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Angie de la Unidad Educativa "Campanita", Cochabamba, Bolivia nos cuenta:
"Estabamos trabajando producción de textos con los niños, ya habíamos realizado recetas, cuentos, adivinanzas. Para trabajar sobre el contenido de las cartas, habíamos acordado escribir cartas a nuestros seres queridos, algunos niños tienen a su mamá lejos del país, otros a sus tíos, primos, etc.
Su escritura no llegaba a ser convencional del todo. Así que después de lo que ellos producían yo interpretaba junto con ellos el contenido de la misma, escribiendo debajo de sus grafías.
Me llamó mucho la atención una niña que le había escrito una carta a su mamá que había fallecido. El contenido de la misma, me consternó mucho, pues ella decía que sabía que su mamá le cuidaba en el cielo, y que deseaba que su mamá le respondiera esta carta. Fue difícil para mi manejar esta situación, le tuve que argumentar que si bien su mamá estaba en el cielo, no podría ser fácil que ella le diera una respuesta. Pero que siempre la está mirando y que la quiere mucho. Titubee un poco, le dí beso y un abrazo y en ese instante creo que entre las dos no era necesario decir nada más".
Mabel, maestra del Colegio Argentino de Paraguay en Asunción, Paraguay, nos cuenta
Hace un par de años yo trabajaba en otro jardín. Ese jardín tenía el patio lleno de pajaritos, que por supuesto sólo podíamos ver cuando nosotros estábamos en la sala, porque de lo contrario los pajaritos no aparecían.
En varias oportunidades los chicos miraban por la ventana y no sacaban los ojos de esos animalitos, llamados “pajaritos con sombrero rojo” y comentaban entre ellos,
“mirá se pelean”, “claro que no, están jugando”, “están comiendo miguitas”
y la pregunta que siempre me hacían era "¿Cuándo podemos atrapar un pajarito?"
Al principio yo contestaba que los pájaros deben ser libres, que no podemos atraparlos porque la vida de ellos es así....... pasaba el tiempo y la pregunta seguía y mi respuesta iba cambiando argumentando diferentes excusas hasta llegar al punto de ignorar la pregunta y hacer un comentario que tuviera que ver con otra cosa.
Pero un día fui la última en entrar a la sala, porque me detuvo la directora, entré pensando en la actividad que íbamos a hacer y todos los chicos, pero todos, estaban en la ventana esperando que ‘los pajaritos con sombrero rojo’ lleguen al patio a comer la comida que les habían dejado. Fue entonces que entendí lo importante que eran los pajaritos para ellos y lo ‘mala’ que yo había sido (así me sentía) por no haber hecho caso a esa necesidad.
Ahí los invité a sentarse en la alfombra y empecé a cuestionar sobre como atraparían los pajaritos y ellos contestaron algo así:
Con una red, Con una jaula, le pones comidita adentro y cuando se va a comer le cerrás la puerta. Con una pajarita robot, y el pajarito se va enamorar y se van a irse a una jaula y cuando estén adentro el que es robot va explotar, pero no le va lastimar el otro. Me voy a quedar como estatua, con comida en la mano y cuando viene le agarro. Voy a esconderme atrás del árbol y con la campera le voy a atrapar.Las cosas que ellos decían me hacían sentir muy culpable por no haber prestado atención antes al interés que ellos tenían y por otro lado me regocijaba por las ideas que se les ocurrían... Cuando terminé de escuchar les explique sobre la libertad, los animales atrapados, escuchamos la canción “El oso”* y la comparamos con los pajaritos y les prometí iba a traer una cámara para que cada uno tomara una foto a un pajarito (que se llaman cardenales) y se la llevarían a sus casas… Está es la historia que me enseño a escuchar.....
PD: como la foto las tomaron ellos los pajaritos parecían hormiguitas.....
* El Oso. Canción de Claudio Moris, músico argentino.
Windy, maestra del Centro Preescolar Duey de San Germán, Puerto Rico, nos cuenta:
“Nuestro patio esta organizado en áreas, por que así lo establece nuestro currículo creativo. Cada salón debe cumplir con estas áreas. Los niños van una hora al patio y estos se distribuyen según sus intereses con sistema de turnos.
El área de patio, tiene disponibles 7 áreas de interés:
Área de excavar y verter (agua y arena);
Locomoción (corren triciclos) en carreteras pintadas en un área de cemento;
Área de mascota (donde cuidan y alimentan a un conejo);
Jardín (cuidan las plantas),
Huerto (siembran frutos),
Área pasiva (donde pueden realizar actividades tales como dibujar, pintar, leer, escribir) y
Área de montar (equipo para desarrollar motor grueso).
También tenemos una serie de reglas que conversamos en el círculo para prepararnos para ir al patio. Son reglas de seguridad a seguir en el área:
Compartir los juguetes,
Para jugar con agua y arena nos ponemos el delantal (tela que protege las ropas de los niños),
Subimos a la chorrera (equipo donde se deslizan los niños) por las escaleras,
Nos mecemos en los columpios (asientos con cadenas donde se mecen los niños) con cuidado,
Y utilizamos el área de locomoción para usar los triciciclos.
Cada día se les da a los niños oportunidad a que disfruten de estas áreas. En mi caso yo divido mi grupo con mi asistente y ella va una al patio y luego yo bajo.
Así los niños no tienen que esperar tanto tiempo por un equipo y pueden disfrutarlo más. Creo que esto es una excelente idea."
Zulema de González Catán, Prov.de Buenos Aires-Argentina, nos cuenta:
Con la sala de 5 tuvimos la experiencia de realizar un campamento con motivo de la finalización del ciclo de jardín de infantes de estos niños. La experiencia era nueva en la institución y para el equipo docente que la encaraba: maestra, profesor de educación física y directora.
El campamento se realizó en una granja educativa, pasamos dos días y una noche juntos. Al finalizar el primer día, cenamos y luego nos dirigimos al lugar donde el profesor preparó todo para realizar el fogón.
Con los niños, durante la tarde, le armamos al profesor una poesía y se la leímos, luego bailamos, hicimos juegos y al finalizar el profesor les preguntó si alguno quería decir algo… si quería contar cómo se sentía…
Él fue el primero que expresó sus sentimientos y luego, uno de los niños, Kevin, se levanto y dijo:
Yo quiero decir algo…Buscó con la mirada a un compañero y dijo:
Dale... – le dijimos.
¡Te quiero Jerónimo!
Jerónimo lo miró sorprendido y luego habló él
¡Yo también! y les quiero decir que estoy muy emocionado.Y así, de la manera más espontánea casi todos dijeron algo, cada uno arrojó una ramita al fuego, Jerónimo se mostraba muy emocionado, a cada rato pedía hablar y decía que nos quería y que siempre nos iba a llevar en su corazón.
El fuego se fue apagando, nos fuimos a dormir, pero creo que en cada uno de nosotros ese fuego nos siguió iluminando el corazón.
Hablando de los "nativos digitales", Josefina, desde Victoria provincia de Buenos Aires, nos cuenta:
Estando en la sala de Informática con los chiquitos de sala de 5, habíamos estado jugando con un Software, que para cambiar de pantalla había que usar la tecla "escape" y yo habia estado toda la clase, "escape", "escape"...
Ya en el final de la clase, entra la profesora de Inglés a buscarlos y los saluda en Inglés, les dice que los viene a buscar para su clase, los nenes hacen el "tren" y yo los saludo con un ¡¡¡Bye Bye!!!
Una nena me dice: no seño! vos no tenés que saludar bye bye.. tenes que saludar "Escape"
Nos miramos con la Miss y nos reimos mucho. Desde entonces, cada vez que entran al laboratorio, yo les digo: "Enter...." y la chiquita se rie complice conmigo...
Esas pequeñas cosas...
Esta anécdota la recuerdo por las "hermosas frases hechas que tenemos las maestras jardineras", dice Andrea, maestra de Buenos Aires:
"En una merienda, Nicolás de sala de dos años que en esos días había cumplido tres años, agarra su taza de leche y la revolea arrojando toda la leche al piso y parte sobre su ropa.
Cuando salimos de la sala, en búsqueda de un trapo de piso, le digo:
Nicolás, no es la primera vez que tirás la leche, y no se volcó sin querer... no puede pasar esto, ya cumpliste tres años, tenés que tomar la leche como un nene de tres
Ante mi sorpresa, Nicolás me respondió:
¿Y cómo toma la leche un nene de tres?
Cuando escuché su respuesta no pude evitar primero tentarme de risa y después pensar cuantas frases sin demasiado sentido les decimos a los niños".
