Un bebé en la panza...
Silvina de Chacabuco, Argentina, nos cuenta:
En la sala de 3 años, estábamos sentados en el piso después de un juego centralizador. Mi preceptora, Cecilia, embarazada de 3 meses, trataba de limpiar las mesitas y se tropezó con uno de los nenes.
Asustada, grité sin querer y el silencio llegó a la sala.
“¡Chiquis! –dije como ahogada- ¡Hay que tener cuidado! ¡Cecilia tiene un bebé en la panza!”
Luciano, con un sonido grueso en su voz y ojos redondos de asombro, dijo:
“¿Qué? ¿Se lo comió?”
Nadie se movía, todos me miraron esperando una respuesta inmediata, la cual llegó después de la risa mía y de Cecilia (risa a la que no se sumaron... esperaban en silencio la explicación que no llegaba).
Por supuesto, fue un instante que seguramente para ellos fue eterno.
Fui bien simple y dije algo así:
¡No, Luciano! Cuando una mamá y un papá quieren un hijito, se quieren mucho y juntos hacen un bebé, después va creciendo despacito en la panza de la mamá.
Nadie preguntó nada más y todo volvió a la normalidad. Yo quedé preocupada: comencé una unidad didáctica e invité a un pediatra, jugamos con las distintas partes del cuerpo, cómo cuidarlas y quererlas…
Pero sobre el tema nadie volvió a preguntar.