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Romina Ruffolo, de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, nos cuenta porqué sigue eligiendo ser maestra de niños pequeños:
“Amo ser docente”...
A pesar de que la rutina y las demandas sociales hacen que me sienta cansada…, y a pesar de que a veces no tengo ganas…, no me veo en otro rol que no tenga relación con lo pedagógico.
Me gusta hacer todo que la función contempla.Pero lo que más disfruto son los chicos. Uno puede tener el peor día de su vida, y ellos, con un beso y una palabra oportuna, tienen esa sencillez de sacarte una lágrima con sabor a dulzura. Las hipótesis sobre la vida y sobre sus propias experiencias me divierten muchísimo... El desafío de aprender cuando algo no sale, es muy gratificante. Creo que en este punto es donde uno se queda y no en los obstáculos que empañaron vivir con ellos sus logros. Ahí es donde uno encuentra el sentido a lo que está haciendo, ahí donde siente que generó un cambio, donde sembró una semilla, donde se siente significativo, porque dejó su marca. ¡Y qué responsabilidad tiene uno sobre estas “marcas” que vamos dejando en el chico!
Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las Junio 11, 2008 2:56 PM
