Desde Buenos Aires, Claudia nos comparte un experiencia de cuando era maestra en una zona de sector popular:
"Una mañana, en un Jardín del barrio de Lugano, en el marco de un proyecto sobre Derechos de los niños, habíamos conversado con los chicos de la sala de 5 sobre el derecho a ser cuidados por los adultos y a recibir un buen trato por parte de los mismos. En ese momento me interrogaba acerca de este tema como significativo o de interés para los chicos y si ellos podrían construir el sentido de aprender que son "sujetos de Derecho".
A la semana siguiente la mamá de Martín, un chiquito de ojos tristes que hacía un enorme esfuerzo para aprender, me pidió conversar sobre una situación que le había llamado mucho la atención. Resulta que al estar sus padres separados, Martín veía poco a su papá y muchas veces se quedaba esperando la promesa de la visita que luego no llegaba…
Para la sorpresa del papá de Martín, durante un paseo el niño le había planteado “los chicos tenemos derecho a ser cuidados. Cuando vos me dejás plantado me hacés sufrir”.
Inmediatamente vino el reproche hacia la madre “tu mamá te llena la cabeza en mi contra”, a lo que Martín respondió “lo aprendí en el Jardín”.
Al finalizar el año, Martín aún no podía dibujar un monigote, sólo hacía trazos en la hoja, tampoco podía copiar su nombre, pero sí sabía que merecía ser respetado… Para él fue un aprendizaje muy significativo y para mi, como su maestra, también."