los nenes más altos e imponentes de la sala. ¡Todos estuvieron de acuerdo! Justo la altura para la princesa. Además, era “el líder”.
A los pocos días, se enfermó y hubo que elegir un nuevo rey. Nuevamente, nadie se animaba a representar ese papel. Y entonces, ocurrió lo inesperado: Pepe, uno de los nenes que nunca se enganchaba demasiado en las actividades, que peleaba y molestaba, dijo: ¡Yo voy a ser el rey!
La sala se transformó en una batalla campal. Nadie aceptaba la propuesta. Decían: Es bajo…, gordito…, peleador…, molesto.
El “no podía” hacer el papel más importante.
En mi más sincero pensamiento me dije: Tienen razón, pero… ¿por qué no? ¿Por qué no darle una oportunidad?
Y creí. Y así, fui persuadiendo al grupo de a poquito, proponiendo a Pepe como el “rey”.
Y… el trabajo fue difícil, la tarea emprendida fue desafiante, pero a través de ensayos, juegos y trabajos, Pepe se animó y lo empezaron a mirar con otros ojos. ¡Ya no molestaba!
Su autoestima comenzó a crecer y como ya no tenía necesidad de llamar la atención no pegaba ni molestaba. ¡Tenía mucho que hacer! Crear su nuevo personaje: ¡el más importante!
Y ¿saben una cosa? Pepe fue el “mejor”, fue “único”.
Los chicos lo aplaudieron de pie. Pero lo más importante de todo, Pepe había cambiado porque lo miraron, lo escucharon y lo dejaron ser.
Silvina de Chacabuco, Argentina, nos cuenta:
En la sala de 3 años, estábamos sentados en el piso después de un juego centralizador. Mi preceptora, Cecilia, embarazada de 3 meses, trataba de limpiar las mesitas y se tropezó con uno de los nenes.
Asustada, grité sin querer y el silencio llegó a la sala.
“¡Chiquis! –dije como ahogada- ¡Hay que tener cuidado! ¡Cecilia tiene un bebé en la panza!”
Luciano, con un sonido grueso en su voz y ojos redondos de asombro, dijo:
“¿Qué? ¿Se lo comió?”
Nadie se movía, todos me miraron esperando una respuesta inmediata, la cual llegó después de la risa mía y de Cecilia (risa a la que no se sumaron... esperaban en silencio la explicación que no llegaba).
Por supuesto, fue un instante que seguramente para ellos fue eterno.
Fui bien simple y dije algo así:
¡No, Luciano! Cuando una mamá y un papá quieren un hijito, se quieren mucho y juntos hacen un bebé, después va creciendo despacito en la panza de la mamá.
Nadie preguntó nada más y todo volvió a la normalidad. Yo quedé preocupada: comencé una unidad didáctica e invité a un pediatra, jugamos con las distintas partes del cuerpo, cómo cuidarlas y quererlas…
Pero sobre el tema nadie volvió a preguntar.
Andrea nos cuenta una anécdota vivida en un jardín de la Provincia de Buenos Aires:
Un día, Flavio, alumno de un jardín de Castelar, prov. de Buenos Aires, llegó con su puño cerrado con semillas de mandarina.
Me dijo que las estaba juntando muy entusiasmado. Entonces le pregunté para qué las juntaba.
Flavio me contestó: "Las estoy juntando para dárselas a mi mamá porque quiero tener un hermanito" .
Indudablemente Flavio había recibido, imagino que de algún adulto, la explicación de "la semilllita" para que una mujer quedara embarazada... interpretó esta teoría reproductiva y ¡¡¡se puso a juntar semillas!!!
Sivina, de Santa Fe-Argentina, nos cuenta:
En el marco del desarrollo de la unidad didáctica “Este es mi cuerpo” estábamos sentadas en ronda en la sala, explorando todas las partes de nuestro cuerpo. Para ello nos habíamos quitado las medias y las zapatillas. Nos miramos los pies, contamos cuántos dedos teníamos, comparábamos los dedos de las manos con los pies, conversábamos sobre la importancia de la higiene y el cuidado de los pies, jugamos a aplaudir con los pies, a tocarnos la cabeza, en fin a disfrutar de todas las posibilidades de los pies.
De pronto se abre la puerta de la sala y …entra la Srta. DINA , ella es nuestra profesora de Educación Física, y venía a buscar las nenas para ir a trabajar .
Al entrar , con su alegría que la caracteriza, dijo:
Hummm que olor a queso!, será queso cremoso o queso rallado?
Entonces Ivana le contestó
- Queso rallado mirá!
Y le mostraba sus medias "ralladas"...
¡Que hermoso es disfrutar de la espontaneidad y las ocurrencias de los chicos! Por eso nos gusta y disfrutamos tanto lo que hacemos.
Desde Buenos Aires, Claudia nos comparte un experiencia de cuando era maestra en una zona de sector popular:
"Una mañana, en un Jardín del barrio de Lugano, en el marco de un proyecto sobre Derechos de los niños, habíamos conversado con los chicos de la sala de 5 sobre el derecho a ser cuidados por los adultos y a recibir un buen trato por parte de los mismos. En ese momento me interrogaba acerca de este tema como significativo o de interés para los chicos y si ellos podrían construir el sentido de aprender que son "sujetos de Derecho".
A la semana siguiente la mamá de Martín, un chiquito de ojos tristes que hacía un enorme esfuerzo para aprender, me pidió conversar sobre una situación que le había llamado mucho la atención. Resulta que al estar sus padres separados, Martín veía poco a su papá y muchas veces se quedaba esperando la promesa de la visita que luego no llegaba…
Para la sorpresa del papá de Martín, durante un paseo el niño le había planteado “los chicos tenemos derecho a ser cuidados. Cuando vos me dejás plantado me hacés sufrir”.
Inmediatamente vino el reproche hacia la madre “tu mamá te llena la cabeza en mi contra”, a lo que Martín respondió “lo aprendí en el Jardín”.
Al finalizar el año, Martín aún no podía dibujar un monigote, sólo hacía trazos en la hoja, tampoco podía copiar su nombre, pero sí sabía que merecía ser respetado… Para él fue un aprendizaje muy significativo y para mi, como su maestra, también."
Varias zonas de provincias de la República Argentina han sufrido recientemente el azote de tremendas inundaciones.
Silvina es una maestra de Santa Fe Argentina que participa del proyecto. Nos envió un mail para explicar cómo están viviendo este momento.
Su provincia, aún continúa con este problema, en medio de la marcha del año escolar.
Nos parece importante compartir sus preguntas, como un modo de abrir su “sentir” y construir entre todos el modo de abordar estos temas y situaciones límites con los niños, a fin de acompañarlos en sus procesos de comprender lo que resulta incomprensible.
Ella nos cuenta…
… A mí, personalmente, esta inundación me afectó más que la anterior no sólo porque tuve algo de agua en mi casa sino porque en el 2003 en mi escuela funcionamos como centro de evacuados y vivimos cosas muy terribles. Comentando con mis compañeras un mes antes de todo esto, nos dimos cuenta que nos habían marcado mucho y aún no lo habíamos superado. Nunca nadie nos ayudó… ¡y ahora esto!
Aquí se está viviendo una crisis social bastante grande, me está costando contener a mis alumnas por lo que han vivido... Cuentan muchas experiencias terribles y realmente me cuesta concentrarme para escribirles algo "lindo", porque por ahora los comentarios de ellas son muy duros.
¿Cómo se hace para superar los hechos, cuando se vuelven a repetir en tan corto tiempo? Con más razón que los docentes somos los que siempre estamos en estas ocasiones, pero ¿cómo lo elaboramos nosotros? ¿Quién nos ayuda con las vivencias de las nenas? ¿Cómo sobrellevás el llanto colectivo, el terrible miedo a la lluvia?
En fin, me cuesta contarles algo placentero y lindo como lo que he leído que han compartido otras colegas pero apenas tenga algo potable para enviarles lo haré.
Gracias por vuestros abrazos, me hacen falta.
Las quiero. Silvina.
