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Mariana Benedetti de Batán, provincia de Buenos Aires-Argentina, comparte con nosotros este recuerdo:
EL MAURO
En 1994 tomé un cargo como maestra en un Jardín Municipal. Previamente había rendido un concurso que me habilitó a titularizar en este sistema.
El jardín era alejado, como todos los municipales, en una zona desfavorable de Mar del Plata, yo diría que más que eso, porque reunía todas la condiciones para un título mayor, no sólo desfavorable.
Delincuencia, miseria, hambre, enfermedades, familias multitudinarias, niños desprotegidos…
Yo venía de trabajar en establecimientos privados.
El contraste fue terrible.
En el tumulto escuché el primer día –“te tocó la rubia”- ser rubia era fatal y más si ibas a ser la maestra de su hijo. Fue difícil adaptarse, me esperaba una sala de 5 años o para ser más profesional una tercera sección con 31 alumnos.
No me voy a olvidar más... en la primera reunión de padres yo hablaba e interiormente me preguntaba si ese grupo de madres me estaría entendiendo.
¿Me estarán entendiendo?-me preguntaba, más me preguntaba y más hablaba y menos, creo , me entendían…Fijaba la vista en alguno de los presentes y ese la bajaba instantáneamente, me discriminaban, indefectiblemente eso era lo que sentía.
Noches sin dormir, me pasé…no sabía como llegarles, debía haber una forma...
Entre los 31 alumnos estaba Mauro, tanto para decir de él!!! Era imposible… con Mauro era imposible, siempre me pregunté si lo que trabajé con él había servido de algo. Era agresivo, le agarraban “arranques” en los cuales tiraba todo, y todo es todo, juguetes, sillas, mesas, tenía mucha fuerza. Mauro, estaba enojado con la vida, eso le pasaba, por eso tanta fuerza. Pero yo en ese momento no lo entendía.
Se escapaba, salía a la calle por el agujero del alambrado del patio, tiraba todo lo que había en mi mochila y se ponía una moneda en la boca, -“si te acercás me la trago”- me decía.
Nunca venían a buscarlo en horario, siempre tarde, muy tarde, un día fuimos hasta la casa, porque si no íbamos a pernoctar en el jardín, y una vez que llegamos tuvimos que meternos por un caminito lleno de casillas, la de Mauro era la última, y allí estaba su mamá, sentada, tomando mate que cuando me vio golpeó su palma de la mano contra su frente y gritó “El Mauuuuro”, se había olvidado.
Toda la noche reflexioné, y no hacía más que repetirme, “hay madres que se olvidan de sus hijos”… con esta realidad era difícil.
Fue un año terrible, ¿contar un cuento? Imposible, Mauro se encargaba de que lo fuera. se acostaba boca arriba y apoyaba sus piernas sobre la puerta y la pateaba, a ritmo, sin descanso. Contar un cuento era imposible.
Con afecto, besos, abrazos, resaltando sus buenas actitudes, no se lograba nada, con límites firmes, tampoco. Mauro era imposible.
Siempre pensé que me odiaba…y siempre me pregunté si todo lo que hice con él había servido de algo.
Mauro egresó…fue un año duro, cuando le entregué el diploma, Mauro lloró y yo…también. Mauro lloró, me dije esa noche, lloró….
Pasaron los años y pasaron las salas y pasaron los niños y me daba cuenta cuán gratificante era trabajar allí, ya no me discriminaban, ya me querían, y decían en el tumulto –“te tocó Mariana”- con un tono de alegría.
Y pensé, logré llegarles, había una forma, entregarse.
Los besos y abrazos eran distintos, el contraste con los privados seguía siendo el mismo, pero yo quería esto, yo quería niños que se asombraran con todo, yo quería niños que, aunque costara,… cuando lo lograba “el beso” era llenarse de mutuo placer, ellos porque lo necesitaban, yo porque sentía que al darlo estaba entregando parte de mí, y esa parte era muy bien recibida. Eran besos con mucha carga, eran abrazos con mucha energía, no sólo de “¡chau, hasta mañana!”.
Y pasaron los años, y pasaron las salas y pasaron los niños y me daba cuenta que me necesitaban, nos necesitaban.
¿¿Al Mauro??... Lo veía de vez en cuando, a veces pasaba de visita, a veces pasaba a venderme almanaques de esos que seguramente regalaban en una carnicería, por que tenían la publicidad. –“Estoy vendiendo almanaques, maestra, ¿me compra uno?"- a veces pasaba a esconderse, -“porque hay unos pibes de por acá “nomá” que me siguen”- a veces pasaba, por pasar, y me contaba que iba a la escuela, a una especial, porque en la de la vuelta no lo aceptaron mucho tiempo.
Mauro terminó en una escuela especial, pero…si era inteligente, sólo era imposible, esa noche tampoco dormí demasiado, le cortaron las alas al Mauro, pensé. Y me volví a preguntar y creo que esta vez a confirmar, definitivamente, todo lo que hice con él no había servido demasiado.
Y pasaron los años, y pasaron las salas y pasaron los niños y sí, era gratificante. Hubo muchos niños conflictivos, familias en riesgo, problemas de conducta, niños con hambre y desprotegidos, eso era diario, pero no sé porque Mauro fue especial, tal vez porque fue mi primer contraste, porque fue la primera vez que vivía una cosa así y que por mi falta de experiencia, definitivamente todo lo que había hecho no había servido demasiado.
Y pasaron los años, ocho años, en el 2002, me acuerdo, Mauro tenía 14 años y vino al jardín, al grito de –“¡Maestra!”- me dio un abrazo, y me contó “del Marcelo”, su hermano menor, que había sido alumno del jardín, pero no mío, -“El Marcelo” anda en cosas raras, fuma cigarro, fuma, y hala pegamento de la bolsa, vió?, está loco “El Marcelo”, yo eso no lo hago- Yo sabía que en cierta forma me mentía, que me quería impresionar. “¿Sabe maestra?, el viernes egreso de noveno, la quería invitar a la entrega de diplomas, va a venir?-
Y sí… fui…a la escuela quinientos y pico, una especial, fui porque “ El Mauro” me invitó, y fui.
Una vez allí, en la puerta, me presenté como la maestra de sala de 5 de Mauro o para ser más profesional la de tercera sección. Me recibió una docente, me parece que la directora, había mucha gente, no reconocí a nadie de la familia de Mauro, tenía mis dudas de que estuvieran allí. Presencié todo el acto y Mauro me saludaba de lejos, muy contento.
Entrada de Banderas, Himno, palabras y entrega de diplomas, llamaban un familiar por alumno y se lo entregaban, una foto, en fin! todo de rutina. Cuando llegó el turno de Mauro, lo nombraron, el se levantó orgulloso, con el pecho y el mentón en alto, mirándome de reojo, y llamaron a la persona que se lo entregaría…para mi sorpresa… me llamaron a mi. Llamaron a la maestra de sala de 5 de Mauro, porque él quiso que se lo entregara yo. Quedé petrificada, helada, enmudecida, como si estuviera soñando, avancé como flotando, tomé el diploma y se lo di, Mauro lloraba y me abrazaba muy fuerte, yo no, yo no lloraba, yo no reaccionaba.
Volví al jardín… durante todo el trayecto lloré sin parar con una congoja incontenible, con una mezcla de angustia y alegría y comprobé, luego de ocho años, que todo lo que hice había servido de algo, que el amor superó todas las barreras, que “al Mauro” y a mí nos quedó lo mejor, un sentimiento muy fuerte. Él sabía que para alguien en el mundo era importante, y sí! después de tanto tiempo me di cuenta que todo lo que hice había servido de algo.
Unos años después, en un semáforo, se acercó un muchacho, de esos que uno atina a cerrar la ventanilla, vendiendo Tic-Tac, las pastillitas, era Mauro, que al grito de –“¡Maestra!- metió la cabeza en mi auto y me abrazó muy fuerte, -“estoy trabajando, ¿vió?”-, el semáforo cambió a luz verde y tocaban bocina de atrás, -“¡Tome, Maestra, le regalo las pastillas¡ me dio una cajita, y arranqué…a lo lejos escuché, -“la quiero mucho, Maestra…” y nunca más lo vi.
Espero poder dar un poco de entusiasmo a docentes que vivan situaciones similares…el amor todo lo hace posible.
Un cariño…Mariana Benedetti.
Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las Junio 11, 2008 2:45 PM
Gracias Mariana por haber compartido con nosotros este recuerdo tan profundo, tan sentido, tan develador de los sentidos del ser maestro
Inés
Escrito por: Inés el Marzo 18, 2008 3:17 PM
Conozco a "la rubia"...
Creo que su historia nos deja las emociones en la superficie, con las historias de cada una alimentando una profesión valiosa, que andamia desde la transmisión del conocimiento y desde el establecimiento de vínculos que valoran a las personas que la sociedad va despreciando.
Gracias, Mariana! Los Mauros enriquecen nuestra tarea!
Virginia
Escrito por: virginia el Marzo 18, 2008 6:52 PM
Querida Mariana, emocionada hasta las lágrimas, he leído tus palabras. Puedo asegurarte que para Mauro, serás "el Angel Rubio". He trabajado con chicos en esa situación... Hoy hombres... No se olvidan de quién en algún momento les brindó su amor. Gracias por este momento de nostalgia, tus palabras avivan mis recuerdos.
Escrito por: Alicia el Marzo 18, 2008 8:48 PM
...las lágrimas apenas me dejan escribir. impresionante! hermoso!
Escrito por: Ana el Marzo 19, 2008 9:14 AM
Mariana, sirvió de mucho....
como ahora nos sirve a tod@s tu relato tan conmovedor: moviste una montaña, moviste a Mauro.
Y nos diste fuerzas a nosotr@s...se puede.
Un abrazo, gracias y felices Pascuas!!!
Escrito por: Carmen el Marzo 20, 2008 3:59 PM
Hola Mariana:
En primer lugar FELICITARTE!!!! por evidenciar lo grande de tu vocaciòn al continuar en este Jardìn despuès de haber estado en escuelas privadas. Me ha emocionado tanto tu relato y me ha dado tanto gusto el reconocimiento a tu dedicaciòn y entrega por parte de tu alumno "El Mauro" creo que no ha de existir para un docente un reconocimiento mayor que el de sus queridos alumnos.
Gracias por compartir tu experiencia, profunda, fuerte, motivante, reconfortante para tantos de nosotros.
Con cariño desde Puebla, Mèxico
Margarita R. Ruiz
Escrito por: Margarita R. Ruiz el Marzo 22, 2008 12:07 AM
Mariana:
Me emocioné mucho al leer tu relato (del que ya conocía una parte)
Agradezco a Dios porque te dió esa vocación tan hermosa, la de ser maestra, con la que podés llegar a mejorar, por medio del amor, la vida de tantos seres pequeñitos que te necesitan tanto.
Esto sí que es, como dice la canción:"HONRAR LA VIDA" y no pasar por ella en vano, dejando huellas para lograr un mundo mejor.
Escrito por: Ali el Marzo 22, 2008 12:14 AM
si cada niño-mauro guarda en algún lugar de su infancia el sentir unos besos, unos mimos, unas risas, unos abrazos y que para alguien es importante, seguro habrá unos hombres-mauro mejores. Porque saben que eso existe, que algunas veces se recibe y que siempre se puede dar...
y vos lograste eso no en uno, sino en muuuuchos "mauros", que orgullo!
Escrito por: Jacquie el Marzo 22, 2008 10:01 AM
GRACIAS A TODAS POR SUS COMENTARIOS!! es muy gratificante leer lo que piensan. Hace mucho que escribí esta historia real y nunca la había leído nadie...Tomar la desición de publicarla me costó, pero no me arrepiento, compartirla me llena de placer...sabiendo que a uds. amigas les llegó y mucho.
Gracias a "Margarita"...por esta oportunidad.
Cariños a todas!!!
Escrito por: Mariana el Marzo 22, 2008 12:24 PM
GRACIAS A LAS MOSCAS
(Mariana sabe porque)
Si, gracias a las moscas que no me distrajeron, pude terminar de leer y gracias a que me seque las lagrimas puede ver el teclado para escribirte y decirte:QUE BUENO!!!!!!!!!!!
Un beso grande, sabes que te quiero mucho(como "El Mauro")
Enyi
Escrito por: Enyi el Marzo 22, 2008 6:40 PM
Me toco vivir la infancia de mi hijo rebelde, sin conducta estabilizada y como mamá encontre maestras tiernas, dulces, cariñosas como la "Rubia"...
Mariana, seguí así,con esa entrega y amor encontrarás en tu camino otros Mauros, a los cuales les haras un bien tremendo y vos engrandeceras tu alma.
¡Adelante!...
Moma 26/03/08
Escrito por: Moma el Marzo 26, 2008 5:04 PM
gracias mariana por compartir u experiencia.. recien me inicio en esta profesion y realmente me doy cuenta que uno hace mucho por los niños y mucho mas con amor... yo no tengo un Mauro tengo un Fabricio y un Franco y a pesar que ellos me descompaginan mi clase los amo y son importamtes para mi... gracias por ayudarme en alguna manera..
Escrito por: Natalia el Junio 16, 2008 11:06 PM
