Marvin Flynn leyó el siguiente anuncio en la sección de clasificados de la Stanhope Gazette:
Caballero de Marte, 43 años, apacible, culto, estudioso, desea trocar cuerpos con caballero de la Tierra de inclinaciones similares, 1° de agosto a 1° de septiembre. Intercambio de referencias. Representantes protegidos.
Este común anuncio bastó para acelerar el pulso de Flynn. Trocar cuerpos con un marciano... Era una idea estimulante, aunque también repelente. A fin de cuentas, nadie querría tener en su cabeza a un marciano escarbador de arena que le moviera los brazos y las piernas, mirara por sus ojos y escuchara con sus oídos. Pero a cambio de esta desagradable experiencia, Marvin Flynn podría ver Marte. Y podría verlo tal como se debía ver: a través de los sentidos de un nativo.
(Así empieza Trueque mental, de Robert Sheckley.)