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Postales de la vida en el Jardín
 
Recupera las anécdotas y recuerdos de algunos momentos o circunstancias por los que atravesamos en nuestro quehacer diario en la escuela. Esos hitos que por algún motivo se recortan del resto…
Una posibilidad de compartir estas “postales” de la vida personal de cada uno dentro del jardín como modo de acceder a los diversos sentidos del ser maestros.
 
 

Jugar en carpintería y en Ciencias...

Les presentamos una serie de imágenes que nos acercó Liliana Bo, del Jardín de Infantes Integral N° 1. D.E N° 5 a propósito del trabajo en rincones.
Liliana nos señala:

"... En nuestro jardin todavia existe y trabajamos en el rincón de carpinteria y ciencias...
Estas fotos dan cuenta de ello... Creo que somos la generacion de las no tan jóvenes las que mantenemos el juego trabajo tal como en los libros"

¡Gracias Liliana!



Letras, palabras y algo más...

Patricia nos cuenta:

Hace unos años, trabajaba en una sala de 5 años en un sector popular donde la mayoría de las madres sólo tenían escolaridad incompleta. Con las maestras nos propusimos trabajar especialmente la alfabetización inicial y el conocimiento de las letras. Así decidimos ir colocando carteles con los nombres de cada una de las cosas de la sala o de los sectores que utilizábamos diariamente. Cada día agregábamos un cartel nuevo en letra mayúscula imprenta.

Paralelamente, con los niños, trabajábamos sobre el nombre propio... cómo comenzaba, qué letras tenía, quiénes tenían nombres que empezaban igual, etc.
Decidimos no solo poner carteles con "palabras fáciles" sino con todas las palabras que usábamos cotidianamente en el Jardín. Así, los sectores de juego fueron recibiendo sus carteles con sus nombres característicos: "construcciones", "juegos tranquilos", "carpintería", etc.

El primero de estos carteles que confeccioné fue el del rincón de la casita. Sin embargo, al escribirlo en una letra que no suelo utilizar habitualmente, puse "DRATIZACIONES". El cartel estuvo bien visible desde el comienzo de las clases en marzo hasta octubre en que nos dimos cuenta del error. Por la sala pasaron padres, otros maestros, la directora, chicos de primaria, etc. pero ninguno reparó en esto, como si los que sabemos leer, leemos sin leer.

Un día de octubre, Ariel (que había aprendido "solito" a leer) estaba parado en medio de la sala leyendo cada uno de los carteles.
Cuando llegó al cartel en cuestión, se paró en seco y me dijo "Patricia, ¿es dratizaciones o dramatizaciones?". En un principio no comprendí sobre qué me estaba preguntando. Entonces Ariel me señaló el cartel. Riendo le respondí: "Noooooo, es dramatizaciones. ¡Me equivoqué!". A lo que él respondió: "Menos mal que estoy yo, sino vos nos vendés cualquier cosa".

Quedé asombrada con su razonamiento. Ariel había puesto en palabras el por qué nos interesaba tanto que pudieran "armarse con algunas herramientas" antes de terminar el Jardín e ingresar a la escolaridad básica.

Saber leer y escribir no es un conocimiento más... el conocimiento es un "poder" del que muchos están desprovistos a la hora de hacer valer sus derechos... Esto me dejó pensando sobre si conviene o no enseñar a leer y escribir en la sala de 5.