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Una maestra orgullosa...
Cuando desde Margarita agradecimos y felicitamos a los niños de Liliana Bo (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) por sus producciones, ella nos respondió, llena de orgullo...:
Muchas gracias por las felicitaciones. La verdad es que yo también estaba contenta con las producciones... Fueron mejorando mucho..
Cuando entraron, a principio de año, eran un gran numero de niños, sus producciones eran imágenes cercanas a garabatos, pintaban sin limites..lineas sobre lineas, y ahora crean, usan bien el espacio, el color, pueden usar bien las herramietas y las posibilidades que cada una brinda... al igual que los materiales... antes usaban la acuarela sucia, sin limpiar cada vez su pincel y ahora usan agua limpia para humedecer un nuevo color...se dedican... producen ..
...habla la señorita....
Gracias nuevamente
LILIANA
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 11:04 AM
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No tengo todas las respuestas...
Silvina, de Chacabuco, Buenos Aires-Argentina, nos cuenta qué sentido tiene para ella ser maestra:
Desde pequeña supe que quería ser maestra. Mi juego preferido era siempre ser “la maestra” de mis amiguitas del barrio: tomaba un pizarrón, una tiza y “enseñaba” letras y cuentas. ¡Cómo me gustaba sentir que sabía más que ellos!
Fui creciendo y pasé por el jardín, la primaria, la secundaria y el profesorado. De todos mis maestros y profesores aprendí algo que iba guardando en mi mente y en mi corazón. Y cuando realicé mis primeras prácticas y me enfrenté a los niños, los incorporé definitivamente a mi mundo, especialmente a los más chiquitos.
Y es así que hoy, siendo maestra jardinera, ya no me alcanza con enseñar números y letras. Ahora sé que ser maestra es acompañar, contener, sostener… Es transmitir afecto, valores morales y pautas de comportamiento grupal y social. Es tratar de formar alumnos íntegros, creativos, solidarios y críticos. Es trabajar las fortalezas de cada uno. Es dejarlos compartir, elegir, decidir, disentir, proponer… Es enseñarles que el trabajo en equipo enriquece y que juntos se pueden llevar adelante los proyectos.
¡Cuánto que aprendo de mis niños! ¡Cuánto me enseñan! Me enriquecen con su inocencia, sus palabras, sus anécdotas… Ahora comprendo la dimensión de la gran responsabilidad que entraña la tarea de ser maestra pero es para mí una fuente inagotable de placer.
No tengo todas las respuestas, pero puedo sembrar esperanza… Y desde este lugarcito, que es mi jardín, pongo mi granito de arena para lograr ese “mañana” mejor que añoro para ellos. ¿Será una utopía? ¡Claro que no!, me digo día a día, cuando los veo jugar, reír, aprender, crecer...
Comparto con mis compañeras mis dudas, mis inquietudes, mis miedos... Pero comienzo cada año con las mismas ilusiones, el mismo compromiso y con la misma fuerza. Porque sé con certeza que éste es mi lugar y me enorgullece decir “Soy maestra jardinera”.
María Silvina Bressano
Chacabuco
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 10:00 AM
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Derechos de la Educadora
Desde Querétaro - México, Miriam Emilia Reyes Martínez, nos comparte este decálogo:
LA EDUCADORA TIENE DERECHO A.
1.- Abrazar a sus niños cuando así lo requieran.
2.- Demostrarles cuanto los quiere y le hacen falta cuando no asisten a clase.
3.- A jugar con ellos siempre que se necesite.
4.- A sentarse en el tapete y leerles un hermoso cuento.
5.- A permitir que sus niños se queden dormidos en su regazo.
6.- A brindarles todas aquellas actividades que los hará hombres y mujeres felices.
7.- Ensuciarse de resistol o de masa cuando trabaja con sus pequeñitos.
8.- A cantarles canciones infantiles aun cuando su voz esté ronca.
9. A decirles Te quiero, cuantas veces se necesite en el día.
10. A estar siempre al pendiente de cada niño o niña
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| Publicado por Infancia en Red a las 11:54 AM
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Un escenario posible y diferente...
Silvina de Santa Fé, Argentina, nos cuenta qué significa para ella ser maestra de niños pequeños...
Realmente esta reflexión es un gran desafío hoy para mí.
En primer lugar, me hace pensar que hubiera escrito yo hace 20 años atrás, cuando estaba estudiando para ser docente de nivel inicial y descubría este mundo apasionante.
Entonces hubiera dicho que me dedicaba a esto porque me gustan los niños, porque me hace feliz descubrir su inocencia.
Hoy, mi pensamiento va más allá de esto, hoy digo que esa inocencia, esa fragilidad y esta infancia no sólo me renueva cotidianamente sino que me regala un soplo de vida todos los días.
Antes yo me pensaba como en ese mito de “la docente” frente al aula... como la titiritera de una obra áulica... pero a medida que el tiempo fue pasando, y fui madurando y perdiendo mis prejuicios de docente (aún quedan algunos por dejar) pude descubrir un nuevo mundo.
Ahora puedo ser una espectadora más de sucesos cotidianos, puedo ser aprendiz de mis pequeñas alumnas, puedo compartir con ellas alegrías, tristezas y hechos dramáticos, puedo reír y llorar con ellas, puedo vivir cada una de las etapas de sus vidas y de mi vida compartiendo, ofreciendo lo que tengo, recibiendo lo que carezco, y puedo JUGAR. Hoy es un placer que pocos adultos se permiten y es el que más disfruto. Un jugar con sentido, un jugar para crecer, un jugar que nos hace sentir esa sensación... como si estuviéramos descosiendo una costura, tirando de un hilito, viendo como poquito a poco se rompen las ataduras y las telas comienzan a moverse, a soltarse, a liberarse.
Cada día en el jardín es un desafío, yo voy con una mochila cargada de expectativas y deseos, y generalmente vuelvo con otra, es un devenir de sorpresas.
En fin, para mí ser educadora es una responsabilidad muy grande. Por esto creo que necesitamos recuperar nuestros verdaderos valores, tener claro a donde vamos; ser educadoras es ir clikeando siempre un escenario posible y diferente pero sin perder el buen sentido de la vida.
¿Qué les parece? ¿No es apasionante? ¡Como para no disfrutar de esta hermosa profesión!
Cariños. Silvina.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 3:12 PM
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Ser docente era mi destino...
Romina de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, nos cuenta qué sentido tiene para ella ser educadora de niños pequeños:
Para mi ser docente representa un sin fin de cuestiones.
Ya contaban por ahí mis padres, que desde niña me sentaba con mis muñecos y les enseñaba las letras y los números. Luego sin darme cuenta, esa ilusión de pequeña se transformaría en mi vocación.
Supe desde siempre, sin saber bien el porqué, que ser docente era mi destino, el sentido era “enseñar al otro”.
Finalmente, me dediqué a la educación de los más pequeños, al jardín de infantes, por ser una edad en la que la inocencia y la pureza te llenan el alma.
Con miedos y muchos deseos profesionales, emprendí el viaje de estudiar y ejercí esta profesión, sin saber siquiera, que muchas de las cosas que hoy me dan placer y satisfacción no estaban escritas en ningún libro.
“Educar” es lograr que el sujeto incorpore estrategias y comportamientos adecuados para responder a las pautas y a los requisitos de una determinada sociedad.
El niño debe estar preparado para atender a sus propias necesidades y, también, para poder ayudar, efectivamente, a su comunidad.
Pero en mi poca experiencia eso es sólo una pequeña parte.
No es una mera transmisión de contenidos y de saberes a aprender desde un modelo social, sino también desde un modelo institucional, desde un modelo direccional y desde el propio modelo de aprendizaje con el que cada docente fue formado.
Si reflexionamos sobre diferentes teorías y definiciones del “ser educadora”, tomo prestadas palabras de Jaques Delors, que de mi formación recuerdo: “Educar es construir, es camino y proceso.”
A lo que Carl Rogers agrega: “…quizás un maestro sólo sea una persona que facilita, que coloca cosas delante de la gente y muestra cuán emocionantes y maravillosas son, incitando a probarlas…”
Desde mi experiencia agregaría que uno facilita el aprendizaje no solamente de contenidos de matemática, lengua y ciencias; sino también de valores, principios y de modos de manejarse en la vida.
El educador es un modelo, un “espejo” en el cual, los que se están formando, se reflejan. Los ejemplos de la vida suelen ser más significativos que las cuentas de suma.
Cada vez más, el docente cumple con funciones que van más allá de lo académico.
La necesidad de referentes familiares, afectivos y sociales con los que se encuentran los alumnos, lleva a demandar otras necesidades: contención, escucha, diálogo, reflexión. Uno no sólo trabaja con los alumnos sino también con su entorno. Las familias de la sociedad argentina actual, están muy modificadas de aquellas tradicionales con las que nuestros docentes trabajaron años atrás.
La diversidad de tipos de familias nos pone en un rol de constante capacitación y profesionalismo para que, en el camino, uno no confunda la profesión y se convierta, de repente, en psicólogo de los padres.
La diversidad nos genera desafíos. Debemos tener en cuenta que cada alumno con el que trabajamos es único y particular.
El docente debe facilitar el camino propio de cada chico, pero dentro de lo que el contexto social demande.
¡Qué tarea difícil! Es una de las frases que, a veces, surge en mí, cuando las funciones que abarca mi profesión me sobrepasan. Y para aquellos que sólo piensan que trabajamos cuatro horas y tenemos muchos meses de vacaciones, no entiende la magnitud de nuestra tarea.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 12:44 PM
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Sigo eligiendo ser maestra...
Romina Ruffolo, de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, nos cuenta porqué sigue eligiendo ser maestra de niños pequeños:
“Amo ser docente”...
A pesar de que la rutina y las demandas sociales hacen que me sienta cansada…, y a pesar de que a veces no tengo ganas…, no me veo en otro rol que no tenga relación con lo pedagógico.
Me gusta hacer todo que la función contempla.Pero lo que más disfruto son los chicos. Uno puede tener el peor día de su vida, y ellos, con un beso y una palabra oportuna, tienen esa sencillez de sacarte una lágrima con sabor a dulzura. Las hipótesis sobre la vida y sobre sus propias experiencias me divierten muchísimo... El desafío de aprender cuando algo no sale, es muy gratificante. Creo que en este punto es donde uno se queda y no en los obstáculos que empañaron vivir con ellos sus logros. Ahí es donde uno encuentra el sentido a lo que está haciendo, ahí donde siente que generó un cambio, donde sembró una semilla, donde se siente significativo, porque dejó su marca. ¡Y qué responsabilidad tiene uno sobre estas “marcas” que vamos dejando en el chico!
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 2:56 PM
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Habrá servido de algo...?
Mariana Benedetti de Batán, provincia de Buenos Aires-Argentina, comparte con nosotros este recuerdo:
EL MAURO
En 1994 tomé un cargo como maestra en un Jardín Municipal. Previamente había rendido un concurso que me habilitó a titularizar en este sistema.
El jardín era alejado, como todos los municipales, en una zona desfavorable de Mar del Plata, yo diría que más que eso, porque reunía todas la condiciones para un título mayor, no sólo desfavorable.
Delincuencia, miseria, hambre, enfermedades, familias multitudinarias, niños desprotegidos…
Yo venía de trabajar en establecimientos privados.
El contraste fue terrible.
En el tumulto escuché el primer día –“te tocó la rubia”- ser rubia era fatal y más si ibas a ser la maestra de su hijo. Fue difícil adaptarse, me esperaba una sala de 5 años o para ser más profesional una tercera sección con 31 alumnos.
No me voy a olvidar más... en la primera reunión de padres yo hablaba e interiormente me preguntaba si ese grupo de madres me estaría entendiendo.
¿Me estarán entendiendo?-me preguntaba, más me preguntaba y más hablaba y menos, creo , me entendían…Fijaba la vista en alguno de los presentes y ese la bajaba instantáneamente, me discriminaban, indefectiblemente eso era lo que sentía.
Noches sin dormir, me pasé…no sabía como llegarles, debía haber una forma...
Entre los 31 alumnos estaba Mauro, tanto para decir de él!!! Era imposible… con Mauro era imposible, siempre me pregunté si lo que trabajé con él había servido de algo. Era agresivo, le agarraban “arranques” en los cuales tiraba todo, y todo es todo, juguetes, sillas, mesas, tenía mucha fuerza. Mauro, estaba enojado con la vida, eso le pasaba, por eso tanta fuerza. Pero yo en ese momento no lo entendía.
Se escapaba, salía a la calle por el agujero del alambrado del patio, tiraba todo lo que había en mi mochila y se ponía una moneda en la boca, -“si te acercás me la trago”- me decía.
Nunca venían a buscarlo en horario, siempre tarde, muy tarde, un día fuimos hasta la casa, porque si no íbamos a pernoctar en el jardín, y una vez que llegamos tuvimos que meternos por un caminito lleno de casillas, la de Mauro era la última, y allí estaba su mamá, sentada, tomando mate que cuando me vio golpeó su palma de la mano contra su frente y gritó “El Mauuuuro”, se había olvidado.
Toda la noche reflexioné, y no hacía más que repetirme, “hay madres que se olvidan de sus hijos”… con esta realidad era difícil.
Fue un año terrible, ¿contar un cuento? Imposible, Mauro se encargaba de que lo fuera. se acostaba boca arriba y apoyaba sus piernas sobre la puerta y la pateaba, a ritmo, sin descanso. Contar un cuento era imposible.
Con afecto, besos, abrazos, resaltando sus buenas actitudes, no se lograba nada, con límites firmes, tampoco. Mauro era imposible.
Siempre pensé que me odiaba…y siempre me pregunté si todo lo que hice con él había servido de algo.
Mauro egresó…fue un año duro, cuando le entregué el diploma, Mauro lloró y yo…también. Mauro lloró, me dije esa noche, lloró….
Pasaron los años y pasaron las salas y pasaron los niños y me daba cuenta cuán gratificante era trabajar allí, ya no me discriminaban, ya me querían, y decían en el tumulto –“te tocó Mariana”- con un tono de alegría.
Y pensé, logré llegarles, había una forma, entregarse.
Los besos y abrazos eran distintos, el contraste con los privados seguía siendo el mismo, pero yo quería esto, yo quería niños que se asombraran con todo, yo quería niños que, aunque costara,… cuando lo lograba “el beso” era llenarse de mutuo placer, ellos porque lo necesitaban, yo porque sentía que al darlo estaba entregando parte de mí, y esa parte era muy bien recibida. Eran besos con mucha carga, eran abrazos con mucha energía, no sólo de “¡chau, hasta mañana!”.
Y pasaron los años, y pasaron las salas y pasaron los niños y me daba cuenta que me necesitaban, nos necesitaban.
¿¿Al Mauro??... Lo veía de vez en cuando, a veces pasaba de visita, a veces pasaba a venderme almanaques de esos que seguramente regalaban en una carnicería, por que tenían la publicidad. –“Estoy vendiendo almanaques, maestra, ¿me compra uno?"- a veces pasaba a esconderse, -“porque hay unos pibes de por acá “nomá” que me siguen”- a veces pasaba, por pasar, y me contaba que iba a la escuela, a una especial, porque en la de la vuelta no lo aceptaron mucho tiempo.
Mauro terminó en una escuela especial, pero…si era inteligente, sólo era imposible, esa noche tampoco dormí demasiado, le cortaron las alas al Mauro, pensé. Y me volví a preguntar y creo que esta vez a confirmar, definitivamente, todo lo que hice con él no había servido demasiado.
Y pasaron los años, y pasaron las salas y pasaron los niños y sí, era gratificante. Hubo muchos niños conflictivos, familias en riesgo, problemas de conducta, niños con hambre y desprotegidos, eso era diario, pero no sé porque Mauro fue especial, tal vez porque fue mi primer contraste, porque fue la primera vez que vivía una cosa así y que por mi falta de experiencia, definitivamente todo lo que había hecho no había servido demasiado.
Y pasaron los años, ocho años, en el 2002, me acuerdo, Mauro tenía 14 años y vino al jardín, al grito de –“¡Maestra!”- me dio un abrazo, y me contó “del Marcelo”, su hermano menor, que había sido alumno del jardín, pero no mío, -“El Marcelo” anda en cosas raras, fuma cigarro, fuma, y hala pegamento de la bolsa, vió?, está loco “El Marcelo”, yo eso no lo hago- Yo sabía que en cierta forma me mentía, que me quería impresionar. “¿Sabe maestra?, el viernes egreso de noveno, la quería invitar a la entrega de diplomas, va a venir?-
Y sí… fui…a la escuela quinientos y pico, una especial, fui porque “ El Mauro” me invitó, y fui.
Una vez allí, en la puerta, me presenté como la maestra de sala de 5 de Mauro o para ser más profesional la de tercera sección. Me recibió una docente, me parece que la directora, había mucha gente, no reconocí a nadie de la familia de Mauro, tenía mis dudas de que estuvieran allí. Presencié todo el acto y Mauro me saludaba de lejos, muy contento.
Entrada de Banderas, Himno, palabras y entrega de diplomas, llamaban un familiar por alumno y se lo entregaban, una foto, en fin! todo de rutina. Cuando llegó el turno de Mauro, lo nombraron, el se levantó orgulloso, con el pecho y el mentón en alto, mirándome de reojo, y llamaron a la persona que se lo entregaría…para mi sorpresa… me llamaron a mi. Llamaron a la maestra de sala de 5 de Mauro, porque él quiso que se lo entregara yo. Quedé petrificada, helada, enmudecida, como si estuviera soñando, avancé como flotando, tomé el diploma y se lo di, Mauro lloraba y me abrazaba muy fuerte, yo no, yo no lloraba, yo no reaccionaba.
Volví al jardín… durante todo el trayecto lloré sin parar con una congoja incontenible, con una mezcla de angustia y alegría y comprobé, luego de ocho años, que todo lo que hice había servido de algo, que el amor superó todas las barreras, que “al Mauro” y a mí nos quedó lo mejor, un sentimiento muy fuerte. Él sabía que para alguien en el mundo era importante, y sí! después de tanto tiempo me di cuenta que todo lo que hice había servido de algo.
Unos años después, en un semáforo, se acercó un muchacho, de esos que uno atina a cerrar la ventanilla, vendiendo Tic-Tac, las pastillitas, era Mauro, que al grito de –“¡Maestra!- metió la cabeza en mi auto y me abrazó muy fuerte, -“estoy trabajando, ¿vió?”-, el semáforo cambió a luz verde y tocaban bocina de atrás, -“¡Tome, Maestra, le regalo las pastillas¡ me dio una cajita, y arranqué…a lo lejos escuché, -“la quiero mucho, Maestra…” y nunca más lo vi.
Espero poder dar un poco de entusiasmo a docentes que vivan situaciones similares…el amor todo lo hace posible.
Un cariño…Mariana Benedetti.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 2:45 PM
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La educación te abre al mundo.
Mariela Parma, del Jardín de Infantes “Dr. Juan Bialet Massé”, en Bialet Massé, Córdoba, Argentina, nos cuenta cómo eligió ser maestra:
De vocación: Educadora.
Muchas veces me senté a escribir y comenzar a contar: ese día… recuerdo cuándo… qué lindo… y son tantas las maravillas vividas en estos 23 años de educadora que me voy a detener en el comienzo.
Recuerdo con claridad una imagen de mis 11 años de edad: un grupo de niños, con su señorita, en una sala de preescolar del Colegio Santa Catalina de Bologna, en Tartagal (Salta). Imagen que nunca se me borró!! Desde ese día comencé a preguntarme, qué hacía esa señorita con niños tan pequeños? Y la inquietud me duró hasta el momento de tomar la gran decisión: qué estudio?
La Arqueología me atrapaba, pero la educación infantil, más. Pesaron los consejos de mis padres: “El tesoro más grande que te podemos dejar, es un título, y tiene que ser el correcto”. Mi madre con su dulzura y alegría, mi padre con su paz y tranquilidad, fueron quienes dejaron esas cualidades selladas en mi persona, sumadas a las ganas de aprender, llegué al comienzo de mi carrera, que me dio un título, amplió esa imagen de cuando tenía 11 años y que día a día, mes a mes, año a año, agrandó mi persona con un humilde orgullo de ser esa señorita frente a un grupo de niños, pudiendo transmitir valores y conocimientos.
Es al día de hoy que llevo un lema muy importante: "La educación te abre al mundo, si decides enseñar, trata siempre de aprender".
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 9:14 AM
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Mi abuela Esperanza.
Miriam, de Querétaro-México, nos cuenta qué significa para ella ser educadora:
Cuando me siento a reflexionar el porqué soy educadora , inmediatamente vienen a mi mente esos recuerdos de mi localidad, en donde la leña invade a toda la habitación y en el rincón espera el comal ardiente que caiga un trozo de masa extendida para cocinar el alimento de la familia…. Recuerdo ese aroma a café con canela y un poquito de leche que nos servían en enormes pocillos con piloncillo…. Y al centro de esta fábrica de delicias: mi abuela Esperanza …contando una y otra vez diversas historias. Ella sin haber pisado la escuela y con lo esencial de las letras…. Sabía del arte de contar cuentos sin saber leer , ni mucho menos escribir… Esta era la enseñanza que de boca a boca se vertía a las mujeres de la casa, las fábulas, los cuentos, las enseñanzas personales, las experiencias…. Todo eso era una forma muy rústica de llevar el sentido de la educación a las mujeres que en la localidad no tenían ni la más remota posibilidad de estudiar: eso era cosa de Hombres, las mujeres se quedaban en casa y tenían que aprender las labores del hogar….solamente eso.
Yo tenía ganas de estudiar y mi madre no compartía las ideas de la localidad y me inscribió en la primaria y desde ese momento, con mi gran abuela-educadora que había tenido en los años previos a mi escolarización, ya había tomado la decisión.
Cuando llegó el momento y la escuela terminaba, le rogué y supliqué a mi madre que me dejara estudiar, pero el problema era que en la comunidad no había más escuelas, sólo hasta la primaria llegaban los estudios. Fue entonces que mi madre tomó la acertada idea de irnos del rancho y vivir en la gran capital… Pero no era sólo yo, éramos cuatro hermanas y con la firme decisión de mi madre, comenzamos a vivir en un cuartito en la gran capital….el cambio fue muy drástico, nos asustaba tanto ruido y movimiento, extrañábamos la comida de rancho, los campos, los animales y el aire puro, pero ese era el precio a pagar…. Mis estudios continuaron hasta terminar la Universidad y cada vez veía con más claridad mi rumbo, a veces sentía nostalgia por el queso y atole de la abuela Esperanza…pero todo lo compensaba cuando me tocaban las prácticas docentes y acudíamos a los jardines de niños a practicar….el mandil tenía que ir impecablemente planchado, la bolsa de material completa y la planeación de las prácticas selladas y revisadas, era todo un ritual y mi maestra de la normal curiosamente se llamaba igual que mi abuela: Esperanza…
Estas mujeres son la razón de haber estudiado para educadora y el camino que Dios eligió para mí. Hoy han pasado muchos niños por mis manos y aun en mis recuerdos veo sus caritas expresivas cuando los contaba las viejas historias de la abuela y sus sonrisas y el beso en la mejilla en la despedida…hoy creo que valen la pena por tanto amor incondicional que te dan….
Cuando terminé de estudiar, inmediatamente pedí mi plaza de trabajo en mi localidad y tuve la fortuna de regresar al mismo lugar, casi todo está igual, como lo dejé años atrás…tal vez había más casas y luz pública pero esos cerros y la Peña de Bernal seguía majestuosa viéndome desde lejos….. todo esta ahí, menos mi abuela….ella ya había fallecido…pero no se fue porque cada una de sus palabras alentadoras las tuve en todo momento para seguir adelante en esta carrera tan humana: ser educadora.
Sus palabras y sus consejos siempre vienen a mi mente y hoy trabajo con más entusiasmo para esas niñas indígenas, que como yo, quieren comerse el mundo de los libros y la vida…aunque el entorno no les sea muy favorable.
Con cariño Miriam Emilia Reyes Martínez
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 2:54 PM
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La esencia de esta profesión es la ética
Karime Amashta, maestra en la ciudad de Cartagena-Colombia, comparte con nosotros qué sentido tiene para ella ser maestra:
Ser educadora ha sido una experiencia muy gratificante, he servido de mediadora de las reacciones de cada niño consigo mismo, los he ayudado a conocerse, a aceptarse, a sacar lo mejor de si. Esta profesión es hermosa y enriquecedora para quienes la amamos verdaderamente. En nuestras manos está formar personitas felices, responsables y libres, pero no podemos dar algo de lo que no tenemos.
Yo creo que los maestros debemos comprender claramente la influencia que nosotros proyectamos sobre nuestros alumnos. Ser modelo de nuestros alumnos debe ser una labor que se construye día a día, así como nos vamos haciendo personas, el buen maestro, se debe ir haciendo un mejor modelo de imitar a medida que va formando y madurando en su vocación profesional, para llevar a cabo esto es necesario hacernos un autoexamen donde miremos si esas cualidades existen en nosotros mismos.
Nuestra labor nos exige que cada día seamos mejores profesionales en la educación, debemos buscar una formación integral que nos permita adquirir un criterio pedagógico fundado en el conocimiento de la persona. Debemos ser creativas, no emplear simples códigos, manuales o recetas al ejercer nuestra labor, no todo está escrito, cada año que pasa nos llena de experiencia y sabiduría.
Es necesario tener siempre presente que la profesión del docente es significativa y aporta al cambio de la sociedad, es por esto que debe ser valorada, pero debemos empezar a valorarla nosotras, creer en el significado trascendente de lo que hacemos, si no la valoramos y le damos la importancia todo lo que hagamos será recibido con la misma insignificancia por el corazón de nuestros pequeños.
Me encanta lo que hago y pienso que la escencia de esta profesión es la ética, siento una labor moral de seguir formando niños. La satisfacción y el entusiasmo más grande que me lleva a seguir en esta labor es el vínculo de amor y aceptación que me une con cada uno de mis alumnos, lo cual es muy necesario para llevar a cabo todo proceso educativo.
KARIME AMASHTA V.
ASPEN CEI Pepe Grillo – Alborada
Cartagena - Colombia
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 6:11 AM
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Tengo la suerte de trabajar en algo que me encanta...
Gabriela, compañera de tareas de Anally en Lima-Perú nos cuenta qué significa para ella ser maestra:
Hola a todos:
Soy maestra de un aula con niños de un año y medio aprox. Tengo la suerte, y siempre lo digo, de trabajar en algo que me encanta y para lo que soy buena.
Ser maestra es muchas cosas y a mí en realidad, es más lo que me ha enseñado. He aprendido entre otras cosas lo maravilloso que es estar en contacto con personas, y especialmente niños durante buena parte del día. He aprendido que en mis días peores las experiencias con ellos me han lanzado un salvavidas. He aprendido que el cariño, el afecto, las palabras, las caricias y todo aquello en lo que participan nuestros sentidos llegan mas rápido a los niños, a veces solo una mirada. He aprendido además de mis compañeras, como yo también son "suertudas" en hacer lo que les gusta. Cada una en su momento ha significado algo en mi vida.
En el libro de mi vida yo soy la protagonista pero todos los niños que han pasado por mis manos y mis compañeras son los que han llenado de dibujos este libro, a veces hasta le han puesto música.
No hay nada más bonito que ser maestra.
Gabriela Málaga Basurco
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 11:12 AM
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Es posible ver un futuro educativo diferente
Silvia de Santa Fe, Argentina nos cuenta:
¿Qué es para mí ser educadora?
Mmm, creo que no imagino mi vida sin ello. Yo siento que no hay nada en el mundo que iguale la emoción que significa día a día ver a nuestras chiquitas crecer, dar sus primeros pasos, armar palabras, expresarnos sus sentimientos. Nada se compara a recibir cada mañana racimos de besos, miles de caricias entrelazadas con un ¡cuanto te quiero seño!
Ni que decir el orgullo que nos estalla en el pecho, cuando las vemos atravesar el umbral del jardín con su diploma en la mano, felices por que irán pronto a primer grado, por que ya ¡SON GRANDES!
Cuando tuve que elegir mi profesión fue automático, ¡¡QUIERO SER JARDINERA!! Hoy en día sigo estudiando, tengo otros títulos pero cuando me preguntan que soy, soy eso… soy eso: JARDINERA.
Yo creo que en esta bellísima profesión somos doblemente privilegiadas, primero por que no sólo podemos trabajar en aquello para lo que estudiamos, sino que además disfrutamos a diario realizando esta tarea. Siento que como todo en la vida se relaciona con los derechos y las obligaciones. Si bien tenemos el derecho de ejercer nuestra función, ésta debe ser ejercida de manera responsable, ¿qué significa esto? , que no alcanza con ser amable, con ser dulce en el trato, con estar siempre sonriente… También requiere de esfuerzo, de dedicación y de estudio y perfeccionamiento permanente. Por respeto no solo a nosotras mismas como personas de bien, que cumplen con su misión educadora, sino por respeto a nuestras alumnas que nos demandan que les demos lo mejor de nosotras mismas.
Yo veo que la crisis educativa de la cual el Jardín no está aislado, también pasa por acá, tal vez por la falta de compromiso, la falta de ganas, el abandono del Estado a la hora de capacitarnos gratuitamente, con lo que, cada vez que decidamos hacerlo, generalmente, tenga un costo extra para nuestros bolsillos, pero no obstante esto, aún creo que es posible soñar, que es posible ver un futuro educativo diferente, que aún es posible encontrar docentes enamoradas de su profesión dispuestas a todo por lograr ese ideal tan preciado. Creo que esa esperanza se renueva a diario frente a cada rostro de nuestras alumnas. Por que no hay otra opción posible.
Yo siempre digo que el docente en cierto modo se asemeja al médico, si bien no hacemos el juramento hipocrático literalmente hablando, lo hacemos cada vez que optamos por ejercer nuestra profesión a conciencia, en pos de la igualdad de oportunidades para todos, en pos de la justicia social, Por que es imposible pensar la educación sin justicia social, por que los docentes dejamos huellas, a veces buenas y otras no tanto y esas justamente, son las que hay que erradicar, son las que marcan a fuego a nuestros chicos, los marcamos, los etiquetamos los subestimamos, los frustramos muchas veces sin recapacitar demasiado.
¡¡Vaya si tenemos que rendir cuentas de nuestras acciones !! Somos responsables de que esto jamás les pase a nuestros alumnos.
Yo creo que se educa con el ejemplo, si somos apasionados, ellos lo serán. Si nos ven estudiar a pesar de los años, ellos tarde o temprano lo valoran e imitarán. Si les educamos en el respeto en afianzar su confianza sus capacidades creativas aumentarán.
Soy jardinera…Mi corazón no sabe de otras cosas, no entiende otra lógica que no sea la de sembrar a diario para cosechar después. Qué mejor regalo para el alma cuando con el pasar de los años echamos la vista atrás y vemos el sendero repleto de flores multicolores, de formas diversas pero todas iguales en la intensidad de su perfume.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 3:41 PM
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...le dije que siempre iba quererla...
Silvia de Santa Fe, Argentina nos cuenta:
Hace ya 11 años, yo estaba embarazada de mi hijo Federico. Sin saberlo llego un día al jardín, dispuesta a dar clases como siempre y veo que Emilia deja su lugar en la mesa, se acerca a mi escritorio y me abraza fuerte, fuerte. Mi lazo emocional con ese grupo era muy fuerte teníamos una conexión increíble, hicimos muchísimas cosas juntas, nos divertíamos y disfrutábamos cada día del poder estar juntas.
Emilia, en particular era sumamente perceptiva y una nena muy dulce y cariñosa, cuando su abrazo se hizo más tenue, me miró a los ojos con una mirada inquisidora, entre curiosa y triste.
Luego me dice:¿ahora que vas a tener un bebé …me vas a seguir queriendo ? Yo la miré perpleja, y le dije que siempre iba a quererla, pero le pregunté que por qué me decía lo del bebé?
Ella se acercó nuevamente y me besó la panza y casi en susurros me dijo…porque él está ahí dentro.
Días más tarde supe que lo que decía Emilia era verdad…No sólo sabía del bebé sino que todo el tiempo insistía en que sería en varón.
Ella está ahora en el secundario todabía se acuerda, cada vez que cruza el patio y me ve. Y aún me pregunta si la sigo queriendo… y yo la abrazo fuerte y aunque sus brazos ya no sean aquellos bracitos pequeñitos de antaño, y aunque el delantal a cuadritos ya no sea parte de su uniforme, aunque esté casi, casi alta como yo…siempre seguirá siendo mi nena.
Silvia, 1997
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 3:24 PM
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No existen palabras...
Frediswinda, maestra en San Germán-Puerto Rico, nos cuenta qué sentido tiene para ella ser maestra:
Ser educadora o maestra en nivel preescolar, para mi es una bendición, definitivamente Dios me colocó en el lugar donde debía estar. Día a día siento una gran satisfacción cuando comparto con mis hermosos niños y niñas. Cada ocurrencia, cada deseo de exploración, cada segundo que me integro con ellos, es para mi un placer y gusto que no hay dinero que lo pague.
El provocar en ellos, sonrisas, cambios de comportamientos, escuchar un TE AMO, el escuchar una expresión verbal, diciendo “indy”, de un niño con necesidades especiales, me hace el ser humano mas feliz de esta tierra, porque sé que para ellos soy muy importante.
Mi nombre se escucha constantemente en el hogar de estos seres especiales, papá y mamá, abuelita o titi, vienen a mi, y me dicen “Maestra Windy dijo que hiciéramos esto”…Cuando te abrazan de forma espontánea, cuando quieren siempre estar cerca de ti, no existen palabras para describir cada emoción vivida dentro de mi aula preescolar.
El reconocer las formas geométricas, reconocer el abecedario, escribir su nombre y el ser autor de sus propios cuentos, el decir Buenos Días, Buenas Tardes, gracias y perdón, son destrezas que aprender a través del juego y el compartir a diario.
Continuaré aquí hasta que Dios me lo permita, quiero seguir haciendo el cambio en la educación preescolar, quiero formar seres humanos felices y saludables. Sobre todo quiero que continúen recordándome simplemente como MAESTRA WINDY.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 9:37 AM
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No existen palabras...
Frediswinda, maestra en San Germán-Puerto Rico, nos cuenta qué sentido tiene para ella ser maestra:
Ser educadora o maestra en nivel preescolar, para mi es una bendición, definitivamente Dios me colocó en el lugar donde debía estar. Día a día siento una gran satisfacción cuando comparto con mis hermosos niños y niñas. Cada ocurrencia, cada deseo de exploración, cada segundo que me integro con ellos, es para mi un placer y gusto que no hay dinero que lo pague.
El provocar en ellos, sonrisas, cambios de comportamientos, escuchar un TE AMO, el escuchar una expresión verbal, diciendo “indy”, de un niño con necesidades especiales, me hace el ser humano mas feliz de esta tierra, porque sé que para ellos soy muy importante.
Mi nombre se escucha constantemente en el hogar de estos seres especiales, papá y mamá, abuelita o titi, vienen a mi, y me dicen “Maestra Windy dijo que hiciéramos esto”…Cuando te abrazan de forma espontánea, cuando quieren siempre estar cerca de ti, no existen palabras para describir cada emoción vivida dentro de mi aula preescolar.
El reconocer las formas geométricas, reconocer el abecedario, escribir su nombre y el ser autor de sus propios cuentos, el decir Buenos Días, Buenas Tardes, gracias y perdón, son destrezas que aprender a través del juego y el compartir a diario.
Continuaré aquí hasta que Dios me lo permita, quiero seguir haciendo el cambio en la educación preescolar, quiero formar seres humanos felices y saludables. Sobre todo quiero que continúen recordándome simplemente como MAESTRA WINDY.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 9:37 AM
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Ser docente
En Argentina, todos los 11 de septiembre se celebra el día del maestro. Les acercamos un compartir de Patricia Ramirez sobre el "ser docente"
"Dentro de minutos, nada más, se inicia otro 11 de septiembre - ¡versión 2007!
Será, para muchos, un día sin clases, quizás algunas serán homenajeadas, otras tomarán el día de descanso, muchas estarán "aprovechando" el día para hacer todo lo que tenemos atrasado ¡¡¡en "nuestro" día!!!..
Y me permito volver a pensar en esto de SER DOCENTE...
Yo creo que, si tuviera la oportunidad de volver a nacer, volvería a elegir SER DOCENTE...
No sé, la docencia tiene ese "algo" que a veces te mata de tristeza, cuando pretendés cosechar en tiempos de siembra... y al mismo tiempo de llena de alegrías, cuando un simple dibujo, el logro de una criatura, una sonrisa "a tiempo", te llena el alma de ese sabor a Dios que tienen las pequeñas cosas...
El docente tiene "permiso" para obrar en los corazones de los chicos... rezar, enseñar, aprender, jugar, retar... muchos VERBOS fuertes que implican una acción siempre en compromiso... ¡y me encanta la idea de INVOLUCRARME en estos espacios de intercambio de aprendizajes, ternuras, lecciones y notas!
Me encanta la idea de saber que pasito a pasito, de esta manera y con ayuda de Dios, puedo ir construyendo mi mañana desde la esperanza de enseñar a construir en mis alumnos su propio mañana.
La luz de Jesús, EL GRAN MAESTRO, está en sus enseñanzas evangélicas... las enseñanzas más simples y más rotundas que nadie pudo dar jamás...
A Él, a ese GRAN MAESTRO, hoy le rezo para pedir por todos nosotros, los docentes... los que hacemos la lucha silenciosa desde un aula... Que su Evangelio se haga VIDA en cada una de nuestras batallas, esfuerzos, renuncias, aciertos...
Por vos, por mí, por todos los docentes que deseamos de corazón UN GRAN FUTURO...
¡valga el deseo de FELIZ DÍA!
¡Que Dios nos BENDIGA!
Con todo mi cariño,
Patri.-
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| Publicado por Infancia en Red a las 3:27 PM
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Aprendo todos los días...
Romina de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, nos cuenta qué le aporta su tarea como docente:
Aprendo de ella todo los días. No es casualidad que haya elegido de profesión ser docente y psicopedagoga, ya que soy una persona a la que le gusta aprender. Creo que el sentido de mi vida personal y profesional gira en torno a que uno se fortalece y madura si de cada experiencia que le toca en su camino, puede sacar un aprendizaje.
Muchas cosas me aporta mi labor, y me es difícil trasladarlo sólo al ámbito laboral, ya que al trabajar en un área humanística, mi lado personal también se enriquece.
Me aporta conocimientos, ya que me obliga a actualizarme y a la hora de preparar proyectos me permite trabajar con gusto y con placer, porque amo mi vocación.
Me enseña de mis errores que me sirven de experiencia y me enfrentan al desafío de generar nuevas cosas.
Me propone trabajar en el constante cambio, ya que de los chicos surgen constantemente ideas nuevas, creatividad en cada proyecto y distintos intereses, los cuales van guiando la planificación por diferentes caminos, a veces, ni pensados por mí.
Como todo trabajo, me enseña a vincularme con mi grupo de pares, con la institución en la que me desenvuelvo, me enseña a trabajar con los padres, a comprenderlos, pero al mismo tiempo, me exige redefinir constantemente mi rol. Esto me genera desafíos, que también me agradan.
Claro está que no todo es ideal, obstáculos y dificultades aparecen casi al mismo tiempo que las cosas agradables, pero el sentir que uno intenta resolverlos y aprender de ellos, hace que rescatemos lo bueno.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 3:13 PM
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Es una tarea noble...
Angie, de Cochabamba-Bolivia, nos cuenta qué sentido tiene para ella ser educadora de niños pequeños:
La educadora de nivel inicial es aquella que es alegre, paciente, cariñosa, sensible, dinámica, creativa y sencilla. Es aquella que no debe perder la calma, pero ante todo creo que debe preparar su mundo interior, estar bien consigo misma, sentirse bien. Al mismo tiempo es una persona que debe mantenerse actualizada en todo momento, para mejorar su trabajo profesional por el bien de los niños y la patria
Es una tarea noble, porque cada una de nosotras siente esa alegría de saber que al final de la jornada los niños han aprendido muchas cosas, que a veces tanto trabajo nos dieron. Las poesías que entonamos cada clase, los juegos en el patio, un abrazo fuerte, un beso de cada niño, el momento de la merienda, las oraciones de la mañana, los paseos que damos, alguna travesura en el que todos nos pusimos a reír, y algunas otras a llorar, son momentos de regocijo y aprendizaje, que seguramente quedarán grabadas en los pliegues de nuestra memoria, y que a la vez te enriquecen como ser humano.
Bueno espero les guste a todas, a propósito … leí algunas de las postales, preciosas… mis felicitaciones para todas.
Un abrazo desde Bolivia
ANGIE
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 10:19 AM
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Ser educadora me hace sentir especial...
Patty Valverde, de Ventanilla-Perú, nos cuenta qué sentido tiene para ella ser educadora de niños pequeños:
Ser educadora para mí es un gran reto que cada día asumo con entusiasmo, compromiso y esperanza de que mis pequeños sientan que sus esfuerzos por aprender son importantes y que siempre hay alguien que con paciencia los ayudará a ser cada día mejor. Haber elegido esta profesión me hace sentir especial porque considero que mis actos dejan huella en la vida de mis alumnos, que sus aprendizajes harán de ellos hombres y mujeres de bien en el futuro; convirtiendo de esta manera a mi profesión en un pilar importante para el desarrollo de mi país.
Cuando el último niño regresa a casa siento que he aprendido mucho, que las estrategias empleadas me dan mejor resultado, que el cuento leído les gustó mucho, que la pequeña que no decía nada… hoy me habla y me sonríe y me alegra saber que al día siguiente volverán con muchas ganas de contarme todo lo que les pasó y también con ganas de aprender. Todas estas cosas enriquecen mi profesión, mi persona y me convierten en un mejor ser humano
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 8:25 AM
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Al entrar a la sala... entro a mi mundo.
Andrea Mauti, de Santa Fe, Argentina, nos cuenta qué sentido tiene para ella ser maestra:
“Seño te quiero...” dice Juan Gabriel de cinco años
“Milagros, qué lindo abrazo que me diste” digo yo...
“¡Es que en el escenario estuviste hermosa!” contesta Milagros, cinco años
“Seño, me gusta estar con vos” dice Clarisa, cinco años
“¡Ay, seño, que linda estas, te cortaste el pelo!” dice Leila, cinco años...
Sólo dejé esta profesión para estar junto a la infancia de Débora y Federico. Durante sus primeros años de vida, fui mamá y ama de casa.
Ya recibida, seis años después ejercí por primera vez. Muy pocas mujeres podemos tener el privilegio de poder estar tantos años sin trabajar y no ser el sustento familiar. Recuerdo las veces que abría en esos años el ropero y encontraba el guardapolvo a cuadritos, confeccionado por mi madre modista…algo de nostalgia me daba…pero yo sabía que pronto llegaría el momento.
Creo que es difícil explicar porqué llegué a ser maestra, el tiempo le dio el sentido verdadero. Prosigo mi carrera docente fundamentalmente por el amor de los chicos que me mantiene viva, me levanta de la tristeza, me motiva a decirle no al fracaso, me lleva a decir: ADELANTE A PESAR DE TODO.
Ese TODO tiene muchas significaciones: desvalorización, una sociedad demandante, baja remuneración, promesas incumplidas, etc.
Pero hoy puedo decir que amo ser maestra jardinera. Y los alumnitos son mi sustento.
Al entrar a la sala Azul, entro a mi mundo. Olor a témpera, paredes pintadas de colores vivos, dibujos infantiles, obras de arte de los chicos, regalitos llenos de plasticola…atrás queda el stress, empieza la mañana con música y alegría.
Los abrazos me hacen tambalear, ¡¡¡cómo es posible que exista un abrazo tan grandote!!!
Mientras haya niños, Dios nos hace recordar que podemos vivir la vida de otra manera: entusiasmo, espontaneidad, alegría…Y ASÍ NO PIERDO LAS ESPERANZAS… EN ESTE MUNDO NO SE HA TERMINADO EL AMOR.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 9:41 AM
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Trabajar con la infancia es apasionante...
Zulema, de González Catán, Buenos Aires-Argentina, nos cuenta qué sentido tiene para ella ser educadora de niños pequeños:
Para mí, ser maestra significa tener la oportunidad de ofrecer, brindar, abrir una ventana hacia nuevos mundos a descubrir... y la manera con la que me acerque y proponga va a decir quién y cómo soy; y eso deja nuestras huellas en cada uno de los alumnos que recibimos, como nos pasa a nosotras con ellos. Para mí ser educadora le da sentido a ese maravilloso encuentro que se produce entre nosotras y nuestros alumnos.
Yo sigo eligiendo dedicarse a esta tarea porque trabajar con la infancia es apasionante, porque cada vez conozco más experiencias que dan cuenta de lo significativo que son estos años para los seres humanos y porque considero que desde las aulas podemos contribuir a darle el valor y la importancia que tiene la infancia... aspecto que, desde diferentes sectores a veces solamente significa una proclama.
Además esta profesión me enriquece en diferentes sentidos, por un lado hace que estudie más, que adquiera nuevos conocimientos, y por otro lado me da alegría, satisfacción, a veces angustia y por sobre todo una mirada diferente de las cosas.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 9:27 AM
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Clarisa, mi ángel guardián...
Andrea Mauti, de Santa Fe, Argentina, nos cuenta:
Les presento a Clarisa. Ella es la típica “perseguidora de maestras”, donde voy, ella me sigue. Juega y se divierte mucho con sus compañeras, pero siempre está atenta a lo que hago. Y si me alejo un poquito en la sala o el patio…ya me está preguntando: ¿dónde vas?
Pero lo más lindo que tiene Clarisa, aparte de su sonrisa especial, es que siempre está intentando cuidarme, ayudándome en lo que puede. Muchas de sus creaciones (en la foto vemos algunas construcciones) se transforman en regalos para mí. Cuando me enojo un poquito, ella me tranquiliza diciendo “bueno, seño, no te preocupes tanto”. Si algo sale mal, ella está para decirme “seño, no importa, otro día te va a salir mejor”. Y si por esas cosas de la vida se da cuenta que estoy un poquito triste, me abraza fuerte, fuerte, y no necesito que me diga nada… y la tristeza con el abrazo de Clarisa, mi Angel Guardián, SE FUE.
¡CLARISA, YO TAMBIÉN TE QUIERO MUCHO, MUCHO, MUCHO!
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 3:11 PM
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...no era necesario decir nada más.
Angie de la Unidad Educativa "Campanita", Cochabamba, Bolivia nos cuenta:
"Estabamos trabajando producción de textos con los niños, ya habíamos realizado recetas, cuentos, adivinanzas. Para trabajar sobre el contenido de las cartas, habíamos acordado escribir cartas a nuestros seres queridos, algunos niños tienen a su mamá lejos del país, otros a sus tíos, primos, etc.
Su escritura no llegaba a ser convencional del todo. Así que después de lo que ellos producían yo interpretaba junto con ellos el contenido de la misma, escribiendo debajo de sus grafías.
Me llamó mucho la atención una niña que le había escrito una carta a su mamá que había fallecido. El contenido de la misma, me consternó mucho, pues ella decía que sabía que su mamá le cuidaba en el cielo, y que deseaba que su mamá le respondiera esta carta. Fue difícil para mi manejar esta situación, le tuve que argumentar que si bien su mamá estaba en el cielo, no podría ser fácil que ella le diera una respuesta. Pero que siempre la está mirando y que la quiere mucho. Titubee un poco, le dí beso y un abrazo y en ese instante creo que entre las dos no era necesario decir nada más".
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 9:56 AM
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Escuchar a los niños...
Mabel, maestra del Colegio Argentino de Paraguay en Asunción, Paraguay, nos cuenta
Hace un par de años yo trabajaba en otro jardín. Ese jardín tenía el patio lleno de pajaritos, que por supuesto sólo podíamos ver cuando nosotros estábamos en la sala, porque de lo contrario los pajaritos no aparecían.
En varias oportunidades los chicos miraban por la ventana y no sacaban los ojos de esos animalitos, llamados “pajaritos con sombrero rojo” y comentaban entre ellos,
“mirá se pelean”, “claro que no, están jugando”, “están comiendo miguitas”
y la pregunta que siempre me hacían era "¿Cuándo podemos atrapar un pajarito?"
Al principio yo contestaba que los pájaros deben ser libres, que no podemos atraparlos porque la vida de ellos es así....... pasaba el tiempo y la pregunta seguía y mi respuesta iba cambiando argumentando diferentes excusas hasta llegar al punto de ignorar la pregunta y hacer un comentario que tuviera que ver con otra cosa.
Pero un día fui la última en entrar a la sala, porque me detuvo la directora, entré pensando en la actividad que íbamos a hacer y todos los chicos, pero todos, estaban en la ventana esperando que ‘los pajaritos con sombrero rojo’ lleguen al patio a comer la comida que les habían dejado. Fue entonces que entendí lo importante que eran los pajaritos para ellos y lo ‘mala’ que yo había sido (así me sentía) por no haber hecho caso a esa necesidad.
Ahí los invité a sentarse en la alfombra y empecé a cuestionar sobre como atraparían los pajaritos y ellos contestaron algo así:
Con una red,
Con una jaula, le pones comidita adentro y cuando se va a comer le cerrás la puerta.
Con una pajarita robot, y el pajarito se va enamorar y se van a irse a una jaula y cuando estén adentro el que es robot va explotar, pero no le va lastimar el otro.
Me voy a quedar como estatua, con comida en la mano y cuando viene le agarro.
Voy a esconderme atrás del árbol y con la campera le voy a atrapar.
Las cosas que ellos decían me hacían sentir muy culpable por no haber prestado atención antes al interés que ellos tenían y por otro lado me regocijaba por las ideas que se les ocurrían...
Cuando terminé de escuchar les explique sobre la libertad, los animales atrapados, escuchamos la canción “El oso”* y la comparamos con los pajaritos y les prometí iba a traer una cámara para que cada uno tomara una foto a un pajarito (que se llaman cardenales) y se la llevarían a sus casas…
Está es la historia que me enseño a escuchar.....
PD: como la foto las tomaron ellos los pajaritos parecían hormiguitas.....
* El Oso. Canción de Claudio Moris, músico argentino.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 9:19 AM
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Portarse bien
Esta anécdota la recuerdo por las "hermosas frases hechas que tenemos las maestras jardineras", dice Andrea, maestra de Buenos Aires:
"En una merienda, Nicolás de sala de dos años que en esos días había cumplido tres años, agarra su taza de leche y la revolea arrojando toda la leche al piso y parte sobre su ropa.
Cuando salimos de la sala, en búsqueda de un trapo de piso, le digo:
Nicolás, no es la primera vez que tirás la leche, y no se volcó sin querer... no puede pasar esto, ya cumpliste tres años, tenés que tomar la leche como un nene de tres
Ante mi sorpresa, Nicolás me respondió:
¿Y cómo toma la leche un nene de tres?
Cuando escuché su respuesta no pude evitar primero tentarme de risa y después pensar cuantas frases sin demasiado sentido les decimos a los niños".
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| Publicado por Infancia en Red a las 10:21 AM
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Guardar la taza en la mochila
Andrea, de Buenos Aires, nos cuenta:
"Tenía unos cuantos años de experiencia en sala de cinco, pero siempre con grupos de niños que ya habían asistido al jardín. Un año me ofrecieron una sala de niños de cinco años sin experiencia en jardín. ¡Un gran desafío!
En el período de inicio, el primer día de clase cuando comenzaron a desayunar, les dije
"el que terminó puede guardar su taza en la mochila".
A los pocos minutos veo que de varias bolsitas colgadas en el perchero goteaban leche... ¡Habían guardado las tazas con su contenido!
Errores que uno comente por dar cosas por sobreentendidas. Ese día me dí cuenta que era necesario explicitar muchas de las cosas que daba por sobreentendidas. Muchas acciones y tareas que se desarrollan exclusivamente en el jardín y que los niños, aunque "fueran grandes" y tuvieran cinco años, no las conocían porque nunca habían participado de ellas.
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| Publicado por Infancia en Red a las 10:28 AM
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Lo simple es importante...
Patty, de Ventanilla-Perú, nos cuenta:
En la escuela las profesoras durante el recreo acompañamos a los niños y los cuidamos, observamos cual es su comportamiento y cómo se interrelacionan
Hace unos días vi que uno de mis niños perseguía a otro que no era de mi salón. Ambos corrían riéndose, la estaban pasando muy bien. Cuando me di cuenta los dos estaban con los pasadores (cordones) desatados. Los llamé y les até los pasadores y bueno... continuaron jugando.
Pasaron unos días y cuando recibía a los niños en la puerta del colegio el pequeño entró y me miró y le dijo a su mamá:
"Ella fue la señorita que me ayudo"
Rápidamente recordé el hecho y me sorprendió tanto que una simple acción como esa genere en un niño tal gratitud.
Pienso que las maestras con nuestras actitudes enseñamos valores que muchas veces son difíciles de explicar.
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| Publicado por Inés Rodríguez Sáenz a las 5:39 PM
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Derechos de los niños
Desde Buenos Aires, Claudia nos comparte un experiencia de cuando era maestra en una zona de sector popular:
"Una mañana, en un Jardín del barrio de Lugano, en el marco de un proyecto sobre Derechos de los niños, habíamos conversado con los chicos de la sala de 5 sobre el derecho a ser cuidados por los adultos y a recibir un buen trato por parte de los mismos. En ese momento me interrogaba acerca de este tema como significativo o de interés para los chicos y si ellos podrían construir el sentido de aprender que son "sujetos de Derecho".
A la semana siguiente la mamá de Martín, un chiquito de ojos tristes que hacía un enorme esfuerzo para aprender, me pidió conversar sobre una situación que le había llamado mucho la atención. Resulta que al estar sus padres separados, Martín veía poco a su papá y muchas veces se quedaba esperando la promesa de la visita que luego no llegaba…
Para la sorpresa del papá de Martín, durante un paseo el niño le había planteado “los chicos tenemos derecho a ser cuidados. Cuando vos me dejás plantado me hacés sufrir”.
Inmediatamente vino el reproche hacia la madre “tu mamá te llena la cabeza en mi contra”, a lo que Martín respondió “lo aprendí en el Jardín”.
Al finalizar el año, Martín aún no podía dibujar un monigote, sólo hacía trazos en la hoja, tampoco podía copiar su nombre, pero sí sabía que merecía ser respetado… Para él fue un aprendizaje muy significativo y para mi, como su maestra, también."
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| Publicado por Infancia en Red a las 4:31 PM
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Las inundaciones
Varias zonas de provincias de la República Argentina han sufrido recientemente el azote de tremendas inundaciones.
Silvina es una maestra de Santa Fe Argentina que participa del proyecto. Nos envió un mail para explicar cómo están viviendo este momento.
Su provincia, aún continúa con este problema, en medio de la marcha del año escolar.
Nos parece importante compartir sus preguntas, como un modo de abrir su “sentir” y construir entre todos el modo de abordar estos temas y situaciones límites con los niños, a fin de acompañarlos en sus procesos de comprender lo que resulta incomprensible.
Ella nos cuenta…
… A mí, personalmente, esta inundación me afectó más que la anterior no sólo porque tuve algo de agua en mi casa sino porque en el 2003 en mi escuela funcionamos como centro de evacuados y vivimos cosas muy terribles. Comentando con mis compañeras un mes antes de todo esto, nos dimos cuenta que nos habían marcado mucho y aún no lo habíamos superado. Nunca nadie nos ayudó… ¡y ahora esto!
Aquí se está viviendo una crisis social bastante grande, me está costando contener a mis alumnas por lo que han vivido... Cuentan muchas experiencias terribles y realmente me cuesta concentrarme para escribirles algo "lindo", porque por ahora los comentarios de ellas son muy duros.
¿Cómo se hace para superar los hechos, cuando se vuelven a repetir en tan corto tiempo? Con más razón que los docentes somos los que siempre estamos en estas ocasiones, pero ¿cómo lo elaboramos nosotros? ¿Quién nos ayuda con las vivencias de las nenas? ¿Cómo sobrellevás el llanto colectivo, el terrible miedo a la lluvia?
En fin, me cuesta contarles algo placentero y lindo como lo que he leído que han compartido otras colegas pero apenas tenga algo potable para enviarles lo haré.
Gracias por vuestros abrazos, me hacen falta.
Las quiero. Silvina.
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