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Postales de la vida en el Jardín
 
Recupera las anécdotas y recuerdos de algunos momentos o circunstancias por los que atravesamos en nuestro quehacer diario en la escuela. Esos hitos que por algún motivo se recortan del resto…
Una posibilidad de compartir estas “postales” de la vida personal de cada uno dentro del jardín como modo de acceder a los diversos sentidos del ser maestros.
 
 

Trabajando con los cuentos (segunda parte)

Aquí les presentamos la segunda parte de la construcción del cuento realizó nuestra colega Silvia de la Escuela Particular N° 1035 "Nuestra Señora de Guadalupe" de la Provincia de Santa Fe, Argentina...

A partir de este comienzo, seguimos eligiendo y construyendo personajes:

Y llegó el gran día….

Comenzamos a pensar como podría ser la historia uniendo a estos dos personajes. A medida que se nos iban ocurriendo ideas las decíamos y la Seño las anotaba en el pizarrón. Después la Seño leía lo que iba escribiendo y decidíamos si dejarlo así o no.
Así quedó nuestro cuento:

Flor, la pastorcita valiente

Había una vez, una pastorcita que se llamaba Flor. Ella vivía en una granja, junto con sus ovejas juguetonas, su abuelita y sus papás. La casa era pequeña como una nuez y estaba detrás de un arbusto. El pasto que rodeaba la casa era de muchos tonos de verde.
En el aire había un riquísimo perfume de flores. Todo era bello y parecía brillar bajo el sol.
Pero un día apareció en la granja el temible lobo Juan. Juan era enorme y fuerte. Tenía manos con filosas garras y afilados colmillos. En silencio, el muy astuto, se robó a todas las ovejas de Flor, se las llevó para comérselas después, en su casa del bosque.
Cuando la pastorcita salió de su casa, vió que todas sus ovejas habían desaparecido, y se puso a llorar.
Después se calmó, tomó coraje y decidió ir al bosque a buscarlas. Llevó su bastón para atraparlas y para pegarle una paliza al lobo malo y ladrón.
En el camino, primero se encontró con un conejo y una mariposa, y después con una preciosa hada, que la llevó hasta la casa del lobo.
Miraron por la ventana y el muy glotón estaba calentando agua en una olla gigante, para cocinar un sabroso guiso de ricas ovejas.
Flor entró a la casa y le pegó con el bastón y enojada le dijo que nunca más vuelva a acercarse a sus ovejas.
El lobo arrepentido aceptó y Flor volvió a su casa junto a sus ovejitas. Y vivieron muy felices, por siempre jamás…
Y Colorín colorado el cuento de Flor la pastorcita valiente se ha terminado.
Fin



Trabajando con los cuentos...

Nuestra colega, Silvia de la Escuela Particular N° 1035 "Nuestra Señora de Guadalupe" de la Provincia de Santa Fe, Argentina, nos comparte...

Este es un trabajo que realizamos para el armado de un cuento. Dicho trabajo lo puse en un CD viajero que visita a las familias para que puedan ver como trabajamos en el aula. En ese CD les fuí enviando diferentes trabajos e información sobre lectoescritura.

Nuestro primer compartir fue con el cuento "El lobo Juan":

(continuará...)



...no era necesario decir nada más.

Angie de la Unidad Educativa "Campanita", Cochabamba, Bolivia nos cuenta:

"Estabamos trabajando producción de textos con los niños, ya habíamos realizado recetas, cuentos, adivinanzas. Para trabajar sobre el contenido de las cartas, habíamos acordado escribir cartas a nuestros seres queridos, algunos niños tienen a su mamá lejos del país, otros a sus tíos, primos, etc.
Su escritura no llegaba a ser convencional del todo. Así que después de lo que ellos producían yo interpretaba junto con ellos el contenido de la misma, escribiendo debajo de sus grafías.

Me llamó mucho la atención una niña que le había escrito una carta a su mamá que había fallecido. El contenido de la misma, me consternó mucho, pues ella decía que sabía que su mamá le cuidaba en el cielo, y que deseaba que su mamá le respondiera esta carta. Fue difícil para mi manejar esta situación, le tuve que argumentar que si bien su mamá estaba en el cielo, no podría ser fácil que ella le diera una respuesta. Pero que siempre la está mirando y que la quiere mucho. Titubee un poco, le dí beso y un abrazo y en ese instante creo que entre las dos no era necesario decir nada más".



Anécdotas con Tic´s (II)

Nuevamente Silvia, desde Quilmes provincia de Buenos Aires, comparte algunas anécdotas relacionadas con las Ntics ocurridas en la sala de 5 años.

Anécdota 2:
Como todo principio de año uno comienza a establecer un diágnóstico de cada uno de los chicos con respecto a la lectoescritura. En esa indagación descubro que hay un chico que no era capaz de escribir solo su nombre en imprenta (en mi escuela se trabaja la lecto escritura desde la sala de 3 años y este chico concurría a la escuela desde esa sala) lo que me llamó mucho la atención ya que el resto del grupo lo hacía con total seguridad.
Un par de días después iniciamos como actividad la confección mediante la computadora de etiquetas para los cuadernos y libros de cada uno.
Así fue que fueron pasando de a uno a escribir su nombre eligiendo tipografía color y dibujo para las mismas.
Grande fue mi sorpresa cuando el alumno que "supuestamente" no sabía escribir su nombre solo, tipeo con seguridad y hasta con rapidez una a una las letras de su nombre formando SANTIAGO mientras se le dibujaba una gran sonrisa en su rostro....

Yo tengo algunas respuestas para mis anécdotas pero los/las invito a que piensen algunas posibles reflexiones al respecto.



Letras, palabras y algo más...

Patricia nos cuenta:

Hace unos años, trabajaba en una sala de 5 años en un sector popular donde la mayoría de las madres sólo tenían escolaridad incompleta. Con las maestras nos propusimos trabajar especialmente la alfabetización inicial y el conocimiento de las letras. Así decidimos ir colocando carteles con los nombres de cada una de las cosas de la sala o de los sectores que utilizábamos diariamente. Cada día agregábamos un cartel nuevo en letra mayúscula imprenta.

Paralelamente, con los niños, trabajábamos sobre el nombre propio... cómo comenzaba, qué letras tenía, quiénes tenían nombres que empezaban igual, etc.
Decidimos no solo poner carteles con "palabras fáciles" sino con todas las palabras que usábamos cotidianamente en el Jardín. Así, los sectores de juego fueron recibiendo sus carteles con sus nombres característicos: "construcciones", "juegos tranquilos", "carpintería", etc.

El primero de estos carteles que confeccioné fue el del rincón de la casita. Sin embargo, al escribirlo en una letra que no suelo utilizar habitualmente, puse "DRATIZACIONES". El cartel estuvo bien visible desde el comienzo de las clases en marzo hasta octubre en que nos dimos cuenta del error. Por la sala pasaron padres, otros maestros, la directora, chicos de primaria, etc. pero ninguno reparó en esto, como si los que sabemos leer, leemos sin leer.

Un día de octubre, Ariel (que había aprendido "solito" a leer) estaba parado en medio de la sala leyendo cada uno de los carteles.
Cuando llegó al cartel en cuestión, se paró en seco y me dijo "Patricia, ¿es dratizaciones o dramatizaciones?". En un principio no comprendí sobre qué me estaba preguntando. Entonces Ariel me señaló el cartel. Riendo le respondí: "Noooooo, es dramatizaciones. ¡Me equivoqué!". A lo que él respondió: "Menos mal que estoy yo, sino vos nos vendés cualquier cosa".

Quedé asombrada con su razonamiento. Ariel había puesto en palabras el por qué nos interesaba tanto que pudieran "armarse con algunas herramientas" antes de terminar el Jardín e ingresar a la escolaridad básica.

Saber leer y escribir no es un conocimiento más... el conocimiento es un "poder" del que muchos están desprovistos a la hora de hacer valer sus derechos... Esto me dejó pensando sobre si conviene o no enseñar a leer y escribir en la sala de 5.



¡Que mal escribe Johana!

En la sala de 5 años, solíamos colocar carteles con los nombres de las cosas. A veces los escribía yo. Otras, ellos me dictaban y yo escribía.
En una ocasión, los chicos quisieron armar sus propios carteles. Estábamos hablando del 25 de mayo y después de dibujar algunos personajes de la época colonial, algunos intentaron poner los nombres.

Noelia, una de las niñas más adelantada en esta tarea, tenía dos dibujos: una dama antigua y una lavandera. A su lado, Johana había dibujado, también una lavandera y una dama antigua.
Yo pasaba entre los grupos y leía lo que habían escrito. Noelia se esforzaba por escribir "lavandera" al pie del dibujo. Observé que había escrito "dama tigua" y lo leí en voz alta.

16-300.jpg Noe, escribiste "dama tigua".
Noelia alzó la cabeza y respondió: Yo escribí "dama antigua". Al afirmarlo, miraba su dibujo, el de Johana y el letrero escrito.
Me parece que no... le dije riendo. Acá dice "dama tigua" (señalando cada palabra).
Miró su dibujo, lo escrito y también lo leyó.
En lugar de corregirlo, exclamó: ¡Qué mal escribe Johana!
Johana, levantó la mirada y respondió, "yo te dije que no sabía"

¿Qué había pasado? Las dos nenas se habían puesto de acuerdo y cada una había escrito una palabra. Luego simplemente, ¡se lo habían copiado! Las tres nos reímos a carcajadas y escribimos de nuevo la palabra.

Las letras suelen "bailar" y "combinarse" A VECES como ellas quieren sin que nos demos cuenta...

Patricia