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Postales de la vida en el Jardín
 
Recupera las anécdotas y recuerdos de algunos momentos o circunstancias por los que atravesamos en nuestro quehacer diario en la escuela. Esos hitos que por algún motivo se recortan del resto…
Una posibilidad de compartir estas “postales” de la vida personal de cada uno dentro del jardín como modo de acceder a los diversos sentidos del ser maestros.
 
Cuando el patio es una posibilidad de estar juntos...II

Inés nos cuenta...

hace tiempo tuve en una sala de 5 años un alumno que se llamaba Ezequiel. Eze, así le decíamos, era un niño más bien callado, serio, parecía mayor de lo que era... era muy buen amigo de sus compañeros, participaba de las propuestas, era tierno a su manera, pero siempre guardaba una cierta distancia. Nada de abrazos.. nada de besos... nada de mimos con Eze.
Un día se golpeó jugando en el patio. Yo estaba sentada en el borde del arenero y lo senté en mi falda para ponerle hielo en la pierna. Eze lloraba entre dientes, porque siempre se hacía el fuerte... sin embargo, se fue relajando y se quedó dormido a upa mio. Pasó así un largo rato hasta que se despertó y de un salto y sin decir ni una palabra volvió a jugar.

El tiempo fue pasando... yo seguí siendo maestra y el siguió siendo alumno de la misma escuela. Siempre que pasaba y me veía con mis niños en el arenero , me saludaba con la mano a la distancia. Un día, -él ya estaría en 4° grado- se me acercó y me dijo bajito, casi en el oido y un poco entre dientes... "yo nunca me olvido que un día me dormí la siesta a upa tuyo..." se dió media vuelta y siguió su camino.

Yo quedé conmovida y emocionada por la confesión.
Tal vez eso sea lo más enigmático de nuestra tarea: hacemos, sabiendo que no sabemos hasta dónde llegan las huellas de nuestros actos.

Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las Junio 17, 2008 9:53 AM

Comentarios

Nuestro trabajo realmente deja huella en la vida de nuestros niños, pienso que el breve paso que tiene los niños por nuestras aulas deben ser inolvidables y llenos no sólo de aprendizajes sino sobre todo llenos de cariño y amistad

Escrito por: Patricia Valverde el Abril 9, 2007 9:09 PM

Es verdad que se dejan profundas huellas. estoy estudiando magisterio y ese es casi un "caballito de batalla" que me ha valido grandes y extensísimas discusiones con profesores y compañeros, particularmente sobre cuando se habla de enseñar valores; todos se empeñan en poner ejemplos retóricos y yo sostengo que los valores se "enseñan" con el ejemplo, osea, con nuestras propias actitudes, claro que eso implica un ejercicio al que no estamos acostmbrados como seres humanos que somos: la capacidad de autocrítica, fruto de nuestra propia soberbia.
¡Ojo, el que lo plantee no me exime de culpa ni de ser en algún momento soberbio y creer que tengo la verdad; pero, creo yo, que el hecho de pensar en eso e interntar compartirlo con los demás es ya un comienzo (no hay mejor fiscal de nuestros actos que quien está frente a nosotros) espero que cuando me reciba sea digno del título que alcance. gracias por su tiempo
César

Escrito por: CESAR el Junio 21, 2008 11:33 AM

Creo en la potencia de lo sencillo. Creo en profundidad de lo aparentemente simple, y en la grandeza de lo pequeño. Creo que allí hay un fuerte potencial educativo del que tenemos que hacernos cargo.
Hoy trabajo en formación docente y me parece que uno de los grandes desafíos es que los futuros maestros sepan descubrir ese tesoro que encierran los pequeños actos de todos los día.
No lo puedo asegurara César pero te imagino digno de ser maestro. Gracias
Inés

Escrito por: Inés el Junio 22, 2008 2:05 PM

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