En nuestro idioma las palabras suelen terminar en algunas pocas letras. Es fácil encontrar una palabra que termine en A, como manzana o línea, en O, como perro o gato, o en N, como canción o fin. Pero son pocas las que terminan en G, en T o en B. ¿Podés encontrar alguna?
Hasta hace unos años, encontrar palabras que terminaran en una letra específica era complicado: como los diccionarios se empecinan en listar las palabras empezando por el principio y terminando por el final, invertir ese orden requería paciencia, memoria, lectura, tiempo. En aquella época, un pasatiempo usual era preguntar por palabras castellanas que terminaran en J. Hay una que vemos todo el tiempo: reloj. Los lectores de novelas de aventuras quizás recuerden otra: carcaj. ¿Hay más? Hoy podemos responder esa pregunta en un abrir y cerrar de clics del mouse. La lista exacta cambiará según el diccionario consultado, pero en el de María Moliner hay diecinueve:
aj, alioj, almiraj, almofrej, almoraduj, balaj, boj, borraj, cambuj, carcaj, erraj, gambaj, gambuj, erraj, pedicoj, rebalaj, relej, reloj, troj.
Con la misma herramienta podemos encontrar rápidamente las palabras que terminan en M (la mayoría de origen latino: fórum, álbum, quorum) o en F (como golf, chef o turf).
Si la última letra de una palabra es su cola, en una palabra que se muerde la cola la primera letra es igual a la última. La lista empezaría así:
ala, baobab, coñac, deidad, elegante.
Más allá aparecerá un memorándum, el neutrón, un obelisco, el rencor. ¿Podés completarla? Aunque aquí también las herramientas electrónicas podrían ser de ayuda, el espíritu deportivo (y la diversión) te obliga a encontrar las palabras de memoria, mientras viajás en tren o caminás hasta tu casa.
Ivan Skvarca